“Te llevará otra vez a la tierra que poseyeron
tus padres y tú la poseerás” (Deuteronomio 30, 5)
Nuestra vida es un
constante encuentro con la realidad y sueños por alcanzar. Anhelamos, resolver
los momentos más críticos, a veces, con soluciones inapropiadas y fuera del
contexto natural, que la creación da para su propio desarrollo y crecimiento.
Esperamos que, todo nos llegue sin el menor esfuerzo, sin la dificultad y tropiezos
necesarios, sin la persistencia y perseverancia; para madurar y entregar el
fruto que, como persona, Dios quiere agradar en tu ser, como muestra de amor y
gratitud en cada logro alcanzado. El
siguiente cuento budista “El Desafío”, invita a reflexionar sobre la necesidad
de llevar en alto, y reconocer esos obstáculos del camino, como pruebas, para
obtener las mieles que hoy disfrutas; pero que ayer fueron, esas inevitables
lágrimas, para darnos cuenta, de la Bendición de Dios, en el fructificar de tus
proyectos.