“Cuando se comparte el pan de la vida se realiza el milagro de la fraternidad” (Minutos de Amor)
Un día el gran sabio San Roberto Belarmino se encontró en el patio en pleno recreo con su virtuoso discípulo, el joven San Luís Gonzaga, que jugaba alegremente con sus compañeros, y le preguntó: “Luís, si en este momento le avisaran que dentro de una hora se iba a morir, ¿Qué haría?” Y el Santo joven le respondió: “Padre, yo seguiría jugando, porque eso es lo que el reglamento y mi deber me mandan que yo haga ahora en este momento”. Si a alguno de nosotros nos comunican esta misma noticia, ¿Seguiríamos haciendo lo que estamos haciendo? ¿podremos estar seguros, de que las cuentas de nuestra conciencia están en regla y bien preparadas para presentarlas ante Dios Santísimo, que nos dará sentencia para toda la eternidad? Si no estamos bien preparados empecemos a prepararnos bien (P. Eliecer Sálesman).
Cuando tienes claro tu
propósito de vida, no dudarías al responder la pregunta: ¿Cómo
Vivirías, Si Te Quedará Un Día De Vida?, con seguridad contestarías como San Luis Gonzaga “seguiría jugando”. Ahora bien,
responde a esta pregunta y escribe en un papel, ¡te sorprenderás!; pero te dará
herramientas para mejorar. Empezar a cuestionar y reflexionar sobre las cosas y sueños que realizamos,
nos permiten dar respuestas, a los inquietantes agobios que nos paralizan; pero
que te apresuran a comprender, si ha valido la pena todo lo que has realizado,
o si lo que estás haciendo te satisface, da bienestar a otros y es productivo. Te
sugiero meditar sobre estas cinco acciones y permanece listo:
1.- Evalúa cada día las áreas de tu vida: dedica unos minutos
diarios a chequear tu área: Espiritual, física y emocional; fortalecen tu fe,
esa conexión con Dios y contigo mismo. Toma conciencia de las cosas que Dios
nos ofrece a diario, y compártelas.
2.- Valora tu trabajo y relaciones sociales: Es conveniente dar valor
y apreciar lo que haces, como el comprender la convivencia familiar y emprender
en aquello que haces bien. Te darán gusto y hallaras el agrado de servir con
amor. No permitas que los demás decidan, el destino de tus sueños y
tranquilidad.
3.- Experimenta la vida a plenitud: Vivir cada
instante, más que un derecho, es un deber vivirlo en plena gracia. Ama cada una
de las bondades, dones y riquezas que te brinda el universo. Acéptate cómo eres
y reconoce lo bueno de tu ser. No esperes a que las crisis te llamen la
atención para disfrutar.
4.- Siente el presente como el momento que te
transforma y realiza: afirma un antiguo proverbio zen: “Cuando camines, camina. Cuando comas,
come”. Preocúpate por colocar tu mente y corazón en lo que hoy estas
desarrollando. Realiza una tarea a la vez. Vive cada momento como si fuera el
primero y el último. Comparte más con tus seres queridos. Saborea el dar y la
disposición para servir. Cambia de ritmo
si lo que trabajas no te hace feliz, enfócate en lo que más te gusta, es decir
en tu vocación, nunca es tarde para enderezar tu camino y ser feliz. Y,
5.- Agradece, Bendice y perdona: Reafirma todos los días,
tus principios y valores, son el fundamento por el que te recordaran las nuevas
generaciones. Trascienden en el tiempo, quienes siembran en los demás, el amor
de Dios y sirven sin condición. Agradece lo bueno y malo que pasa por tu vida. Bendice
a todos los que te ha servido de puente y con mayor razón a quienes han sido tu
obstáculo, te dieron la oportunidad de avanzar. Perdónate y, perdona a quien te
hiere, te libera, comprende y cierra heridas.
El profesor Universitario
Eduardo Ferrería afirma: “Corremos todo el tiempo, andamos apurados y con la
cara seria. Pocas veces nos damos cuenta de lo importante que es vivir, lo que
es despertar cada día. La vida no sólo vale para nosotros mismos, es valiosa
también porque la compartimos con otros. Vive todos los días como si fuera el
último. Puede parecer fantástica la propuesta de saber que tienes 24 horas de
vida, pero la vida se da rápido y termina igual” (F, Eduardo). Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…