Nuestro amor al Señor se verifica en el modo en que tratamos a las demás personas
Vivir una vida placentera de permanente cambio, es un reto al que no debemos renunciar. Por lo general, atamos nuestros sentimientos y pensamientos a personas, cosas, mascotas, bienes o recuerdos que, por el contrario de construir tu futuro, te cortan las alas para volar con libertad, al logro de tus metas, al amor de Dios y al encuentro con tu ser y propia identidad.
La capacidad del cerebro para guardar información es
realmente asombrosa. En sus miles de ramificaciones nerviosas conectadas al
sistema nervioso central puede almacenar millones de datos en cuestión de
segundos, y en sus archivos especializados guarda sonidos, olores, imágenes e
incluso sentimientos experimentados en el pasado que podemos evocar con poco
esfuerzo. Es maravilloso cómo cualquier estímulo del entorno nos puede hacer
revivir algo que sucedió hace mucho tiempo. Un paseo por nuestro pasado a
través de los recuerdos puede ser gratificante cuando lo que evocamos son
momentos felices. Sin embargo, el regreso constante a recuerdos tormentosos y a
experiencias traumáticas puede resultar nocivo.
Por esa razón el apóstol Pablo expresó:
«Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago:
olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante,
sigo avanzando hacia la meta» (Fil. 3:13-14). Parece ser que en la mente del
apóstol estaba la idea de que olvidar los malos momentos pasados es una buena
estrategia para vivir el presente y proyectarnos en torno al futuro. Los malos
recuerdos pueden transformarse en un instrumento de tortura si no sabemos cómo
hacerles frente; hasta destruirnos, frenar nuestro desarrollo personal, y
afectar nuestra salud física y mental.
Tropezamos en nuestro propósito de vida,
porque en ocasiones nos atamos a aquellas situaciones conocidas, en especial a
esas experiencias que han robado tu tranquilidad y oportunidad de ser libre. Al
pueblo Israelita le costó aceptar la libertad que Dios le dio y, deseaban
volver por un mendrugo de esclavizado pan. Atrévete a desatar las cadenas del
pasado y libera tu imaginación, aunque duela comprender porque eres libre.
La técnica para domar al monumental elefante,
es tan antigua como efectiva. Consiste en capturarlo, colocarle unas cadenas
gruesísimas en las patas y sujetarlo a un poste que esté anclado a varios
metros de profundidad.
El animal estará luchando denodadamente por
soltarse durante tres días, al cabo de los cuales, jamás volverá a intentarlo.
Por ello lo vemos en los circos atados a unas estacas clavadas a poca
profundidad, con unas cadenas pequeñas, ambos elementos no lo podrían detener,
si el elefante deseará escapar.
Tan arraigados están en su mente esos tres
días de lucha continua y estéril, que queda incapacitado toda la vida para
intentar escapar en casos de incendios en un circo o zoológico, si no lo sacan
muere.
Estamos en un mundo de cambios
trascendentales, dónde la misma naturaleza recupera espacios para oxigenar y
renovar la inconsciente y desenfrenada modernidad que ata a lazos de poder e
incapacita al hombre al derecho de amar. Recobra tu espacio y vuela sobre
aquello que te ata, refrescando tu rutina diaria de apreciar la maravillosa
creación. Aquí, y ahora es el momento de dar el paso. Asume, responsabilízate y
enfrenta tu presente, el iluso ayer déjalo allá, te inmoviliza. Haz de tu
estilo de vida un constante encuentro de obediencia con los mandamientos de
Dios.
Jamás dejes de actuar por tus ideales, aunque
cometas errores; pero perdónate y perdona tu pasado, de corazón y sin juicios.
Vive tus propios duelos con valor y oración: la pérdida de un ser querido o de
aquel amigo del que ya no tengo contacto; el cambio de rol en el trabajo o el
forzado traslado de residencia, en fin, todo lo que te ata; empero si lo dejas
ir aseguras tu libertad. Agradece cada experiencia de tu vida y da gracias por
las personas. que han sido puente para que hoy vueles sin mirar la estaca que
te ata.
Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
RecreaEspíritu…
Bibliografía
LUJAN, J. C.
(15 de 01 de 2013). ¿Estas atado al pasado? Obtenido de
johnsotilonline.blogspot.com:
https://johnsotilonline.blogspot.com/2013/01/estas-atado-al-pasado.html
