“Radiante e inmarcesible es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran (Sabiduría 6, 12)
Hoy te invito a que te hagas esta pregunta ¿Cuál es tu pasión y cuanto amor hay en ella? Seguramente te entusiasman muchas cosas. Unas en realización, otras en espera; pero hay una, que te mueve y motiva, para alcanzar tu mejor estar. Los diccionarios nos hablan que la pasión es “la afición vehemente hacia algo”, “un sentimiento vivo”, “inclinación o preferencia muy viva hacia una persona o cosa”; también nos señalan: “padecimiento, sufrimiento”, como la “pasión” de nuestro Señor Jesucristo; aquel camino de Cruz que llevo a la redención de la humanidad entera.
En ambas definiciones está el amor con que nos
entregamos a una causa, al proyecto, al trabajo, al equipo, a la persona
querida, al evangelio; a morir como Cristo, para resucitar en Él. En fin,
apasiónate; pero seas cauteloso, en descubrir el verdadero amor, en cada misión
que emprendas. La siguiente historia “El amor y la pasión” por Joost
Scharrenberg, publicada en contarcuentos.com, abre un momento de reflexión para
encontrar en tu pasión la felicidad anhelada.
Una princesa que sólo tenía 17 años estaba locamente
enamorada de un capitán de su guardia. Deseaba casarse con él, aún a costa de
lo que pudiera perder. Su padre, el Rey, que tenía fama de sabio no cesaba de
decirle:
– No estás preparada para recorrer el camino del
amor. – El amor es renuncia y así como regala, crucifica. – Todavía eres muy
joven y a veces caprichosa. – Si buscas en el amor sólo la paz y el placer, no
es este el momento de casarte.
La princesa respondía: – Pero padre, ¡seré tan feliz
junto a él! – No me separaré ni un solo instante de su lado. – Compartiremos
hasta el más profundo de nuestros sueños.
Entonces el rey reflexionó y se dijo: – Las
prohibiciones hacen crecer el deseo. – Si le prohíbo que se encontrará con su
amado, su deseo por él crecerá desesperado. – Además los sabios dicen: “Cuando
el amor os llegue, seguidlo, aunque sus senderos son arduos y penosos”
De modo que al fin el Rey dijo a su hija: – Hija
mía, voy a someter a prueba tu amor por ese joven. – Vas a ser encerrada con él
cuarenta días y cuarenta noches. – Si al final siguen queriéndose casar es que
estás preparada y entonces tendrás mi consentimiento. La princesa, loca de
alegría, aceptó la prueba y le dio las gracias a su padre.
Todo marchó perfectamente, pero tras la excitación y
la euforia de los primeros días no tardó en presentarse la rutina y el
aburrimiento. Lo que al principio era música celestial para la princesa se fue
tornando ruido. Comenzó a vivir un ir y venir entre el dolor y el placer, la
alegría y la tristeza. Así, antes de que pasaran dos semanas ya estaba deseando
tener otro tipo de compañía, llegando a repudiar todo lo que dijera o hiciese
su amante. A las tres semanas estaba tan harta de aquel hombre que chillaba y
aporreaba la puerta de su recinto. Cuando al fin pudo salir de allí, se echó en
brazos de su padre agradecida de haberle librado de aquel a quién había llegado
a aborrecer.
Al tiempo, cuando la princesa recobró la serenidad
perdida, le dijo a su padre: -Padre, háblame del matrimonio. Y su padre, el
rey, le dijo: -Escucha lo que dicen los poetas de nuestro reino:
“Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.
Amaos el uno al otro, más no hagáis del amor una
prisión.
Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis de la
misma.
Compartid vuestro pan, más no comáis del mismo
trozo.
Y permaneced juntos, más no demasiados juntos,
pues ni el roble ni el ciprés, crecen uno a la
sombra del otro”
De esta manera la princesa descubre su pasión, amar con libertad en medio de la prueba. Eleva esa “fuerza, ganas y deseo ferviente” a renovar tu compromiso y fe; en fomentar en tu hogar y comunidad, la alegría de soñar con cosas mejores, aún a costa de aquello que más deseas, pero que quiebra tu pasión. Apasiónate por conquistar, ese algo que motiva tus sueños. Se luz de esfuerzo y dedicación, para que otros vivan y sientan el amor, en la pasión que les mueve. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
Bibliografía
LUJAN, J. C.
(15 de 01 de 2013). ¿Estas atado al pasado? Obtenido de
johnsotilonline.blogspot.com:
https://johnsotilonline.blogspot.com/2013/01/estas-atado-al-pasado.html
