DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Pentecostés, Renacer de Nuevo al Servicio del Otro

“El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu que se nos ha dado. Aleluya(Rm 5, 5; 10. 11)


Pentecostés es la venida del Espíritu Santo, se recuerda la resurrección espiritual de los apóstoles y el nacimiento de la Iglesia. Se celebra cincuenta días después de la resurrección de Jesús. Es una fiesta de comunión eclesial, de alianza, amor, generosidad, abundancia, y bondad; una fiesta de los tiempos esplendidos de Dios, que son perfectos y llenos de gracia. Pentecostés es el auténtico bautismo de fuego, que no es otra cosa que nacer de nuevo. Es la fiesta en que dinamizamos la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la que presentamos a Dios el fruto de nuestra siembra.

Ahora bien, ¿qué es el Espíritu Santo? Es el fruto de la pasión de Jesús. Es la nueva alianza que Jesús envía, como fuerza y lo instaura para que la nueva ley de Jesús, este escrita en nuestros corazones. Por eso la quiere esculpir a fuego, para que el Espíritu Santo ensanche el corazón y amemos los mandatos del Señor, como el salmista, “corro por el camino de tus mandamientos, pues tú me agrandas el Espíritu” (Salmo 119, 32).

Al Espíritu Santo no se le puede atrapar, ni se huele, ni se oye, ni se siente, ni se saborea; se escapa de nuestros sentidos, pero se nota por sus efectos. Cuando percibes un perfume, por ejemplo, y estas familiarizado con él, identificas quien estuvo o paso cerca de ti. Así mismo, al recibir ese bonito detalle, de alguien inesperado que te agrada y al aceptarlo, lo reconoces por el amor dado. Estos momentos que te dan alegría, se sienten y corresponden por los efectos del Espíritu Santo.   Pregúntate: ¿cuáles son los efectos que transmito en mi diario caminar, son los que me inspira el Espíritu Santo?   

Si tú me dices que suba una montaña ahora mismo, no tienes que decírmelo que lo haga, porque me encanta, no hay que forzarme para realizarlo, es algo que practico con satisfacción y me hace bien. Así es el Espíritu Santo, pone ese gusto, esa inclinación por hallar el sabor en los mandatos de Dios. Nos ayuda a enamorarnos de Dios. Igual como cuando tú abrazas a tu ser querido, lo estrechas con todo sentimiento; el amor hace aquello que es impredecible que, es más, y lo hace sin condición, porque te nace del corazón. Así es el fuego del Espíritu Santo en nuestro ser. Es el aliento para ir al encuentro del otro, con valentía y misericordia. Es la fuerza que mueve a los jóvenes en la calle, rescatando la dignidad del ser humano, como Jesús al sanar al leproso, al abrir los ojos de un mendigo y resucitar a Lázaro: dignificó con el amor y la bondad a los excluidos. Enamórate de Cristo, con Él se olvidan los temores de este mundo y se nos ensancha el corazón, para ser capaces de correr por los preceptos de Dios.   

Deléitate con el Espíritu Santo, él te ilumina para que tus dones y talentos particulares, den los frutos que a Dios agrada, en medio de la diversidad humana. Pidamos al Espíritu Divino que penetre nuestra alma y nos conceda la gracia de amar, como Jesús nos ama.      

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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23/mayo/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm. 

Tu Actitud de Cambio Revela Tu Rostro

“Buscad al Señor y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.

(1 Crónicas 16, 11)


Entre las obras principales del gran pintor renacentista Leonardo Da Vinci está la Ultima Cena. Cuentan que tardo siete años en pintar el cuadro, y buscó entre personas completamente desconocidas los rostros que le servirían de modelo para representar a Jesús y los doce apóstoles.

Decidió empezar por Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a su Maestro y lo vendió por treinta monedas de plata. Semana tras semana estuvo Da Vinci buscando un rostro marcado por las huellas de la deshonestidad, avaricia, hipocresía y crimen. Una cara que reflejara el carácter de alguien capaz de traicionar a su mejor amigo.

Después de desechar muchos candidatos, Da Vinci se enteró de que existía en Roma un condenado a muerte que llenaba ampliamente sus expectativas. El pintor viajó sin demora a Roma y sacó al condenado de la cárcel. Era un joven de piel sucia, rasgos violentos y pelo largo y descuidado. Representaba perfectamente el papel de Judas para su pintura.

Mediante un permiso especial del Rey, Da Vinci logró autorización para que pospusieran la ejecución del criminal y lo trasladó a Milán, donde pintaría el cuadro. Durante meses, este hombre estuvo posando en largas jornadas para el pintor, que luchaba por pintar en su cuadro los rasgos de malvado.

Cuando terminó de pintarlo, les dijo a los guardias que podían devolverlo a la prisión. Entonces el prisionero se puso de rodillas ante Da Vinci y llorando amargamente, le dijo:

-Dame, por favor, una oportunidad. Durante mi vida pasada he sido un verdadero Judas Iscariote, pero estoy dispuesto a cambiar de vida. Déjame en libertad y te juro que voy a rehacer con mi conducta todos los males que hice. A Leonardo Da Vinci le impresionó la cara de dolor y arrepentimiento del hombre e intercedió para que lo dejaran en libertad.

Durante seis años continuó trabajando el pintor en su sublime obra de arte. Con verdadero cuidado y atención fue seleccionando las personas que modelaron a los restantes apóstoles. Sólo le faltaba encontrar alguien que pudiera representar a Jesús, la figura central y más importante del cuadro.

Numerosos jóvenes pasaron por su estudio, pero ninguno le convenció. No era fácil encontrar un rostro viril que reflejará inocencia, belleza y madurez. Finalmente, después de semanas de intensa búsqueda, se decidió por un joven de 33 años, la misma edad del Cristo que tenía que representar.

Durante seis meses trabajó Da Vinci en el personaje principal de la obra. Cuando hubo terminado, se acercó al joven y, después de agradecerle la paciencia, se dispuso a pagarle sus meses de modelaje. Pero el joven rechazó el dinero y le preguntó con una sonrisa:

- ¿Acaso no me has reconocido todavía? Hace seis años estuve aquí mismo modelando a Judas Iscariote. Te pedí una oportunidad para rehacer mi vida y me la disté. Si ahora te he servido para modelar a Jesús, significa que he cumplido la palabra que te di. Gracias por la oportunidad que me diste por haber creído en mí. (Parábolas para vivir en plenitud, pág. 15-16)

Nunca te dejes dominar por la desesperanza, descubre la persona de Jesús en el rostro más sórdido y brutal. “Apuesta por la posibilidad profunda de transformación. Apuesta por la gracia como regalo gratuito de Dios” (P. Esclarín Antonio). Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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16/mayo/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm. 

Madre, Amor Infinito en la Tierra y en el Cielo

“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”

                                                                                                                                                  (Jn 15, 13)


Era de madrugada cuando mi madre despertó. Sorprendido, la miré y la seguí hasta el atardecer. La algarabía se apoderó de la habitación que no dejaba comprender la situación. Angustiado, quise escapar, por entre las flores que adornaban el cálido jardín, donde meses atrás tejí el amanecer. Un profundo silencio suspendió las gotas del sol, en los conmovidos ojos que miraban, el creciente llanto de un bebe, regando el nuevo campo del edén. Bañado en besos y cobijado de dos grandes luceros, mi madre me dio dos regalos: la vida y el eterno amor de Dios.

Al nacer las emociones se juntan: el miedo al nuevo mundo que a sus pies se abre y la alegría de una madre, al prolongar la existencia y donarse a sí misma, en la maternal custodia de la vida.

Es la madre que en la severa enseñanza de la vida, sana nuestras heridas e infunde valor para alcanzar la meta; te educa con amor en el responsable actuar correctamente, al no tomar lo que no te corresponde, a respetar la diferencia y perdonar sin odio ni rencor; es la vacuna que supera todos los virus, sin mirar el tiempo y las cercas del camino. Es la mano que nos sostiene, hasta cuando al cielo parte y desde allí, también, nos cuida como Dios lo hace. Consérvala en el corazón, siempre estará junto a ti, aunque creas que te abandona. Madre, amor infinito en la tierra y en el Cielo.       

Madre solo tú sabes callar cuando sustenta, aunque la despensa este vacía. En ti las horas no cuentan, cuando sabes que tu hijo está en la calle. Tu oración constante es la fuerza que incrementa, en el incierto día, la fe de servir y alcanzar de Dios la Gracia. Tus consejos son el mejor camino, aun de mis tercos designios. Tu amor es verdadero y de él me abrigo, en los momentos de olvido. En tu mesa la exquisita receta, como nadie me alimenta. Tus calladas manos con incondicional cariño, secan mi mar de lágrimas. En las caídas, eres el colchón que amortigua y los brazos que me levantan. Si el miedo me acorrala y en la penumbra estoy perdido, tu voz es la música que reanima el espíritu y en tus hombros soy un héroe. Gracias madre por ser luz del cielo que día y noche viajan conmigo.                             

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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09/mayo/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Como Escuchar Para Comprender al Otro

 “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1, 22)

“Hablar es una necesidad, escuchar es un arte” (Goethe). Andamos tan ocupados en las turbulencias del mundo que no escuchamos los sentimientos y emociones cuando hablamos. El escritor Robert Kiyosaki afirma "Escuchar es más importante que hablar. Si esto no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos oídos y una boca. Demasiadas personas piensan con su boca en vez de escuchar para absorber nuevas ideas y posibilidades. Discuten, en lugar de preguntar". Escuchar activamente a las demás personas es una necesidad, acerca diferencias y mantiene relaciones de respeto y confianza. Haz un hábito el arte de escuchar, para comprender al otro.   

El Abad les dijo a los monjes: para comprender al hermano hay que escucharlo. Escuchar no es lo mismo que oír, ni siquiera, que oír con atención, es mucho más.

Aquella noche un joven novicio se acercó al Abad y le pidió que le explicará lo que les había dicho, pues no terminaba de entenderlo.

El Abad tomó una esponja seca y dejó caer sobre ella unas gotas de agua. ¿comprendes ahora? Creo que sí respondió el novicio.

Esta historia orienta al monje a ir más allá de lo que oye, al fondo de la gota de agua en la esponja. De esta manera, Antonio Pérez Esclarín, en su libro parábolas para vivir en plenitud, pág. 33, nos invita a disponer nuestra atención para activar una buena escucha.

La verdadera escucha supone atender con todo el cuerpo. Solo si uno escucha atentamente, podrá oír la canción profunda del corazón. Necesitamos con urgencia aprender a escuchar. Escuchar antes de opinar, de juzgar, de descalificar. Partir de lo que el otro dice, cómo lo dice, porqué lo dice. Escuchar no sólo las palabras, sino el tono, los gestos, las acciones, la frustración, el dolor, los miedos, la ira. Escuchar para comprender y así poder dialogar. El dialogo supone respeto al otro, humildad para reconocer que uno no es el dueño de la verdad.

El que cree que posee la verdad no dialoga, sino que la impone, pero una verdad impuesta por la fuerza deja de ser verdad. El dialogo supone búsqueda, disposición a “dejarse tocar” por la palabra del otro. Dialogar es aceptar que el otro diferente puede decirnos algo que no conocemos.  

Demuestra que el escuchar, abre caminos de diálogo, para conocer al otro. Es una práctica que podemos desarrollar en nuestra vida diaria. Nos permite oír los sonidos de nuestro alrededor; a motivar la mente que, por lo general está en otro lado, ocupada en las motivaciones sociales, el celular, las vanidades personales, en fin, desenfocados del propósito de vida, objetivos y metas, por la falta de una escucha activa. Enfocar nuestros pensamientos y desarrollar la habilidad de escuchar, requiere ejercitarla como el que realizamos en cualquier oficio, para que este sea profesional. Acoge estas sencillas reglas que te ayudara a mantener una escucha activa y conversaciones productivas 

1.      Escucha la voz de Dios:  Es vital para disfrutar de su plan eterno. Aunque es nuestra decisión, él nos anima a escucharle desde su palabra, la naturaleza, las personas, las circunstancias, la paz, la sabiduría, los sueños, las visiones, la intervención sobrenatural y sobre todo del testigo interno, aquella sutil voz del Padre. Escucha tu alrededor, te comunica el amor de Dios.

2.      Mantén silencio al escuchar: El escritor Británico J. Krishnamurti, afirmaba “escuchar es un acto de silencio”. Punto clave de la escucha. Tener tu boca cerrada, centrarte en las palabras del otro y esperar tu turno, hace productiva la escucha. Abre el corazón y el oído, escucharas lo desconocido.

3.      Acoge a tu interlocutor:  El ser humano por excelencia es comunicador natural. Respeta la diferencia sin imponer nada, sin violencia o ejercer tu poder; solo con amor se abren puertas efectivas de comunicación y escucha. Habla poco y dialoga mucho.

4.      Pregunta oportunamente: En todo proceso de escucha las preguntas despejan dudas y da la oportunidad de proponer alternativas. Pregunta para comprender la verdad del asunto. Y,

5.      Concéntrate al escuchar: “libera tu mente de tus pensamientos y preocupaciones, ponte en el lugar del otro y piensa cómo te gustaría ser escuchado. Aprovecha al máximo la conversación para incorporar nuevos conocimientos a tu vida” (Innatia.com).

Desarrollar la capacidad de escucha te apertura a tu mundo interior y enriquece tu solidaridad con las demás personas ansiosas de ser escuchadas. En tu día, dedica un minuto para escuchar, te harás amigo de la soledad. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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02/mayo/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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