“Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad” (Sal 86(85), 11)
Apreciados amigos y amigas, comenzamos un tiempo de oportunidad, para acoger en nuestros corazones, ese camino que nos lleva a Jesús: La Cuaresma. Cuarenta días de preparación, reflexión y conversión. Un encuentro personal con el Señor, para con Él, cambiar algo de nosotros, vivir a profundidad el crecimiento espiritual y humano; en favor de un mundo mejor y experimentar el amor de Cristo. Con el miércoles de ceniza dimos comienzo a este trascendental cambio de vida, que nos invita a escuchar la Palabra de Dios, a perdonar, a la reconciliación fraterna y a practicar con cariño: la Oración, el ayuno y la caridad.
Este tiempo es camino
para superar los odios, el rencor, la envidia, los celos, la avaricia y así
reconocer a Cristo en el Hermano. Esta pequeña historia titulada, “La mano” nos
deja ver, cómo en la fragilidad de nuestro ser, esta la belleza del
agradecimiento, cuando nos damos al otro, ayudando a llevar la cruz, y aprendiendo
a cargar la nuestra con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
Una profesora pidió a sus
alumnos de primer año que hiciesen un dibujo de alguna cosa con la cual
estuviesen agradecidos. Ella pensó que seguramente todos ellos eran hijos de
familias pobres no tendrían mucho que agradecer, así que dibujarían platos de
comida, o alguna cosa por el estilo. Sin embargo, la profesora quedó sorprendida
con el dibujo que hizo uno de sus alumnos... Era una mano, dibujada de forma
sencilla e infantil.
Pero, ¿de quién era la
mano? Toda la clase quedó encantada con aquel dibujo. "Creo que debe ser
la mano de Dios", dijo un niño. "No, yo creo que es la mano de un
granjero que está dando de comer de comer a las gallinas", dijo otro. Cuando
finalmente todos volvieron a su trabajo, la profesora se aproximó a su alumno y
le preguntó de quien era la mano. "Es su mano, profesora" -murmuró
él.
Entonces la profesora se
acordó que, en varias ocasiones, en el recreo, ella le había cogido de la mano
a él, que era un niño raquítico y desamparado. Ella hacía esto frecuentemente
con los niños. Pero aquello significaba mucho para este alumno.
Un sencillo acto de
caridad significa más que las promesas, de ahora sí te voy a dar y entonces, todo
sigue igual y la sociedad se desmorona. Entrar en la intimidad del hermano es
estar en comunión con Dios y afianzar nuestro compromiso de conversión. Les invito
a apreciar este espacio que la Iglesia nos da para prepararnos para la pascua a
través de las tres prácticas básicas para la vivencia de la penitencia: 1.
La Oración: “Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu
Padre…” (Mt 6, 6). Mantén un encuentro personal con la Palabra de Dios y
dialogo constante con Él. 2.- El ayuno: “Cuando ayunes, perfúmate la
cara y lávate la cara, para que tu ayuno lo note…” (Mt 6, 17). Vívelo a partir
del ejercicio de algunas renuncias, materiales y de comportamiento, con el
propósito de fortalecer nuestra voluntad y de hacernos más fraternos. Y 3.-
La Caridad: “Cuando hagas limosnas, no sepa tu mano izquierda lo que hace
tu derecha… (Mt 6, 3). Siéntalo en la obra misericordiosa de beneficio para con
los demás. Sin hacer sonar la trompeta para que todos vean tu bondad.
El Papa nos invita a
“descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos
a ser más misericordiosos con nuestros hermanos”. En cuaresma acojamos la Mano
de renovación. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
6/marzo/2022. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.