“Amarás al señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10, 27)
Quizá en este momento, estés
pasando por algún puente que no te deja ver más allá del temor y miedo a
afrontar la realidad. Es ahí que te pido que, como Jesús, seas fiel a tus
principios, valores, competencias y hasta el final, sin rendirte, confía en los
planes de Dios. Ora sin descanso y pide sabiduría, con seguridad, ese
sufrimiento tiene un propósito para recuperar tu dignidad de vida. Enfrenta cada dificultad y desafío con fe,
resiliencia y la paciencia que Jesús brinda. La siguiente historia, nos muestra
como en la situación más crítica, surge la oportunidad para innovar y probar
ante los hombres que la justicia de Dios es de infinita misericordia.
Cuenta una antigua
leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado
de haber asesinado a una mujer.
En realidad, el verdadero
autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer
momento se procuró un “chivo expiatorio”, para encubrir al culpable.
El hombre fue llevado a
juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al
terrible veredicto: ¡La horca!
El juez, también
comprado, cuidó, no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por
ello dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor,
vamos a dejar en manos de El tu destino: Vamos a escribir en dos papeles
separados las palabras ‘culpable’ e ‘inocente’. Tú escogerás y será la mano de
Dios la que decida tu destino”.
Por supuesto, el mal
funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: ‘CULPABLE’. Y la
pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema
propuesto era una trampa. No había escapatoria. El juez ordenó al hombre tomar
uno de los papeles doblados.
Este respiró profundamente, quedó en silencio
unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a
impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los
papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.
Sorprendidos e
indignados, los presentes le reprocharon... -“Pero..., ¿Qué hizo...?, ¿y
ahora...?, ¿Cómo vamos a saber el veredicto...?”. -“Es muy sencillo, respondió
el hombre... es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el
que me tragué”. Con un gran coraje disimulado, tuvieron que liberar al acusado
y jamás volvieron a molestarlo...
Por más difícil que se
nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de luchar
hasta el último momento. Muchas veces creemos que los problemas no tienen
solución y nos resignamos a perder y no luchar, olvidando aquellas palabras de:
“Lo que es imposible para el ser humano, es posible para Dios”. Dios te
Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
10/julio/2022. La
comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
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