“Busca la palabra de Dios, para sanar nuestra conciencia y escuchar los gritos de la humanidad”
Cada día nuestras vidas son estresantes y, un correr en automático sin percibir cada momento ni encontrarle el sabor a cada experiencia vivida. Nos limitamos a alcanzar resultados, aún al costo de nuestra libertad y dignidad. Dejamos de lado, a ese ser de luz y esos valores que en ti habitan y te hacen ciudadano: responsable, ético y respetuoso de las normas, en una sociedad cambiante; pero que perduran, porque son innatos del ser humano.
La historia “El fósforo y
la vela” nos acompañan en todo tiempo y son los instantes que revelan el actuar
ciudadano, donde somos protagonistas y luz, en quienes ven, en nuestro actuar,
el restablecimiento del amor, junto a los valores y derechos.
Cierto día, el fósforo le
dijo a la vela: Hoy te encenderé.
¡Oh no!, dijo la vela, tú
no te das cuenta que, si me enciendes, mis días estarán contados; no me hagas
una maldad de esas.
¿Entonces tú quieres
permanecer así toda tu vida? ¿Dura, fría y sin haber brillado nunca? preguntó
el fósforo.
¿Pero tienes que
quemarme? Eso duele y además consume todas mis fuerzas, murmuró la vela. Entonces
respondió el fósforo:
¡Tienes toda la razón!
Pero esa es nuestra misión. Tú y yo fuimos hechos para ser luz y lo que yo como
fósforo puedo hacer es muy poco, mi llama es pequeña y mi tiempo es corto. Pero
si te paso mi llama, habré cumplido con el propósito de mi vida; yo fui hecho
justamente para eso, para comenzar el fuego.
Ahora, tú eres una vela y
tu misión es brillar. Todo tu dolor y energía se transformará en luz y calor
por un buen tiempo.
Oyendo eso, la vela miró
al fósforo que ya estaba en el final de su llama y le dijo: ¡Por favor,
enciéndeme! Y así produjo una linda y brillante llama.
Así como la vela, a
veces, es necesario pasar por experiencias duras, experimentar el dolor y
sufrimiento para que lo mejor que tenemos surja, sea compartido y podamos ser
LUZ. El "mar calmado no hace buenos marineros", los mejores son
revelados en las aguas agitadas. Entonces, si tuvieras que pasar por la
experiencia de la vela, recuerda que servir y compartir el amor es el
combustible que nos mantiene vivos.
Tres cosas en la vida que
no puedes perder: la esperanza, la paciencia y la honestidad. Para ser luz y buena
persona no requieres de dinero. ¡Fuiste hecho a imagen y semejanza de
Dios, eres la luz del mundo y tu misión es irradiar esa luz! Ser puntual, ser
ético, tener buena actitud, ser apasionado por lo que haces y tener buena
energía cuesta cero pesos; con muy poco se puede cambiar el mundo. El mejor
legado que te hace rico es cultivar los valores que te hacen honesto y humilde.
Recuerda que la misión que Jesús nos dejó es ser SAL y LUZ, para encender la
llama de Dios, en los corazones de cada persona que por alguna u otra razón se
apagó. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…
05/Septiembre/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
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