Cada ser humano es único en el mundo e irrepetible; con amplias alas para volar tan alto como considere que puede o quiere volar. Es tu decisión, liberar las cargas negativas que frustran, el disfrutar de una sonrisa o sentirte feliz porque tu servicio suaviza la cruz de otros. Cree siempre en ti, en tus competencias y da gracias a Dios por cada situación que la vida te depara, por difícil que sea, ella te dará la oportunidad de renovarte y flexibilizar tus vuelos.
En esta época pandémica en que la innovación y los sistemas económicos, replantearon nuestros estilos de vida y formas de ejercer nuestras profesiones, la siguiente historia “Pato o águila? Una reflexión para los taxistas”, nos mueve a reinventarnos sin culpar las nuevas iniciativas de negocio, que surgen por descuidar la riqueza que hay en el rutinario trabajo.
Me disponía a tomar un taxi, cuando un taxista se
acercó, lo primero que noté fue un taxi limpio y brillante. El chofer bien
vestido, camisa blanca, corbata, pantalones bien planchados.
El taxista salió y me abrió la puerta y me dijo: «Yo
soy Willy, su chofer. Mientras guardo su maleta me gustaría que lea en este
cartón cual es mi Misión. Leí la tarjeta: 《Misión de Willy, llevar a mis clientes a su destino
final de la manera rápida, segura y económica brindándole un ambiente amigable》
¡Quedé impactado! el interior del taxi estaba igual
de limpio. Willy me dijo, «Le gustaría un café? Tengo un termo con café.»
Bromeando le dije: «No, prefiero un refresco» «No hay problema tengo una
hielera con refresco regular y dietética, agua y jugo». También me dijo «Si
desea algo para leer, tengo el periódico de hoy y revistas «Al comenzar el
viaje, Willy me dice: «Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista
de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio» Y como si esto no fuera
demasiado, Willy me preguntó si la temperatura del aire estaba bien.
Luego me avisó cual sería la mejor ruta a su destino
y me preguntó si estaría contento de conversar con él o, si prefería que no
interrumpiera mis meditaciones. Le pregunté: «Siempre has atendido a tus
clientes así?» «No, no siempre. Solamente los dos últimos años. Mis primeros
años manejando los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el
resto de los taxistas. Un día escuché a un doctor especialista en desarrollo
personal. Escribió un libro llamado «Lo que tú eres hace la diferencia.» Decía:《Si tú te levantas en la mañana esperando tener un
mal día, seguro que lo tendrás. DEJA DE QUEJARTE. Sé diferente No seas un pato.
Sé un ÁGUILA. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las ÁGUILAS se elevan por
encima del grupo.》»Yo
estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi
actitud y ser un ÁGUILA.
Miré otros taxis y choferes… los taxis sucios, los
choferes poco amigables y los clientes descontentos. Decidí hacer unos cambios.
Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios. Mi primer año de
ÁGUILA dupliqué mis ingresos.
Este año los cuadrupliqué. Ud tuvo suerte de tomar
mi taxi hoy. Ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación
a través de mi celular o dejan mensajes. Si yo no puedo, consigo un amigo
taxista ÁGUILA, confiable, para que haga el servicio».
Willy era fenomenal hacía el servicio de una
limusina en un taxi normal. Willy el taxista, decidió dejar de hacer ruido y
quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
No importa si trabajas en una oficina, en
mantenimiento, eres maestro, un servidor público, político, ejecutivo, empleado
o profesional, o eres un servidor de Dios. Lo importante no es lo que haces
sino como lo haces, eso es lo que hace la diferencia. ¿Te dedicas a hacer ruido
y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros? Recuerda: ES TU
DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA CAMBIAR. ¡¡Solo tú decides que
quieres ser!!»
“Se tiene tiempo para lo que se quiera” decía el
padre Ignacio Larrañaga, por tanto, dedica un tiempo para Orar, agradece cada
día y como las águilas haz un alto en el camino y renueva el pico. Dios te
Bendiga.
José Miguel Ángel
Beltrán Gómez.