“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto.” (Rm 12, 2 )
Te habrás preguntado alguna vez, ¿Cuántas decisiones haz llevado a cabo y que, luego de los resultados terminas por reconsiderar? Quizá es una de las acciones más recurrentes y que poca atención le prestamos; dejamos pasar y hasta se convierte en habito. Andamos a la carrera, ocupados, intranquilos, actuamos sin discernir los temas, queremos las cosas ya, lastimamos con los afanes, incluso el amor propio; en consecuencia, asaltamos nuestra fe, perdiendo la oportunidad de descubrir, el ser maravilloso que habita en cada uno de nosotros.
Aquietar la mente y el
corazón, para reflexionar, es decir, meditar, silenciar clamores, como dice el
padre Ignacio, es un ejercicio tan sencillo, como el sentarte a ver tu programa
favorito; pero que no es relevante, porque lo consideramos pérdida de tiempo o
dogma de fe; cuando, por el contrario, es en la meditación, en el silencio
interior, donde encontramos un respiro, ante las turbulencias de la vida.
San Agustín en la búsqueda de la verdad cristiana dijo: “comprende para
creer y cree para comprender”, encontrando insatisfacción en la filosofía
disponible y gozo en el amor de Cristo.
El escritor Pablo D’Ors,
en entrevista en el programa aprendamosjuntos.com, nos revela que, para el encuentro
con uno mismo, es la meditación, dice: “yo no conozco un camino más radical
incluso, diría salvaje y directo de conocimiento de uno mismo que la práctica
de la meditación, si quieres, la práctica del silenciamiento interior.
Normalmente vivimos aturdidos por tantos mensajes, palabras, sonidos, imágenes,
y necesitamos un tiempo de digestión”. D’Ors, sugiere un método para iniciarnos
en la búsqueda del camino hacia nosotros mismos: “la meditación es una práctica
de silenciamiento. Consiste simplemente en sentarse, cinco o diez minutos,
si es posible todos los días, para que sea significativa, en silencio y en
quietud con la espalda erguida y tomar conciencia del propio cuerpo, seguir el
ritmo de la respiración; recitar una palabra solo una palabra, porque tenemos
muchas palabras en la cabeza y hace falta una que borre todas las demás. (recita,
por ejemplo: Jesús, Jesús…) Y eso, poco a poco nos va transformando; en ese
sentido, me ha transformado a mí, concluye D´Ors.
Afirma D’Ors que, con el
ejercicio de la meditación, logramos frutos excepcionales que mejoran nuestro
estar y toma de decisiones. Mayor
claridad: al sentarnos, descubrimos una quietud corporal y nos damos cuenta
que estamos inquietos. Una gran distracción mental: al concentrarnos
revelamos que en nuestra mente habita un parloteo, la loca de la casa como dice
Santa Teresa que, solo con la meditación lograré domar. Y el Encuentro con
nuestra sombra inconsciente que con la meditación la haremos nuestra aliada,
para vivir mejor. Al introducir poco a poco la meditación en tu quehacer
diario, logras sosegar y ver con claridad, es decir silencio y luz.
Entonces, luz y coraje para actuar, frente al miedo.
Otro aspecto que nos deja
claro D’Ors es desafiar la lentitud, no como causa de malas decisiones sino
como la virtud para decidir correctamente. “Si aprendemos a estarnos quietos,
eso es la meditación, y, si aprendemos a actuar un poco más lentamente, eso es
un camino hacia la plenitud. Como dice un maestro “quietud, lentitud y
plenitud”. Quiero decir que actuamos rápidamente, porque normalmente
nuestra atención o nuestra intención esta puesta en lo que viene después. Ejemplo.
Tengo que lavar de inmediato la bajilla para llevar pronto los niños al
colegio, y para luego irme apresurado al trabajo. Entonces, la vida se
convierte de esta manera, en una carrera de obstáculos. Mientras que la
lentitud, nos invita a no estar en lo siguiente que tenemos que hacer sino a
estar en lo que tenemos que estar. Por lo tanto, no solamente la práctica
de la meditación es constructiva sino también el ejercicio lento de lo
cotidiano, sea lo que sea que tenemos entre manos, eso también es muy
constructivo. “Cualquier actividad realizada con atención construye la vida
interior” D´Ors. Practica
la Meditación y la lentitud, para escuchar. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
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