“No tratamos de agradar a la gente, sino a Dios, que examina nuestros corazones” (1 Tesalonicenses 2, 4)
Cuesta tomar decisiones, pero decidir es una constante en la vida diaria. Serán más sabias si desarrollas esta habilidad y la hace tú aliada en los momentos críticos o de pánico, frente a qué camino tomar. Hasta los más osados, expertos, calmados, emprendedores y entusiastas, cometemos errores en las acciones más importantes de la vida y del trabajo. Nos invade el miedo, tanto en las decisiones conscientes o inconscientes que, por la carga de emociones espontaneas e incontrolables, nos pueden llevar a decidir incorrectamente. Afirma el psicólogo, mentor y emprendedor Álvaro Mendoza. “la mayoría de las veces en que nos equivocamos es porque tomamos una decisión basada en el miedo, no en la convicción, no en la seguridad de hacer lo correcto. El error está en el origen”.
Si bien es cierto, el
miedo te puede paralizar, también, es tu medio de protección ante una amenaza y
oportunidad para afianzar tus convicciones y darte seguridad para hacer lo
correcto. Dicen los sabios que la mejor forma de demostrar de que estas hecho,
es asumiendo tu responsabilidad y decidirte a tomar tus propias decisiones. Es
decir, “prueba y error” hasta que la vida te va dando la razón y haces de tu
profesión la mejor decisión. No dejes que otros decidan por ti. Ya has pasado
por las crecientes más rudas y tormentosas, como para que tu proyecto de vida
lo defina, quienes ni saquera te conocen y menos te inspiran. Álvaro Mendoza,
emprendedor digital de vieja data, nos sugiere hacernos estas diez (10) preguntas
antes de tomar una decisión importante:
1.- ¿Hace cuánto tiempo tienes esa idea?: hay ideas que rondan tu
cabeza por días, semanas, meses y hasta años. Explora tus razones. Cocínala a
fuego lento, y dale una oportunidad.
2.- Si la tomas, ¿qué implicaciones tiene en tu
vida?: puede ser trascendental para tu vida y la de otros. ¿te conviene?
¿acarreara consecuencias? ¿Cuáles? ¿Qué
tan graves? ¿estás dispuesto a comenzar esa aventura? Puede implicar un cambio
o un aprendizaje.
3.- ¿Qué pasará en tu vida si declinas? Oportunidades muchas,
pero a veces las dejamos pasar y el tren continua. Con pausa, defina la más
conveniente y analiza, si te afecta rechazarla. No dejes que el arrepentimiento
de remuerda.
4.- ¿Qué pasará en tu vida si la adoptas?: ¿qué ganas? ¿Cuáles son
los beneficios? ¿Son mayores que los riesgos y, entonces, vale la pena
tomarlos? ¿Es algo positivo solo para ti o involucra también a tu entorno? Tus
emociones y sentimientos te pueden dar luz, para cristalizar tu idea. Sopésala
y continua.
5.- A largo plazo, ¿qué puede ocurrir?: no dudes en plantarte como
será tu vida en tres o cinco años. Creemos que una decisión ya, no te puede
sacar del atolladero, piénsalo con el corazón, sobre todo en decisiones
difíciles.
6.- ¿Qué otras opciones puedes considerar? Considera las opciones y
no te obsesiones. Considera aquellas alternativas que tal vez son menos
riesgosas. Pero decídete a tomar riesgos.
7.- ¿Esta decisión es urgente o puede esperar?: todo tiempo es favorable.
Los tiempos de Dios no son nuestros momentos. Aplazar una decisión no es
rechazarla. Quizá no estés preparado para asumir esa responsabilidad, ese reto.
No existe el tiempo perfecto, analiza, no vuelvas a tropezar con la misma piedra.
8.- ¿Antes tuviste que tomar alguna decisión
parecida?: toma conciencia de ese instante en que tomaste la decisión y reviva las
mejores opciones, te ayudaran en esta nueva situación. las circunstancias, las
opciones, las consecuencias y el entorno pueden cambiar, pero tus experiencias
pasadas te dan luz para decidir mejor.
9.- ¿Cómo crees que te sentirás si la tomas o la
dejas?: Es imposible despojarte de las emociones y, si no te dejas dominar por
ellas, pueden ser de utilidad. Así que no te mortifiques: la clave del éxito en
la vida o en los negocios es encontrar un equilibrio entre la razón y los
sentimientos, el corazón.
10.- Si te equivocas, ¿qué es lo peor que puede
ocurrir?: La dificultad para tomar decisiones se origina en el temor que nos
provoca el riesgo de la equivocación. Atrévete. En la mayoría de las veces, nos
damos cuenta que es nuestra imaginación la que juega y nada pasa.
Cada decisión es un
aprendizaje. Desarrolla la habilidad para tomar decisiones, así tendrás control
de tu vida y dará satisfacción el decidir de manera eficaz y
afectivamente. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
12/junio/2022. La
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