“Los ojos del Señor están puestos en quien le teme”
El papa Francisco convocó a la iglesia a vivir el año 2021 como el año de San José y a ver en la familia de Nazaret, la luz que ilumine el camino de las familias del mundo entero. Es alentadora esta invitación en un momento crítico de pandemia que ha puesto al descubierto las falsas seguridades de la humanidad y la crisis de solidaridad y equidad que viven desde antaño nuestras sociedades. Este fuerte llamado es a rescatar a la humanidad, volver a la sencillez y a la confianza en la Providencia Divina. A seguir los pasos del paternal San José, hombre de silencio y corazón confiado en la acción de Dios.
El Sumo Pontífice en su
Carta Apostólica “Con corazón de padre”, nos mueve a profundizar en la figura
espiritual de San José, con el ánimo de imitar sus virtudes como ejercicio al
acercamiento al corazón de Dios. Al respecto el Papa Francisco nos dice: “Todos
pueden encontrar en san José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de
la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en
tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están
aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en
la historia de la salvación. A todos ellos va dirigida una palabra de
reconocimiento y de gratitud”.
San José se convierte en
el maestro de humildad y sencillez que requiere este mundo, acostumbrado a
vivir de apariencias en ambientes altamente competitivos donde solo importan
los logros personales y la eficiencia a nivel político y económico. Transformar
las vidas es un acto de dignidad constante y requiere de nuestra voluntad para
crecer en comunidad y como personas útiles. Comparto dos virtudes de las siete
que el Papa Francisco nos provoca en su Carta Apostólica:
1 Padre amado: san José fue un hombre
que supo proteger a su familia y, sin hacer alarde de sus capacidades, se
limitó a sentir alegría por hacer bien todo lo que le correspondía. Por ello,
es un Santo muy amado en la iglesia, pues aquello que se pide a Jesús por su
intercesión, recibe pronta respuesta y solución. Aprendamos de San José a hacer
auxilio de los demás sin buscar recompensa alguna; que nuestra paga sea la
felicidad del otro.
2.- Padre en la Ternura: San José también es
modelo de una virtud poco apreciada en la sociedad actual, pues se considera
como signo de debilidad. No obstante, la ternura es una cualidad que nos acerca
a Dios que es tierno con su creación y nos permite estar en un contacto sano y reparador
con la vida y nuestros seres queridos. El Papa nos dice: “José vio a Jesús
progresar día tras día “en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los
hombres” (Lc 2, 52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseño a
caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para Él como el padre que alza a un
niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,
3-4). Jesús vio la ternura de Dios en José: “Como un padre siente ternura por
sus hijos, así el Señor siente ternura por quienes le temen” (Sal 103, 13). Acojamos
la ternura de San José en nuestros proyectos y relación con los demás, cediendo
a Dios el timón de nuestra barca; Él tiene siempre una mirada más amplia” (Papa
Francisco). Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
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