"Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciación cristiana", cuya unidad debe ser salvaguardada”. (CEC, #1285). Guardada en el corazón de cada cristiano y con mayor razón, en los jóvenes, que encuentran en la catequesis (del griego katéchésis, que significa “hacer eco” o “resonar”), “el rol fundamental del primer anuncio o ‘Kerigma’, que debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo
intento de renovación eclesial” (Papa Francisco, DGC, 2020). Una catequesis que transmita el evangelio con entusiasmo, convencida del amor de Dios y que acompañe el encuentro personal con Jesucristo, para que los jóvenes alcancen: madurez en la fe; compromiso consciente y libre con la Iglesia, y se conviertan en discípulos activos y testigos de Cristo en el diario caminar. La riqueza documental del magisterio de la Iglesia, orienta la catequesis y la tarea evangelizadora, buscando que, los confirmandos pasen de ser simples receptores a discípulos misioneros, con ferviente deseo de comunicar el Evangelio en la diversidad del mundo. En esta tarea de salvaguarda y de evangelizar; el catequista acompaña el incipiente apostolado, con su ejemplo y testimonio cristiano, hablando de Dios no solo de palabra, sino testimonio de vida, responsable, honesto y comprometido con el encuentro catequético, para motivar el amor de Dios en la vida del joven. En esta tarea catequética me he preguntado, ¿veo la catequesis de confirmación, como una obligación o compromiso de evangelización, en el espíritu del joven? Y la iglesia me responde con clara determinación, en cada uno de los documentos, que ella misma, y en su peregrinar, resuelve, siguiendo los pasos del mejor catequista “Jesús”.La catequesis de confirmación, un valor cristiano de incalculable dimensión, en la vida espiritual de cada joven; en el desarrollo de sus proyectos de vida y madurez de fe, que hace “eco” de la palabra de Dios; desde la viva voz del catequista, que es, la voz de Cristo en su vida y el resonar del Espíritu Santo en cada joven. Este acervo cultural, heredado de abuelos y padres, se constituye en su primer bastón espiritual y, por tanto, hay que verla como un proceso formativo integral, para acercar sus talentos y habilidades a las enseñanzas de la palabra de Dios y del magisterio de la Iglesia; con un itinerario de fe, que involucre su experiencia cotidiana, con el espacio vital catequético, reflexionando sobre sus propósitos en la vida, sus valores y relación con Dios. La gran preocupación del catequista, en los encuentros semanales, es el débil amor por Cristo del catecúmeno; a pesar, de manifestar que creen en Dios. Por lo general, manifiestan, que su preparación obedece a un mandato de padres o familiares encargados del joven; hecho que satisface, porque, hay una intención de continuar la fe recibida, aunque sea débil. Aun siendo los padres los primeros catequistas, éstos dejan en manos de la parroquia, para que sea esta la que lo eduque como “familia doméstica”.
“El encuentro con Cristo involucra a la persona en su totalidad: corazón, mente y sentidos… hasta que gradualmente lleguen a sentir, pensar y actuar como Cristo”. (DGC, # 76-77). Aunque creen en Dios, el centro de sus vidas, no es Jesús, sino las motivaciones propias de su edad y la rebelde inquietud por descubrir las bases cristianas, que, en principio les incomodan; pero que, al final de la preparación, queda una pequeña huella de Cristo latiendo en el corazón. Una tarea diaria de cada cristiano, es la de evangelizar; es decir, predicar y comunicar el Evangelio; la buena nueva de Jesucristo, mandato que Él mismo encomendó a sus discípulos: “Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado”. (Mt 28, 19-20) Es decir, “evangelizar” como testimonio vivo del bautismo. El catequista de confirmación como la catequesis, contribuyen en ese sentir cristiano de evangelizar, dado por Cristo y clavado en el corazón de una Iglesia en salida y misionera, acompañada de las exhortaciones apostólicas, enfocadas en la catequesis y su misión evangelizadora.
La exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi" del Papa Pablo VI, enfatiza, que la iglesia tiene una misión evangelizadora, basada en el testimonio de vida y la conexión entre fe y acción transformadora de la sociedad, centrada en la salvación de Jesucristo. Un llamado a evangelizar con la mejor disposición cristiana en la vida de quien evangeliza y como ejemplo de lo que Dios hace en su vida. La catequesis en todos los tiempos y en los caminos de salvación; abre los labios de quienes proclaman al Dios vivo, como el medio para que la fe, inunde los corazones de niños, jóvenes y adultos, adherido a su ser y propósito de vida. En la exhortación Apostólica del Papa Juan Pablo II, (Catechesi tradendae): Deja en alto a la catequesis como medio para madurar la fe, convirtiéndola en una opción personal y consciente. En el contexto de la confirmación, esto implica que los jóvenes deben asumir su fe de forma activa, comprometiéndose con la misión evangelizadora de la Iglesia. Señala que el único maestro es Cristo “«Uno solo es vuestro Maestro»: (Mt 25,8) Cristo”. En tal sentido, la catequesis debe ser sistemática, no improvisada; elemental, detenida en el primer anuncio e integral. “La catequesis extraerá siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradición y la Escritura, dado que «la Tradición y la Escritura constituyen el depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia», como ha recordado el Concilio Vaticano II al desear que «el ministerio de la palabra, que incluye la predicación pastoral, la catequesis, toda la instrucción cristiana... reciba de la palabra de la Escritura alimento saludable y por ella dé frutos de santidad».(572) (Exhortación Apostólica, Catechesi tradendae, 27).
Vale anotar que el Papa Francisco en la exhortación Apostólica “Evangelii gaudium”: reitera la necesidad de una "nueva etapa evangelizadora", invita a la Iglesia a salir al encuentro de las personas, contagiando la "alegría del Evangelio". La catequesis de confirmación, como una hoja de ruta para el pontificado, debe formar a los jóvenes para que sean agentes de esta misión, no solo por cumplir con un requisito sacramental, sino por convicción propia. Fundamental, esta invitación del Papa Francisco, sobre todo, en la situación de vida de cada joven, que es diferente; aunque, con motivaciones similares y profundizadas en los ambientes virtuales, como lo señala y advierte el Papa León XIV en la VII Conferencia Nacional sobre las Dependencias, por las nuevas adicciones que arrebata a los jóvenes, por el uso excesivo del internet, como son el juego compulsivo, las apuestas y la pornografía: “con el juego compulsivo y las apuestas, la pornografía y la presencia casi constante en las plataformas del mundo digital. El objeto de la dependencia se convierte así en una obsesión, condicionando el comportamiento y la vida cotidiana” (Papa León XIV, 2025). De ahí la necesidad de que la catequesis y el catequista puedan asumir con responsabilidad un encuentro personal con cada joven y desde su vivencia cristiana logre acercar a Cristo, en la cruz que el joven lleva y que le distrae, porque no entiende que también es cruz de Cristo. “Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas. Más que nunca, necesitamos de hombres y mujeres que, desde su experiencia de acompañamiento, conozcan los procesos donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el arte de esperar, la docilidad al Espíritu, para cuidar entre todos a las ovejas que se nos confían de los lobos que intentan disgregar el rebaño. Necesitamos ejercitarnos en el arte de escuchar, que es más que oír”. (Papa Francisco)
Se une a todos estos documentos el “Directorio para la Catequesis” que actualiza las directrices para la catequesis, promoviendo una inspiración catecúmenal, preparando a los creyentes para asumir la misión de la Iglesia. “El Directorio para la catequesis articula sus contenidos en una estructura renovada y sistemática. La organización de los temas busca ordenar las diversas y legítimas particularidades eclesiales”. (DGC,7). Así mismo el Catecismo de la Iglesia Católica, “Presenta una exposición orgánica y sintética de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la tradición de la Iglesia”. (CIC, 11 (2020)). Destacan, la necesidad de una formación misionera, para los catequistas y el carácter misionero que debe tener la catequesis. Dan directrices para que la Iglesia y el catequista guíe con mayor propiedad y amor cristiano la catequesis.
La catequesis como herramienta de evangelización, más que actualizarse en metodologías, abstractas, debe abordar estrategias pedagógicas que involucren a las habilidades evangelizadoras, que el mismo joven ya cuenta en su incipiente fe. 1. Centrarla en el encuentro con Cristo, más que memorizar conceptos es llevarlo al encuentro personal con cristo, sintiendo sus testimonios, retiros y profundidad en la oración. 2. Un coherente testimonio de vida, basado en los modelos de vida de la comunidad parroquial, que da sentido y plenitud a la vida, involucrándolos a servir al hermano. Ya sea en actividades de campo, con visitas a los detenidos de la libertad, geriátricos o instituciones de servicio a la comunidad. 3. Incentivar la escucha y el dialogo activo; sin imponer ideas o ideologías sino, la de escuchar al joven de manera respetuosa, frente a los temas de la actualidad política y social, en las que la cultura juvenil es relevante. 4. Aprender y enseñar a dialogar y, a escuchar, a la luz del Evangelio. De ahí la necesidad de contar con un buen número de catequistas, para trabajar con grupos pequeños, que faciliten el diálogo y escucha. 5. Acoger las tecnologías y dar buen uso; evangelizar en el siglo XXI requiere medios digitales y aprovecharlos, es condición responsable de la Iglesia. Es imperiosa necesidad capacitar a los jóvenes para utilizar redes sociales, blogs o videos, para difundir a Cristo y evangelizar de manera creativa y atractiva. Así, se empoderan como "misioneros digitales". 6. Fortalecer el compromiso social y acción misionera; evangelizar requiere compromiso con la justicia y servicio social. por tanto, la catequesis debe incluir experiencias de caridad, voluntariado e involucrarse con la comunidad, que desarrollan obras del amor de Cristo; de esta manera, el joven aprende con el ejemplo. 7. Motivación y autoridad del catequista; esta se da, en el catequista, convencido del amor de Cristo en su vida y en el testimonio vivo que transmite, del actuar de Dios, en su quehacer diario, en la paz, en la alegría, y en el entusiasmo que el Espíritu Santo le mueve para dirigir el encuentro catecumenal. Así el joven verá un Dios más cercano, fiel y amigo de su realidad, como a una Iglesia acogedora y evangelizadora. Estas algunas inquietudes, que nos ayuden a mejorar la vida catequética, sobre todo con esos jóvenes que irradian dinamismo, pero escépticos al amor de Dios, por no sentirlo cercano, en el hogar, ya que es incipiente el ejemplo de amor y familia cristiana. Me identifican, y me responden como catequista, mi misión es por amor a Cristo y no una obligación de iglesia o ego cristiano.
La catequesis de confirmación, como tarea evangelizadora, transforma la vida de los jóvenes, acercándolos poco a poco a una adhesión consciente y comprometida con Jesucristo y su misión. Acompañada con las herramientas documentales, testimoniales y pedagógicas del Magisterio de la Iglesia, va más allá de la formación en los pilares del evangelio, para convertirse en una "escuela de evangelizadores".
Desarrollar habilidades de testimonio,
diálogo y acción social, en los jóvenes confirmandos no solo, se preparan para
recibir el sacramento, sino que se equipan para ser discípulos misioneros de
Cristo y puedan irradiar la alegría del Evangelio, revitalizando a la Iglesia y
al entorno donde viven su experiencia Divina.
Si bien es cierto, contamos con
tecnologías y métodos para evangelizar, también contamos con catequistas comprometidos
y evangelizados, que buscan dejar huella cristiana, desde la huella, que cristo
mismo, les ha dejado en sus vidas. De ahí la necesidad de formar y educar a
nuestros catequistas, para que vivan la catequesis con entusiasmo y amor por
cristo y no, por un manato de simple compromiso. Sencillamente recordar la metodología de
Jesús: “¡La de Jesús! Si miramos los Evangelios, vemos que Jesús no daba clases
magistrales en un aula. Su catequesis era un encuentro vivo en los caminos de
la vida. Partía de la vida: Usaba parábolas, ejemplos del día a día (el
sembrador, la levadura, la pesca) para hablar de las realidades del Reino de
Dios.
Creaba una relación personal: Llamaba
a cada uno por su nombre, comía con ellos, los escuchaba. Anunciaba el Kerigma:
En el centro de su enseñanza siempre estaba el anuncio fundamental: Dios te
ama, Cristo ha muerto y resucitado por ti, y te invita a la conversión y a una
vida nueva. Invitaba al seguimiento: La meta no era solo aprender, sino “venir
y ver”, seguirle y convertirse en su discípulo. Una catequesis moderna y eficaz
busca imitar este mismo método: que sea experiencial, comunitaria y centrada en
el encuentro personal con Cristo”. (Oración cristiana.org).
Referencias
Carta Apostólica «LAETAMUR MAGNOPERE», Catecismo de la Iglesia Católica, CEC. (1997). https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html
Pablo VI, SP. (1975), Exhortación Apostólica “Evangelii Nuntiandi” https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html
Juan Pablo II, SP. (1979), Exhortación Apostólica “Catechesi Tradendae”. https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae.html
Francisco, SP. (2013). Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_alegr%C3%ADa_del_Evangelio
León XIV, SP. (2025). VII Conferencia Nacional sobre Adicciones (Italia). https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-11/papa-videomensaje-conferencia-nacional-adicciones-italia-jovenes.html
Pontificio Consejo Para la Promoción de la Nueva Evangelización. Directorio para la Catequesis. (2020). https://www.dropbox.com/scl/fi/d456p56cri7ljpttm2g67/directorio-para-la-catequesis-2020.pdf?rlkey=xzclhdwsx80tz69ww4gd7o40d&e=1&dl=0
Oración cristiana.org. (2025). Catequesis 7 pasos para comprender su importancia hoy https://oracioncristiana.org/catequesis/
Imagen tomada de Pixabay, .
José Miguel Ángel Beltrán Gómez
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