DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Perfecciona Cada Día Tu trabajo

“Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos” (Hermann Hesse).

Un día un campesino, gran experto en la agricultura, fue a ver a Dios y le dijo: – Dios, has creado el mundo, pero no eres un campesino y no conoces los principios de la agricultura como yo. Te podría enseñar muchas cosas. – ¿Cuál es tu consejo? – dijo Dios

El granjero le respondió: – Dame un año y déjame que se hagan las cosas como yo quiero y veamos qué pasa. Si todo funciona como creo, ya no existirá la pobreza.

Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Éste pidió a Dios que le ayudase con las mejores condiciones posibles. Ni tormentas, ni ventarrones, ni otros peligros para el grano. Todo lo más favorable y agradable posible. El campesino estaba muy contento con el trato. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol, había sol; cuando quería lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta. Ese año todo fue perfecto, ¡matemáticamente perfecto!

El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: – ¡Mira!, tendremos tanto grano que aunque la gente no trabaje en 10 años, aun así tendremos comida suficiente.

Pero la sorpresa fue grande cuando se cosechó las plantas grandotes y no hubo grano alguno dentro de ellas. El granjero no entendió nada y preguntó a Dios: – ¿Qué pasó?, ¿qué ha causado esta desgracia?

Dios le respondió: – Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tú evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo.

Maestro: todas las verdades son semiverdades; todo es doble; la vida une los dos polos opuestos. La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. (Scharrenberg, 2010)

Desde que te levantas y hasta que declina el día, siempre tendrás nuevos retos que afrontar para alcanzar la perfección. Aunque leas un mismo texto repetidas veces o vayas por el mismo camino una y otra vez; alguna palabra o detalle, te hará cambiar de opinión y fortalecerá tu misión, cuando por las líneas o por el camino vuelvas. La perfección se alcanza en el tropezar y volver a levantar la cabeza. En disfrutar los altos y bajos que la vida te depara. En descubrir tu potencial para no dejarte atropellar por la comodidad y ocultas migajas de prosperidad.

Tres acciones que debes emprender para perfeccionar y conquistar cualquier campo que te toque arar:

1.- Saber quién eres: el campesino creía conocer quién era, sin embargo quiso cosechar sin el mayor esfuerzo y cosecho vanidad. Pregúntate ¿quién soy, cual es mi misión y verdadera vocación? Conocernos es vital para comprender, a que me ha enviado el Señor a este mundo. Por ejemplo: soy creyente, católico, docente, un hijo amado de Dios. En la parábola del sembrador (Mt 13, 1-8), el sembrador reconoce quién es. Es sembrador y comprende su función.

2. Busca hacer bien tu trabajo. Aunque, el campesino sabe su trabajo, dejó de lado, lo que éste representa para lograr una cosecha fructífera. Pacto sembrar con las mejores posibilidades y frustró la creatividad y esfuerzo de la naturaleza al madurar el fruto. Sal y haz correctamente tu tarea, evitando la mediocridad. Puede ser algo grande o pequeño, pero hazlo a la perfección. Haz tu función con amor. Perfecciona cada día tú trabajo.

3. Afina tu parte. Aunque, seas experto en tu arte, perfila los detalles para que la obra logre el beneficio esperado. Quizá, no todo sea bien recibido, pero que tu madurez, fructifique en la comunidad y en quien satisfecho, te valora. En ocasiones nos decepcionamos, porque no nos entienden, o cuando no encontramos apoyo; sin embargo, aún así, haz bien la parte que te toca en la cadena de valor. Si soy padre de familia, hijo, jefe o te corresponde guiar a otros; haz eficazmente lo que te toca. Pule tu parte y satisfacción hallarás.

Cada día recuerda el valor de tu profesión y agradece por la oportunidad de servir. El médico, salva vidas, no promueve la muerte; el profesor sale a enseñar, no a engañar; el padre de familia responde por su rebaño, es fiel y construye el hogar; el trabajador realiza su función con amor, no es holgazán de sus propias trampas. La productividad se mide por la calidad de tu trabajo y no por andar metido en lo que no te toca. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

02/agosto/2020. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Bibliografía

Scharrenberg, J. (07 de 05 de 2010). Perfección. Obtenido de Contarcuentos.com. recuperado de https://contarcuentos.com/2010/05/la-perfeccion/



Entradas Populares