DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Tres Caminos para mirarnos y escucharnos

“Alimentarnos con el pan de la palabra y la Eucaristía, experimentamos la presencia del verdadero pan, de Jesús


El volver la mirada a nosotros mismos, es un hueso duro de roer. Sin embargo, es una responsabilidad personal y social que hay que asumir, aunque duela enhebrar la aguja; pero una vez hecho, la costura será mejor y la humanidad te lo agradecerá. Senderos hay muchos, pero el que quiero coger, lo decido yo mismo. Por tanto, un paso fundamental que debo dar, para tomar la rienda de mi propia vida, es conocerme a mí mismo. Descubrir cuáles son mis potencialidades, limitaciones y estados emocionales, para actuar en conciencia, sobre aquello que nos sucede y frente a los retos que la sociedad nos depara. Conocerme, parte de la observación que pueda tener, del comportamiento de los demás, ellos también están atentos a mi proceder y actúan en consecuencia. Cultivar el hábito de mirarnos, nos abre la puerta, para escuchar lo más profundo de nuestro ser y acercarnos al del otro; para comprender, aceptar y respirar, ante las preocupaciones que ocupan la mente y no nos dejan pensar.    

“Para conocernos hay que mirarnos” dice Pablo D’Ors “Si no nos conocemos no podemos amarnos. Porque nadie puede amar lo que no conoce”. Amarse, es verse como eres, sin maquillaje, tal como te levantas. Que al mírate al espejo, veas la madurez de la vida y el verdadero centro de tu universo, tú, no hay otro. Aquel que disfruta de su propia presencia, como siente y valora la compañía del ser amado. Auto conocerse, te da la oportunidad de vislumbrar el misterio de Dios, en la dirección de tu vida, en el amar y ser amado.

En Juan 8,13-14 los fariseos juzgaron a Jesús, por reconocerse a sí mismo y por tener claro de dónde viene y para donde va. “los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es válido”. Jesús les respondió: Aunque yo de testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy”. Jesús se conoce así mismo y sabe a dónde quiere ir, como tener claro su propósito de vida. Jesús habla de una manera diáfana, sin rodeos, aunque miraba bajo, para ser escuchado, tiene el corazón puesto en el mandato Divino que le viene de lo alto. Para conocerse a si mismo, pregúntate ¿Qué aprendo, a quien sigo y como puedo hacer las cosas, de la mejor manera? Atrévete.

Siguiendo al presbítero Pablo D’Ors, en su invitación a detenernos, un instante, en nuestro quehacer diario y a reflexionar ante las tempestades, que, en ocasiones, inundan nuestros objetivos y nos alejan del servir, y disfrutar de los bienes dados; nos sugiere tres caminos que te ayudaran: a mirarnos, a escucharnos y a oír a los demás.

1.- Hablar bajo. “Aunque parezca broma, porque cuando hablas bajo, el otro necesariamente se acerca, para intentar escuchar y, el mismo también, habla bajo”. Entonces, eso “nos coloca en un territorio de más intimidad”. “Muchas de nuestras actuaciones, son violentas” que, sin darnos cuenta desencadenan, hechos que distancian las verdaderas intenciones, al intervenir en el asunto propuesto. Habla bajo y con razones que den luz, para conocerse.  

2.- Hablar despacio: hablar, dejando un tiempo entre una palabra y otra, entre una frase y otra. ¿Por qué? Porque cuando se habla de prisa, no dejas espacio al otro ni recibe lo que tu estas diciendo. Estos silencios entre las palabras y entre las frases son los que dan un contenido espiritual a tu mensaje, los que permiten la auténtica comunicación. La lentitud es un signo, de que estas dando algo de ti mismo, que creas tu propio discurso y te hayas, en un acto creativo. Haz pausas en la comunicación, hace eficaz la palabra y abre un horizonte de reflexión y de ensoñación.

3.- No hablar, retener: cuando uno tiene ganas de hablar, contenerse de intervenir tiene una gran virtud, la prudencia; al cabo de un tiempo, descubro que fue mucho mejor no haber intervenido. El afán intervencionista impide que la realidad se explaye y exprese. Por lo general, cuando vemos un problema, pensamos y actuamos inmediatamente. Está bien que pensemos y actuemos; pero nos puede apartar de la realidad. D’Ors propone: frente al pensamiento, la contemplación y ante la acción, la pasión. Antes de actuar, hay que contemplar, mirar, escuchar, dejar que la realidad te toque. Aunque la realidad nos haga daño, el mundo está en primera instancia, para ser recibido y disfrutado; luego, veremos si hay que intervenirlo o no. Calla cuando otros hablan y guarda el valor de la palabra.

“Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo” Benjamín Franklin. Comienza hoy, por mirarte al espejo, detenidamente. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

07/agosto/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Imagen de Stefan Keller en Pixabay  

Entradas Populares