“Pero el que persevere hasta el fin este se salvará” (Mt 24, 13)
Estar listos en todo tiempo, es tener una actitud de servicio y tener tu corazón donde debe estar. El sembrador sabe que su cosecha será abundante, porque se preparó y cuido del cultivo para que así fuera. ¿Tú te preparas para lo inesperado, para el llamado a cuentas? “Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta” (Lc 12, 36). “Debemos estar preparados en todo momento, no con miedo, sino con la confianza que nos da el amor. Cuando esperamos la llegada de alguien a quien amamos, nos preparamos para recibirle y procuramos tener a punto todo cuanto necesita para que esté a gusto entre nosotros”.
La siguiente historia nos
deja ver la responsable actitud de estar atento y, el de cuidar con esmero
aquello que te fue encomendado, sabiendo que, en la hora menos esperada, te
pedirán el mejor resultado. Tomado de la web de la Parroquia de San Alberto
Magno.
Un famoso escritor
italiano relataba en su diario de viajes: –Llegué a Villa Areconati, junto al
lago de Como, una joya de los Alpes italianos. Un jardinero me abrió la pesada
puerta de hierro y me condujo a través del admirable jardín de la mansión.
Mientras caminábamos por aquel hermoso parque, se desarrolló la siguiente
conversación:
–¿Cuánto tiempo hace que
está usted aquí? Veinticinco años. ¿Y cuántas veces ha visitado su amo esta
propiedad? –Unas cuatro veces, si mal no recuerdo. –¿Y cuándo vino por última
vez? –Hará unos doce años. –Entonces le escribirá o le llamará por teléfono. –No,
nunca lo ha hecho. –Entonces, ¿con quién trata usted? –Con el administrador,
que vive en Milán. –¿Viene a menudo? –No, nunca. Sólo hablamos por teléfono. –Entonces,
¿quién viene aquí? –Casi siempre estoy solo; pocas veces viene algún foráneo a
visitar la finca. –No obstante, usted tiene el jardín tan bien cuidado y tan
hermoso como si su amo fuera a venir mañana. –Hoy mismo, señor, mi amo podría
venir hoy mismo.
Ésta fue la respuesta de
un jardinero laborioso y consciente de su tarea. Y esta respuesta es un modelo
de cómo tenemos que vivir nuestra vida.
Este cuento es un
maravilloso ejemplo de cómo deberíamos vivir: teniendo siempre nuestro jardín
arreglado para ofrecérselo como fruto de nuestro amor a Dios nuestro Señor. Y
si el amor no fuera suficiente para hacernos cambiar de conducta, no olvidemos
nunca el aviso que el mismo Señor nos hizo: “Estad siempre vigilantes, pues
cuando menos lo penséis vendrá el Hijo del Hombre” (Cfr. Mt 24: 42-51)
Nuestro corazón siempre
debe estar preparado para rendir cuentas; no tanto por miedo cuanto por amor a
la persona con la que nos vamos a encontrar. ¡Cuántas personas han olvidado
esta verdad tan elemental! Viven sin pensar nunca que un día tendrán que rendir
cuentas de sus acciones. Se encierran en su propio mundo y se olvidan de su
Creador.
Jesús en el evangelio de
san Lucas (12, 32-48), nos hace tres llamados que es necesario tenerlos
presentes en el ejercicio de nuestra vida diaria y en las circunstancias que
nos depara el actuar del mundo y sus desaforados afanes por conquistar tu
corazón y fuerza. En primer lugar, Jesús te dice “no tengas miedo pequeño
rebaño”. Dios está contigo, cuida de ti y siempre te acompaña. Entonces, no
tengas miedo de avanzar en tu fe, Dios está junto a ti para animarte. En
segundo lugar, nos pide estar preparados, para cuando el llegue. Es mantener tu
lámpara encendida, es decir que tus obras de caridad sean el jardín que
muestras para el encuentro con Jesús. Y en tercer lugar, vigila que no decaiga
tu espíritu de oración. Haz de tu oración la llama permanente, para que tu
corazón apunte al cielo y no te dejes robar la paz y el amor por el destructor
ruido del mundo. “donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.
Recuerda: Confianza en Dios, buenas obras y que tu oración sea constante. Dios
te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
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14/agosto/2021. La
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