“Quien es compasivo se hace bien a sí mismo, el despiadado destruye su propia carne” (Pr 11, 17)
Bien dice la Real Academia de la Lengua, RAE, al definir el silencio: “Abstención de hablar”. Habrás experimentado que cuando hablas menos, tus decisiones son de alto valor y productivas. Por el contrario, si el ruido se apodera de tu ser, todo es caos y se diluye la oportunidad de reflexionar con claridad: posturas de diálogo, entendimiento social, escucha activa y encuentro sincero con Jesús. El padre Ignacio Larrañaga nos recuerda un refrán que dice “cierra los ojos y veras, haz silencio y escucharás”. Es decir, acalla tus sentidos y conectarás con el maravilloso paisaje de tu fuente interior.
Tus silencios te hacen
sabio y sanan. Aumentan la percepción de las pequeñas cosas y te hacen gritar
la justicia en el momento justo. La Hermana Glenda nos sugiere siete silencios
que debemos aprender en la vida, para tomar los aires necesarios y pensar con
calma para encontrar los tesoros de tu corazón. Hoy te comparto tres de ellos:
1.- Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu
derecha: (Mateo 6, 3). Palabras de Jesús, nuestro maestro y señor; aconsejan que
cuando hagas algo bueno o correcto no esperes reconocimientos, sino que te
goces en tu interior lo que hiciste por ti mismo. Genera más felicidad cultivar
esta satisfacción interior que el aplauso momentáneo que te puedan dar los
demás. Así que el bien que hagas guárdalo en secreto, así tu Padre que ve en lo
secreto, te dará un gozo espiritual que no se puede comprar en ninguna parte (Mateo
6,4). Da sin alardear, multiplicarás Bendiciones.
2.- Guarda más silencio ante tus amigos, ten solo un
confidente entre mil: y que haya pasado la prueba (Eclesiástico 6, 6-7). No vayas desnudando
tu alma con muchas personas, no vayas contándoles tu vida, tus ideas, tus
pensamientos o sentimientos a todo aquel que se acerca a ti. Solo ten un
confidente entre mil. Y solo después que esa persona te haya demostrado que
sabe guardar un secreto y que te quiere bien; porque el que no es fiel en lo
poco tampoco lo será en lo mucho, nos dice Jesús en (Lc 16, 10). Por eso ábrele
tu alma y tu corazón sólo a una persona entre mil que haya acreditado de verdad
ser digno de tu confianza, de esta forma, tu santuario interior nunca será
profanado ni aireado a los cuatro vientos. Esta reserva inteligente de tu
interior te hará más sano y fuerte. Deposita tu confianza en Jesús, te
comprende y nunca te falla.
3.- No des tus perlas a los cerdos: Esta frase un poco
fuerte de Jesús en (Mateo 7, 6), abre tus ojos para que te fijes en quien confiar
tus tesoros. Si estas al frente de alguien que te desprecia que no te escucha y
te maltrata, deje de intentar darle tus perlas, es mejor callar, como hizo
Jesús frente a Pilatos, cuando este le pregunta: ¿Y qué es la verdad?, Jesús
entonces no perdió el tiempo en explicarle nada, porque sabía que Pilatos no tenía
la intensión de ser sincero, de escuchar la verdad, ni de seguirla (Juan 18, 38).
Hay personas que no tienen la capacidad en ese momento o quizás nunca la
tendrán: de acoger, escuchar y comprender tus perlas, tus palabras, tu mundo
interior, tus ideas, tus sueños, no pierdas el tiempo y guarda tus perlas para
la persona indicada que sepa acogerlas y valorarlas. Jesús te escucha y acoge
tus perlas en el corazón de Dios.
“Dios, nuestro Dios es un
Dios de las palabras, es un Dios de los gestos, es un Dios de los silencios” (Papa
Francisco). Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…
04/julio/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
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