“El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad” (Sal 145 (144), 9)
¿Cuántas veces te has encontrado con actitudes distintas a la tuya, bloqueando tu tranquilidad y te sacan de casillas? Talvez, muchas veces, verdad. Son esos instantes de intervenciones negativas de otras personas, que nos apartan de nuestra paz, y hasta nos ofuscamos de forma desaforada. En la siguiente historia, encontraremos una enseñanza, sobre cómo darme cuenta de esas reacciones de duro comportamiento, por la intromisión de otro, en la situación más placentera de mi existencia, y que, me lleva a reaccionar abruptamente cuando, no es la otra persona la que incomoda, sino soy yo mismo. “La Parábola del Bote Vacío”
Un monje decide meditar
solo, lejos de su monasterio. Rema con su bote al medio del lago, lo ancla
allí, cierra los ojos y comienza su meditación. Tras unas horas de silencio
imperturbado, de repente nota el golpe de otro bote colisionando con el suyo.
Con los ojos todavía cerrados, siente crecer el enfado, y se predispone a
gritarle al barquero que osó interrumpir su meditación.
Pero cuando abre los
ojos, lo que ve es un bote vacío que quizá fue a la deriva hasta el medio del
lago.
En ese momento, el monje
alcanza la realización y entiende que la rabia habita dentro de él: simplemente
necesita del choque con un objeto externo para que salga afuera. En adelante,
cuando se cruza con alguien que le irrita o le provoca rabia, se recuerda a sí
mismo: “Esa persona es simplemente un bote vacío. La rabia está dentro de mi”
Una enseñanza de silencio
y amor nos deja esta parábola. No es lo que choca contigo sino lo que tú
decides hacer. Como dice la palabra en Mateo 15, 11: “No mancha al hombre lo
que entra por la boca, sino lo que sale de la boca” Es probable que ese alguien
quiera humillarte, sacarte de tu silencio, apartarte del buen camino, entonces
arroja su ira, su enojo, su frustración, su depresión y sí tu reacción es igual
o superior, esas manifestaciones están dentro de ti, no permitas que un bote vacío
te saque de tu estado de paz y tranquilidad.
En el mundo y a tu
alrededor hay cientos de personas buscando intranquilizar, herir, molestar,
sofocar a las personas. Esas personas son botes vacíos. Esas quieren sacar toda
su desilusión, todos su malos gustos y aspectos negativos en alguien más. No
permitas que ningún bote vacío acabe con tu tranquilidad, tu paz, tu proyecto,
tu misión, tu realización; tienes bastante que dar y eres mucho más, para
dejarte desestabilizar.
Piensa que cuando alguien viene a molestarte, es en ellos donde habitan sus quejas. Que nadie te saque de esa paz, de ese amor con que construyes tu solido castillo. Todos los días y a toda hora chocarás con botes vacíos, reinaran en tu vida si les dejas entrar, solo bríndales paz, amor, comprensión, oración y busca conquistar su corazón y continua.
Si en algún momento se te presenta situación así, es fácil empezar a
superarla: respira profundo y piensa, esta persona es solo un bote vacío y no
me va a sacar de mi paz y tranquilidad. Le doy gracias a Dios por encontrar un
bote a la deriva, es mi oportunidad para ser mejor y encausar mis pensamientos
y acciones. Los botes vacíos a veces se dan cuenta de sus actos y para ellos
son normales, de eso viven. No permitas que un bote vacío te saque de quicio,
hazlo una ocasión para creer más en ti, en tu potencial de amor y Bendecir todo
bote vacío que choca contigo. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
15/mayo/2022. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
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