DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

El Desafío Oportunidad Para Fructificar

 “Te llevará otra vez a la tierra que poseyeron tus padres y tú la poseerás” (Deuteronomio 30, 5)


Nuestra vida es un constante encuentro con la realidad y sueños por alcanzar. Anhelamos, resolver los momentos más críticos, a veces, con soluciones inapropiadas y fuera del contexto natural, que la creación da para su propio desarrollo y crecimiento. Esperamos que, todo nos llegue sin el menor esfuerzo, sin la dificultad y tropiezos necesarios, sin la persistencia y perseverancia; para madurar y entregar el fruto que, como persona, Dios quiere agradar en tu ser, como muestra de amor y gratitud en cada logro alcanzado.  El siguiente cuento budista “El Desafío”, invita a reflexionar sobre la necesidad de llevar en alto, y reconocer esos obstáculos del camino, como pruebas, para obtener las mieles que hoy disfrutas; pero que ayer fueron, esas inevitables lágrimas, para darnos cuenta, de la Bendición de Dios, en el fructificar de tus proyectos. 

Hace mucho, un anciano campesino, harto de tener que sufrir para proteger su campo de las tormentas o la sequía, decidió hablar con Dios: – Escúchame, Dios, necesito pedirte algo. – ¿Qué quieres? – respondió Él.

– Estoy cansado de trabajar cada día el campo y perder muchas veces la cosecha de trigo por culpa de una tormenta o una despiadada ola de sequía. La gente termina pasando hambre… Tal vez no sepas como yo, que soy campesino, cómo debe ser el tiempo. Deja que yo decida durante un año y verás cómo desaparecen la pobreza y el hambre.

Dios le miró compasivo y asintió. – De acuerdo, acepto el reto. Tú me dirás durante un año cómo quieres que sea el tiempo. Y así fue: durante un año entero, el campesino iba pidiendo sol o lluvia según lo deseaba. Y todo fue muy tranquilo. Apenas tuvo que trabajar y en primavera, justo un año después, fue a hablar con Dios. El trigo había crecido mucho, más que ningún otro año, y el campesino estaba orgulloso:

– ¿Ves cómo tenía razón? – dijo el anciano-. El trigo está tan alto que tendremos alimento para varios años. – Ya veo- respondió Dios- Cierto, ha crecido mucho. Pero… ¿Te has asegurado de que los granos sean buenos? El campesino tomó entonces un grano de trigo y lo abrió. ¡Estaba vacío! – ¿Cómo es posible? – preguntó alarmado el campesino. 

– Sin obstáculos, es imposible crecer. Sin desafíos, sin tormentas, truenos o granizo, el trigo no se fortalece. Le pusiste todo tan fácil, que el trigo creció sin alma, vacío… El campesino entonces lo entendió todo.

Contrasta, esta historia con el devenir de “La Casa Duarte”, ubicada en la carrea 10 No. 9-54, frente a la Plazuela del Cristo, en Sogamoso, Boyacá. Uno a uno llegaba, sin prisa, pero con la alegría de volverse a encontrar. La familia Pérez Duarte, saboreaba la miel de un desafío, recuperar la riqueza y, patrimonio cultural y familiar, que, con firmeza, los abuelos y padres obtuvieron en su incasable y apreciada vida. Allí sus mejores años vieron crecer, el esfuerzo de tres mujeres que, con sus desvelos y bolitas de chocolate, sembraron en la cuna de adobe y en el corazón de su descendencia: el amor del hogar, el Espíritu de Dios y la herencia de unidad familiar. Me encontré en la mitad de una sentida oración, de un verso, del tejido artesanal, de las almas del cielo y de los colores que el arte y la cultura, como mariposas plasman el proceso creativo de Dios, con la paciencia que el Espíritu Santo revela; afianzando en la fe, el volver a sembrar, donde sembraron los viejos. La Casa Duarte y Fundación Siembra, abren las puertas para seguir soñando. Te esperamos con tu obra de arte, que la tormenta te vio nacer. Recuerda: “El labrador aguarda el fruto precioso de la tierra, esperando con paciencia hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía” (Santiago 5, 7). El Desafío Oportunidad Para Fructificar. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

11/de diciembre/2022. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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