DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Tus Valores Recrean el Espíritu y son Luz

 “Busca la palabra de Dios, para sanar nuestra conciencia y escuchar los gritos de la humanidad”

Cada día nuestras vidas son estresantes y, un correr en automático sin percibir cada momento ni encontrarle el sabor a cada experiencia vivida. Nos limitamos a alcanzar resultados, aún al costo de nuestra libertad y dignidad. Dejamos de lado, a ese ser de luz y esos valores que en ti habitan y te hacen ciudadano: responsable, ético y respetuoso de las normas, en una sociedad cambiante; pero que perduran, porque son innatos del ser humano.

Juventud Acumulada, Riqueza de la Vida

 “Sobre todas las cosas, vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida” (Pr 4, 23)


Pasan los años y en mí, trasciende el espíritu de aquel viejo árbol que, con su sombra, volvió a darme la sonrisa que sostiene mis pasos. Para ti abuelo, que has acumulado la sabiduría del universo, un abrazo y un te quiero, porque en ti la plenitud de vivir, florece en cada corazón, donde tu compartir, sembró amor. Tu juventud sigue cruzando fronteras, en la fidelidad madura de soñar, en quienes sueñan, navegar en el mismo mar, colmado de respeto y dignidad, por la herencia productiva, de valores y principios que riegan de alegría y pasión, la perpetuidad en la futura generación.      

En la siguiente historia “sembrando sabiduría”, el consejo y testimonio de un sabio, son la columna vertebral de nuestro cuerpo social y la trascendencia del buen criterio de quien lo dio todo, para preservar la paz y cosechar ahora, en plena siembra.  

En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.

Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

¿Qué tal anciano? La paz sea contigo. -Contigo, contestó Eliahu sin dejar su tarea.

¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos? -Siembro, contestó el viejo. -¿Qué siembras aquí, Eliahu? -Dátiles, respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar. -¡Dátiles!!, repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez.

El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor. -No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos… -Dime, amigo: ¿cuántos años tienes? -No sé… sesenta, setenta, ochenta, no sé… lo he olvidado… pero eso, ¿qué importa?

Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto… y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.

Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y, sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.

Y a veces pasa esto siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no solo una, sino dos veces.

Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte…

El conocimiento del mundo, es el legado de todas las hojas que volaron y plantaron las nuevas raíces, donde cultivamos las riquezas que prosperan en nuestro amanecer. Nunca dejes de soñar y sembrar, jamás te arrepientas de lo que no has logrado hacer, vuelve a comenzar, estás vivo. Tu vida tiene un propósito, por la que Dios te coloco en el lugar donde siembras y cosechas, disfrútalo y se feliz por lo que siembras. Que Dios lave y purifique tu indignidad y te de la gracia para amar. Se testimonio desde tu profundo corazón y sin maquillaje. Escucha la palabra de Dios y camina en la verdad de actuar como eres, y sin la vanidad de lo que no tienes.  

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

29/agosto/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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Tu Seguridad Ciudadana, Acompañe la del Otro

                       “Inclina tu oído, señor, escúchame. Salva a tu siervo que confía en ti” (Salmo 85, 1-3)                                                                                                 

Por estos días se habla bastante, sobre la seguridad ciudadana. Una preocupación que fortalece o deteriora las relaciones sociales. Sin embargo, el pan de cada día y que llena titulares, son las actuaciones delictivas que afectan la convivencia ciudadana y con ello, la percepción negativa de seguridad.

La seguridad es un derecho y un deber que nos compromete a todos; desde nuestras responsabilidades, ya sean: sociales, organizacionales o familiares. Considero que es vital incentivar las buenas acciones que se desarrollan en pro de la seguridad de los ciudadanos, para promover el acercamiento solidario, por la misma seguridad. Hoy quiero resaltar un acto, de esos que se pueden considerar heroicos, y que salvaguardan la seguridad del ciudadano.

El jueves a la madrugada tuve la necesidad de acudir al servicio público de taxi. En la terminal de transportes de Sogamoso, tome un taxi; con diligencia, me llevo a mi residencia, y aunque no mediamos palabra durante el recorrido, me sorprendió la acción valerosa del señor conductor del taxi, esperar hasta que abrieran la puerta e ingresará a mi casa. Luego, continuó su marcha, tal vez, satisfecho por el bien cumplido. Agradecí a Dios por el buen gesto de encontrar ciudadanos comprometidos con la seguridad de los demás. Gracias, y mil gracias, a este importante gremio, son garantes de seguridad y tranquilidad, en medio de las apreciaciones inseguras que nos incomodan; pero que debemos asumirlas, como un compromiso ciudadano, para dar la mejor solución sin acudir a la violencia. El ejemplo del conductor del taxi, dejó satisfacción y reflexión, por su excelente servicio.  

Independientemente de las políticas públicas y la función del Estado de brindar protección ciudadana; los ciudadanos somos instrumentos de seguridad que hay que fortalecer cada día; es una vía que tenemos que abordar y explorar, para garantizar nuestra propia seguridad. Comencemos, por asumir pasos sencillos que nos sensibilicen, al ver con otros ojos, la seguridad ciudadana. Acompáñame con realizar estos tres ejercicios de seguridad:    

1.- Agradece los buenos actos de seguridad: A tu alrededor se presentan episodios que dan la oportunidad de conocer a quien delinque, como también a las personas solidarias que contribuyen en la seguridad y tranquilidad, al vivir un momento inseguro. Demos una voz de aliento a estos valientes que se atreven a dar hasta su vida, por la de otros. Que seas tú el primero en agradecer y servir de enlace para mejorar la convivencia ciudadana.   

2.- Asuma una percepción positiva y esté alerta: Dicen los expertos que una de las causas de inseguridad en las personas es la falta de confianza en uno mismo. Aun así, estos instantes nos pueden dar una oportunidad, para buscar alternativas que nos ayuden a comportarnos de manera segura. Que esos estados de ansiedad ante situaciones sociales, te lleven a mostrar tus habilidades, para afrontar las adversidades de la vida y demostrar el vigor de mantenerte vigilante. Haz, por ejemplo, una lista de tus fortalezas y elógiate por lo que haces bien. Así mismo, conoce a tus vecinos, amigos y ciudad, acércate a ellos y sin temor, acude en casos de necesitar ayuda.     

3.- Enfócate y Práctica la prevención: Dice un refrán popular “soldado advertido no muere en guerra”. Pero en muchas ocasiones: el orgullo, la prepotencia, el egoísmo y el exceso de confianza, nos paralizan y no dejan que fluya, los consejos que podrían evitar una tragedia. Como la receta médica, sigamos al pie de la letra las instrucciones, así nuestra salud adquiere otro color. Prever es ser cuidadoso, en el plan de seguridad que quiero sostener, para mantener una sana convivencia y gozar de buena salud. Si el cielo nublado te anuncia posible lluvia, llevarías paraguas, para protegerte del aguacero. Prevenga. Tu Seguridad Ciudadana, Acompañe la del Otro.  

Deja que Dios entre en tu vida, Él te da la fuerza, para andar con seguridad. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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22/agosto/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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Tres Caminos para mirarnos y escucharnos

“Alimentarnos con el pan de la palabra y la Eucaristía, experimentamos la presencia del verdadero pan, de Jesús


El volver la mirada a nosotros mismos, es un hueso duro de roer. Sin embargo, es una responsabilidad personal y social que hay que asumir, aunque duela enhebrar la aguja; pero una vez hecho, la costura será mejor y la humanidad te lo agradecerá. Senderos hay muchos, pero el que quiero coger, lo decido yo mismo. Por tanto, un paso fundamental que debo dar, para tomar la rienda de mi propia vida, es conocerme a mí mismo. Descubrir cuáles son mis potencialidades, limitaciones y estados emocionales, para actuar en conciencia, sobre aquello que nos sucede y frente a los retos que la sociedad nos depara. Conocerme, parte de la observación que pueda tener, del comportamiento de los demás, ellos también están atentos a mi proceder y actúan en consecuencia. Cultivar el hábito de mirarnos, nos abre la puerta, para escuchar lo más profundo de nuestro ser y acercarnos al del otro; para comprender, aceptar y respirar, ante las preocupaciones que ocupan la mente y no nos dejan pensar.    

“Para conocernos hay que mirarnos” dice Pablo D’Ors “Si no nos conocemos no podemos amarnos. Porque nadie puede amar lo que no conoce”. Amarse, es verse como eres, sin maquillaje, tal como te levantas. Que al mírate al espejo, veas la madurez de la vida y el verdadero centro de tu universo, tú, no hay otro. Aquel que disfruta de su propia presencia, como siente y valora la compañía del ser amado. Auto conocerse, te da la oportunidad de vislumbrar el misterio de Dios, en la dirección de tu vida, en el amar y ser amado.

En Juan 8,13-14 los fariseos juzgaron a Jesús, por reconocerse a sí mismo y por tener claro de dónde viene y para donde va. “los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es válido”. Jesús les respondió: Aunque yo de testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy”. Jesús se conoce así mismo y sabe a dónde quiere ir, como tener claro su propósito de vida. Jesús habla de una manera diáfana, sin rodeos, aunque miraba bajo, para ser escuchado, tiene el corazón puesto en el mandato Divino que le viene de lo alto. Para conocerse a si mismo, pregúntate ¿Qué aprendo, a quien sigo y como puedo hacer las cosas, de la mejor manera? Atrévete.

Siguiendo al presbítero Pablo D’Ors, en su invitación a detenernos, un instante, en nuestro quehacer diario y a reflexionar ante las tempestades, que, en ocasiones, inundan nuestros objetivos y nos alejan del servir, y disfrutar de los bienes dados; nos sugiere tres caminos que te ayudaran: a mirarnos, a escucharnos y a oír a los demás.

1.- Hablar bajo. “Aunque parezca broma, porque cuando hablas bajo, el otro necesariamente se acerca, para intentar escuchar y, el mismo también, habla bajo”. Entonces, eso “nos coloca en un territorio de más intimidad”. “Muchas de nuestras actuaciones, son violentas” que, sin darnos cuenta desencadenan, hechos que distancian las verdaderas intenciones, al intervenir en el asunto propuesto. Habla bajo y con razones que den luz, para conocerse.  

2.- Hablar despacio: hablar, dejando un tiempo entre una palabra y otra, entre una frase y otra. ¿Por qué? Porque cuando se habla de prisa, no dejas espacio al otro ni recibe lo que tu estas diciendo. Estos silencios entre las palabras y entre las frases son los que dan un contenido espiritual a tu mensaje, los que permiten la auténtica comunicación. La lentitud es un signo, de que estas dando algo de ti mismo, que creas tu propio discurso y te hayas, en un acto creativo. Haz pausas en la comunicación, hace eficaz la palabra y abre un horizonte de reflexión y de ensoñación.

3.- No hablar, retener: cuando uno tiene ganas de hablar, contenerse de intervenir tiene una gran virtud, la prudencia; al cabo de un tiempo, descubro que fue mucho mejor no haber intervenido. El afán intervencionista impide que la realidad se explaye y exprese. Por lo general, cuando vemos un problema, pensamos y actuamos inmediatamente. Está bien que pensemos y actuemos; pero nos puede apartar de la realidad. D’Ors propone: frente al pensamiento, la contemplación y ante la acción, la pasión. Antes de actuar, hay que contemplar, mirar, escuchar, dejar que la realidad te toque. Aunque la realidad nos haga daño, el mundo está en primera instancia, para ser recibido y disfrutado; luego, veremos si hay que intervenirlo o no. Calla cuando otros hablan y guarda el valor de la palabra.

“Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo” Benjamín Franklin. Comienza hoy, por mirarte al espejo, detenidamente. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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07/agosto/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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Practica la Meditación y la lentitud, para escuchar

“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto.” (Rm 12, 2 )


Te habrás preguntado alguna vez, ¿Cuántas decisiones haz llevado a cabo y que, luego de los resultados terminas por reconsiderar? Quizá es una de las acciones más recurrentes y que poca atención le prestamos; dejamos pasar y hasta se convierte en habito. Andamos a la carrera, ocupados, intranquilos, actuamos sin discernir los temas, queremos las cosas ya, lastimamos con los afanes, incluso el amor propio; en consecuencia, asaltamos nuestra fe, perdiendo la oportunidad de descubrir, el ser maravilloso que habita en cada uno de nosotros.       

Aquietar la mente y el corazón, para reflexionar, es decir, meditar, silenciar clamores, como dice el padre Ignacio, es un ejercicio tan sencillo, como el sentarte a ver tu programa favorito; pero que no es relevante, porque lo consideramos pérdida de tiempo o dogma de fe; cuando, por el contrario, es en la meditación, en el silencio interior, donde encontramos un respiro, ante las turbulencias de la vida. San Agustín en la búsqueda de la verdad cristiana dijo: “comprende para creer y cree para comprender”, encontrando insatisfacción en la filosofía disponible y gozo en el amor de Cristo.      

El escritor Pablo D’Ors, en entrevista en el programa aprendamosjuntos.com, nos revela que, para el encuentro con uno mismo, es la meditación, dice: “yo no conozco un camino más radical incluso, diría salvaje y directo de conocimiento de uno mismo que la práctica de la meditación, si quieres, la práctica del silenciamiento interior. Normalmente vivimos aturdidos por tantos mensajes, palabras, sonidos, imágenes, y necesitamos un tiempo de digestión”. D’Ors, sugiere un método para iniciarnos en la búsqueda del camino hacia nosotros mismos: “la meditación es una práctica de silenciamiento. Consiste simplemente en sentarse, cinco o diez minutos, si es posible todos los días, para que sea significativa, en silencio y en quietud con la espalda erguida y tomar conciencia del propio cuerpo, seguir el ritmo de la respiración; recitar una palabra solo una palabra, porque tenemos muchas palabras en la cabeza y hace falta una que borre todas las demás. (recita, por ejemplo: Jesús, Jesús…) Y eso, poco a poco nos va transformando; en ese sentido, me ha transformado a mí, concluye D´Ors.  

Afirma D’Ors que, con el ejercicio de la meditación, logramos frutos excepcionales que mejoran nuestro estar y toma de decisiones.  Mayor claridad: al sentarnos, descubrimos una quietud corporal y nos damos cuenta que estamos inquietos. Una gran distracción mental: al concentrarnos revelamos que en nuestra mente habita un parloteo, la loca de la casa como dice Santa Teresa que, solo con la meditación lograré domar. Y el Encuentro con nuestra sombra inconsciente que con la meditación la haremos nuestra aliada, para vivir mejor. Al introducir poco a poco la meditación en tu quehacer diario, logras sosegar y ver con claridad, es decir silencio y luz. Entonces, luz y coraje para actuar, frente al miedo.     

Otro aspecto que nos deja claro D’Ors es desafiar la lentitud, no como causa de malas decisiones sino como la virtud para decidir correctamente. “Si aprendemos a estarnos quietos, eso es la meditación, y, si aprendemos a actuar un poco más lentamente, eso es un camino hacia la plenitud. Como dice un maestro “quietud, lentitud y plenitud”. Quiero decir que actuamos rápidamente, porque normalmente nuestra atención o nuestra intención esta puesta en lo que viene después. Ejemplo. Tengo que lavar de inmediato la bajilla para llevar pronto los niños al colegio, y para luego irme apresurado al trabajo. Entonces, la vida se convierte de esta manera, en una carrera de obstáculos. Mientras que la lentitud, nos invita a no estar en lo siguiente que tenemos que hacer sino a estar en lo que tenemos que estar. Por lo tanto, no solamente la práctica de la meditación es constructiva sino también el ejercicio lento de lo cotidiano, sea lo que sea que tenemos entre manos, eso también es muy constructivo. “Cualquier actividad realizada con atención construye la vida interior” D´Ors. Practica la Meditación y la lentitud, para escuchar. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…      

01/agosto/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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