“Te llevará otra vez a la tierra que poseyeron tus padres y tú la poseerás” (Deuteronomio 30, 5)
Hace mucho, un anciano
campesino, harto de tener que sufrir para proteger su campo de las tormentas o
la sequía, decidió hablar con Dios: – Escúchame, Dios, necesito pedirte algo. –
¿Qué quieres? – respondió Él.
– Estoy cansado de
trabajar cada día el campo y perder muchas veces la cosecha de trigo por
culpa de una tormenta o una despiadada ola de sequía. La gente termina pasando
hambre… Tal vez no sepas como yo, que soy campesino, cómo debe ser el tiempo.
Deja que yo decida durante un año y verás cómo desaparecen la pobreza y el
hambre.
Dios le miró compasivo y
asintió. – De acuerdo, acepto el reto. Tú me dirás durante un año cómo
quieres que sea el tiempo. Y así fue: durante un año entero, el campesino iba
pidiendo sol o lluvia según lo deseaba. Y todo fue muy tranquilo. Apenas
tuvo que trabajar y en primavera, justo un año después, fue a hablar con Dios.
El trigo había crecido mucho, más que ningún otro año, y el campesino estaba
orgulloso:
– ¿Ves cómo tenía razón?
– dijo el anciano-. El trigo está tan alto que tendremos alimento para varios
años. – Ya veo- respondió Dios- Cierto, ha crecido mucho. Pero… ¿Te has
asegurado de que los granos sean buenos? El campesino tomó entonces un
grano de trigo y lo abrió. ¡Estaba vacío! – ¿Cómo es posible? – preguntó
alarmado el campesino.
– Sin obstáculos, es
imposible crecer. Sin desafíos, sin tormentas, truenos o granizo, el trigo no
se fortalece. Le pusiste todo tan fácil, que el trigo creció sin alma,
vacío… El campesino entonces lo entendió todo.
Contrasta, esta historia
con el devenir de “La Casa Duarte”, ubicada en la carrea 10 No. 9-54, frente a
la Plazuela del Cristo, en Sogamoso, Boyacá. Uno a uno llegaba, sin prisa,
pero con la alegría de volverse a encontrar. La familia Pérez Duarte, saboreaba
la miel de un desafío, recuperar la riqueza y, patrimonio cultural y familiar, que,
con firmeza, los abuelos y padres obtuvieron en su incasable y apreciada vida.
Allí sus mejores años vieron crecer, el esfuerzo de tres mujeres que, con sus
desvelos y bolitas de chocolate, sembraron en la cuna de adobe y en el corazón
de su descendencia: el amor del hogar, el Espíritu de Dios y la herencia de
unidad familiar. Me encontré en la mitad de una sentida oración, de un verso, del
tejido artesanal, de las almas del cielo y de los colores que el arte y la
cultura, como mariposas plasman el proceso creativo de Dios, con la paciencia
que el Espíritu Santo revela; afianzando en la fe, el volver a sembrar, donde
sembraron los viejos. La Casa Duarte y Fundación Siembra, abren las puertas
para seguir soñando. Te esperamos con tu obra de arte, que la tormenta te vio
nacer. Recuerda: “El labrador aguarda el fruto precioso de la tierra, esperando
con paciencia hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía” (Santiago 5, 7).
El Desafío Oportunidad
Para Fructificar. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
11/de diciembre/2022. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.