DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Construir Sobre Roca, Dios Bendice y Fortalece

“Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres” (Flp 4, 4-5)

Este tiempo de adviento y época navideña, es propicio, para continuar preparándonos, año tras año, por los caminos de espera, de conversión y de esperanza, en las que el niño Jesús se hace presente y se encuentra con nuestros propósitos y metas, dando sentido al amor de Dios, en cada acción que restaura la misericordia y entrega. Darnos al otro es un leal compromiso de amistad y fortalecimiento de las rocas que, sostienen una sociedad sincera y justa, identifica que desechar, para mejorar la vida y ampliar fronteras de cambio. 

Nos dice la sagrada escritura en Isaías 26, 2-4: “Abran las puertas para que, entre un pueblo justo, que observa la lealtad: su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en Ti. Confíen siempre en el Señor, porque el Señor es la roca perpetua”. Esta fuerza que Dios nos da para mantenernos firmes en la misión encomendada, sea la roca que trasciende y afiance los cimientos para soportar tempestades. En este sentido y dispuestos a examinar nuestras vidas, en la escucha y la obediencia a la voluntad de Dios, San Mateo 7, 24-26 nos recuerda “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca”. Aquí el llamado es a evaluar sobre que arenas cimentamos nuestras vidas: ¿en la seguridad de la fuerza personal, la juventud, una ideología, un poder temporal, los bienes materiales, la fama o el reconocimiento social o estamos construyendo sobre la centralidad en Cristo? Adviento nos da la oportunidad de vivir una pobreza interior con la disposición de tener un corazón disponible para Dios, como tuvieron, María, José, Juan Bautista, Zacarías, Isabel.          

Quizá hayas escuchado alguna historia sobre Alejandro Magno, como la que ahora te comparto. De aquel legendario guerrero, luchador, gran rey y hombre poderosísimo, conquistador de reinos y sin ningún reino que se le enfrentará, todos caían sometidos y por eso se le llamaba, el grande. Esta historia pueda que no sea real, pero nos da claridad sobre como construimos nuestras vidas y sobre que pisos las cimentamos. Alejandro magno acumulaba tesoros, tenía un imperio que se extendió por el mundo entero; su poder, sus bienes y riquezas fueron impresionantes, grandes. Cuando llego al final de su vida y cayó enfermo, en cama, llamó a sus sirvientes más cercanos y colaboradores y les dijo que quería que le cumplieran tres deseos al momento de su muerte. Le dijeron, ¿cuáles eran esos deseos?, mi amo, mi rey, mi señor.  Los tres deseos que quiero que ustedes me cumplan son: el primero, cuando yo muera, los mejores doctores que me han atendido siempre, de todo el imperio sean los que carguen mi ataúd al lugar donde van a reposar mis restos. El segundo deseo que quiero que ustedes me cumplan es que por donde vaya pasando mi ataúd, ustedes vayan tirando piedras preciosas, oro, todo lo que yo he conseguido durante toda mi vida, quiero que me lo vayan colocando por el camino mientras que yo voy pasando y el tercer deseo que quiero que me cumplan es que habrán dos huecos uno a cada lado del ataúd y quiero que dejen que mis manos salgan y queden colgando; esos son los tres deseos que quiero que me cumplan. Entonces los sirvientes le preguntaron y ¿Por qué quiere que nosotros hagamos esto? Que significan esos deseos y, les explico Alejandro diciéndoles: quiero que los mejores doctores carguen mi ataúd cuando yo muera para que todos entiendan que cuando llega el momento de la muerte ni los mejores doctores de este mundo nos van a poder salvar porque todos tendremos que morir. Quiero que vayan arrojando todas las piedras preciosas, mi oro, por el camino, para que todos se den cuenta que todo lo que yo acumule en esta vida me toca dejarlo aquí, conmigo no me los puedo llevar y, el tercer deseo que quiero: que queden mis manos colgando por fuera del ataúd, para que todos se den cuenta que con las manos vacías llegue a este mundo y con las manos vacías me voy de él y esos fueron los últimos deseos de Alejando Magno.

Está bien que alcancemos nuestros sueños y, disfrutemos los dones que Dios nos da, pero sin que perdamos de vista, sobre que roca estoy construyendo mi imperio. Detengámonos un minuto y preguntémonos: ¿Edificamos sobre palacios, suntuosidades, superficialidades y con una vida de pobreza espiritual que no nos conduce a nada? o ¿siembro en mi casa donde el amor de Dios habita? Cuando cimentamos nuestra vida en Dios, todo lo soportamos y avanzamos.  La invitación es a construir nuestra casa sobre la roca que es Jesucristo nuestro señor.

El Adviento nos recuerda e invita a practicar el testimonio de la alegría que Jesús trae; la caridad paciente y cariñosa para con los otros; la alegría, en la feliz expectativa del Cristo que viene y en la invencible certeza de que Él no fallará. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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12 de diciembre de 2021, Programa la comunidad tiene la palabra. Sol Esterero - 99.1 FM - 11am-12:30 pm  




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