“La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo” (Sal 85(84), 11-12).
Nos adentramos en un tiempo de mayor atención en todos los sentidos. De un lado, superando un momento de crisis por la presencia de un virus que, toco vidas como medio para recuperar espacios perdidos e innovar en las rutinas del quehacer diario. Por otra parte, el advenimiento de la esperanza y la alegría de mejores tiempos, porque es Dios, y no los poderes de este mundo, quien tiene el control de la historia; siendo el centro de la familia en navidad y en los propósitos de un nuevo año, que recupera el amor y la Bendición en el hogar. Que nuestras mentes se cautiven, por cultivar en ellas, pensamientos y vínculos afectivos que te desintoxiquen de las limitantes negativas que impiden crecer, como seres dispuestos a compartir una vida prospera y de servicio.
Cuantas veces te preguntas ¿Por qué las cosas
no surgen como deben ser? Entonces viene la frustración, el desánimo y el peso
por algo insatisfactorio. Sin darte cuenta en tu mente almacenas tensiones,
pensamientos destructivos, incluso los haces repetitivos, acumulando estrés y
enfermedad; saturando tu tranquilidad, para alcanzar con objetividad buenos
resultados. Esta breve historia que a continuación comparto nos invita centrar
nuestra atención en el valor de tu objetivo, sin dilación alguna, para
optimizar el resultado. “Vivir el presente”
Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le
dijo: “-Me han dicho que tú eres sabio…. Por favor, dime qué cosas puede hacer
un sabio que no está al alcance de las demás de las personas.”
El anciano le contestó: -” Cuando como,
simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo
hablo contigo.”
– “Pero eso también lo puedo hacer yo y no por
eso soy sabio”, le contestó el hombre, sorprendido.
– “Yo no lo creo así”, le replicó el anciano.
“Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o
imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo
que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a
preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar. El
secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así
disfrutar cada minuto del milagro de la vida.”
Una buena parte de tu vida se va pensando en
cosas que talvez pudiste hacer y que, por las distracciones quedaron en el
papel y en una buena intención. Te comparto tres acciones que te ayudaran a
tomar el mejor partido del edén y de tu vida también.
1.- Cuida tus influencias: tu
mente recibe todo aquello que le quieras dar. La excesiva televisión basura,
que poco nutre tu autoestima e inteligencia y por el contrario, te vuelven neurótico;
la satisfacción de ver en las redes sociales la prosperidad, belleza y
perfección de otros, que te dan sensación de lo que tú no eres. Se realista y
da gracias por lo que eres, tienes y bendice cada nuevo día. Si tus influencias
te aportan para bien, síguelos y tómalos como ejemplo, de lo contrario,
aparátate de ellos son una toxina que de calcina.
2.- Vive el momento presente: toma conciencia del ahora y el aquí. Practica
durante el día el estar en el momento presente. Presta atención a tus sentidos,
lo que oyes, ves y sientes. Así como pones atención a pensamientos que te
atormentan, no tengo esto, me falta esto; entonces ese será el resultado.
Céntrate en lo que estás haciendo, lavando los platos, en la ducha, en la
hermosa mañana, en el estudio, en el ejercicio, en el servicio que prestas, en
fin, disfruta y siente las sensaciones de lo que haces, es el placer de gozar ese
radiante instante que te revitaliza; sí escuchas el maravilloso sonido de tu
obra. Entras en depresión y ansiedad, porque nos dejamos llevar por los
momentos que no existen. Disfruta ahora.
3.- Haz ejercicio físico: la
saturación mental se acumula en el cuerpo, generando lesiones en el hombro,
cuello, espalda, incluso te afecta espiritualmente. El mover el cuerpo te
libera del estrés mental y de los pensamientos negativos. Solo requieres
dedicar unos minutos diarios de 10 a 20 minutos, buscando tu intensidad. Con
ejercicios suaves, como caminar, hacer sentadillas, saltar un poco. Haz tu
propio circuito, con una previa recomendación médica. Sudar cada día te hace
bien, te libera de la tensión emocional, tu sangre fluye y tu higiene mental
rejuvenece.
Es tiempo de paz y será tu tranquilidad, sí
tus influencias te dan claridad; si practicas el vivir ahora, sintiendo las
sensaciones de tu feliz trabajo, y si mueves el cuerpo a diario, te libera de
la tensión emocional. Libera tu mente y contagiarás de amor. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
06/diciembre/2020. La comunidad tiene
la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.