“Enséñame, señor, tus sendas y guíame por el camino recto” (Sal 27(26),11)
Decisiones tomamos a diario y constantemente. Desde que nos levantamos, hasta declinar en el profundo sueño de decisiones inconscientes. Estas nos permiten elegir un camino a seguir y desechar otros, en el viaje de alcanzar objetivos y metas. En el campo en que nos desempeñemos, en la comunidad o, en el hogar; se presentan situaciones que se convierten en alternativas de oportunidades de cambio. Sin embargo, nuestros ideales, pensamientos y posición, nos reducen al miedo de cambiar y nos estancan. No hay fórmulas mágicas para tomar las mejores decisiones. Muchas de ellas se han tomado luego de meter la mano al fuego, y saber que cuesta decidir, para mover la vela y enfrentar el agitado viento. La siguiente “Breve historia sobre la Toma de una Decisión” nos da una puntada para abrirnos del temor y dar el primer paso de solución.
Un Gran maestro y un
viejo guardián realizaban conjuntamente la administración de un monasterio Zen.
El guardián enfermó y su viejo corazón no pudo superarlo por lo que, a la
mañana siguiente murió. La administración era imposible llevarla por una sola
persona, por lo que se volvió necesario elegir a una persona entre los
discípulos que ocupase el lugar dejado por el viejo guardián.
El gran maestro reunió a
todos sus discípulos con el objetivo de escoger a quien tendría ese honor de
ayudarle con la administración y comenzó la reunión diciendo: “Cómo bien
sabéis, el viejo guardián ha fallecido y es necesario que uno de vosotros sea
elegido nuevo guardián del monasterio. Para elegir al mejor candidato voy a
mostrarles un problema y aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián
del templo”.
En el centro de la sala
colocó una pequeña mesa y sobre la misma, colocó un enorme y precioso florero
de porcelana con una fresca rosa roja e indicó: “Queridos hermanos, os presento
al problema”.
Los discípulos miraron
perplejos al Gran Maestro, y después centraron su mirada en lo que se suponía
que era el problema: los diseños sofisticados de la porcelana, la elegancia de la
flor… ¿Cuál era el problema? ¿Qué representaba aquello? ¿Qué buscaba el Gran
Maestro? ¡Qué enigma! Ninguno de los discípulos actuaba, estaban paralizados,
con la mente en blanco. Transcurridos unos minutos, uno de los discípulos se
levantó de su sitio, miró a su alrededor, al maestro y a sus compañeros, se
dirigió hacia el jarrón de porcelana con seguridad, lo asió y lo tiró al suelo.
Acto seguido y sin
ninguna duda, el Gran Maestro dijo “Usted queda nombrado como nuevo guardián»,
y explicó,» Cuando os traje el jarrón yo fui muy claro con ustedes, les dije
que os presentaba un problema y que había que solucionarlo. No importa lo
perfectos o fascinantes que a primera vista parezca los problemas, siempre han
de ser resueltos».
Podemos estar ante un
objeto muy valioso y bonito, de un bello amor que ya no tiene sentido, una
situación que es necesario, por nuestro bien, abandonar: pero que permanecemos
en él por miedo, por comodidad o por sentir tristeza de tener que dejarlo, el
famoso apego; aunque realmente sean un problema. No deshacernos del problema,
afectará directamente a nuestro estado emocional y consecuentemente a nuestra
salud.
Para combatir los
problemas, es necesaria: la Toma de Decisiones. En esos momentos no hay que
tener piedad, ni dejarnos manipular; debemos mostrar seguridad y poder así
salir airosos de la situación y forzar el cambio”. Como dice la escritora Anna
Morató, en su libro “creo en ti” "apretar el botón del pánico o el botón
de la solución", uno te lleva al traje de "me rindo" y el otro
al traje "s" de "seguir, seguir, seguir". Tú decides. Dios
te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
04/junio/2022. La
comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
Imagen de Peggy und Marco Lachmann-Anke en Pixabay