DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Madre, Amor Infinito en la Tierra y en el Cielo

“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”

                                                                                                                                                  (Jn 15, 13)


Era de madrugada cuando mi madre despertó. Sorprendido, la miré y la seguí hasta el atardecer. La algarabía se apoderó de la habitación que no dejaba comprender la situación. Angustiado, quise escapar, por entre las flores que adornaban el cálido jardín, donde meses atrás tejí el amanecer. Un profundo silencio suspendió las gotas del sol, en los conmovidos ojos que miraban, el creciente llanto de un bebe, regando el nuevo campo del edén. Bañado en besos y cobijado de dos grandes luceros, mi madre me dio dos regalos: la vida y el eterno amor de Dios.

Al nacer las emociones se juntan: el miedo al nuevo mundo que a sus pies se abre y la alegría de una madre, al prolongar la existencia y donarse a sí misma, en la maternal custodia de la vida.

Es la madre que en la severa enseñanza de la vida, sana nuestras heridas e infunde valor para alcanzar la meta; te educa con amor en el responsable actuar correctamente, al no tomar lo que no te corresponde, a respetar la diferencia y perdonar sin odio ni rencor; es la vacuna que supera todos los virus, sin mirar el tiempo y las cercas del camino. Es la mano que nos sostiene, hasta cuando al cielo parte y desde allí, también, nos cuida como Dios lo hace. Consérvala en el corazón, siempre estará junto a ti, aunque creas que te abandona. Madre, amor infinito en la tierra y en el Cielo.       

Madre solo tú sabes callar cuando sustenta, aunque la despensa este vacía. En ti las horas no cuentan, cuando sabes que tu hijo está en la calle. Tu oración constante es la fuerza que incrementa, en el incierto día, la fe de servir y alcanzar de Dios la Gracia. Tus consejos son el mejor camino, aun de mis tercos designios. Tu amor es verdadero y de él me abrigo, en los momentos de olvido. En tu mesa la exquisita receta, como nadie me alimenta. Tus calladas manos con incondicional cariño, secan mi mar de lágrimas. En las caídas, eres el colchón que amortigua y los brazos que me levantan. Si el miedo me acorrala y en la penumbra estoy perdido, tu voz es la música que reanima el espíritu y en tus hombros soy un héroe. Gracias madre por ser luz del cielo que día y noche viajan conmigo.                             

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…      

09/mayo/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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