DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Como La Libertad Cristiana Te Libera

“Cada uno de nosotros debe procurar agradar a su prójimo para su bien” (Rm 15, 2)


Libertad, un derecho preciado que anhelamos y reclamamos, como ciudadanos y seres humanos, conscientes del libre ejercicio de actuar con voluntad propia, en las decisiones que puedan llevar a garantizar libertades, en el desarrollo social, económico y moral de una sociedad.

¿Puede la libertad darnos la verdadera libertad? ¿O, por el contrario, es la libertad la que te esclaviza, en nombre de la libertad? Dos preguntas que dejo a tu juzgar interior, en este tiempo de fraternal encuentro con la pasión de Cristo y tu entrega al incondicional amor de Dios.

La Real Academia Española RAE, define la libertad como la “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Es decir, que el hombre tiene a su alcance la oportunidad de asumir riesgos que lo dignifiquen o lo destruyan. En este mundo de tensión económica y de poder, la libertad constitucional nos cuestiona, pero la libertad cristiana nos libera.

Jesús en Juan 8, 31-42, nos descubre una libertad poco creíble para quien es esclavo de su libre facultad de obrar o de ejercer las libertades otorgadas en el marco de derechos fundamentales. “Si permanecen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos; conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn 8, 31). Esta verdad despertó discusión entre los judíos, entorno al concepto de libertad: “Somos linaje de Abraham y nunca hemos sido esclavos” (Jn 8, 33). Es natural que la verdad y palabra de Jesús incomode, porque viene de Dios y su amor, es el garante de la libertad humana. También a ti, hoy, quizá te moleste, porque concibes tu libertad, como el hecho de ser libre y no esclavo, por mandato de las relaciones humanas.

Jesús nos explica “en verdad, en verdad les digo: todo el que comete pecado es esclavo” (Jn 8, 34), aquí Jesús nos da el verdadero concepto de libertad. Es una libertad que excede el yo quiero ir aquí o allá, es una libertad interior. San Pablo dice en la carta a los gálatas: “El yugo de la esclavitud es una vida según la carne, es decir una vida esclava de tus propias apetencias, mientras que, aquel que ha experimentado la salvación del señor, procede a los impulsos del Espíritu; tiene una vida guiada por el Espíritu Santo” (Ga 5, 1-26).           

El concepto de libertad cristiana, está ligado a conocer la verdad de Cristo. Si conoces a Cristo y tienes una relación de amistad con Él, eso te hace libre. Y el ser libre, implica un vínculo y una relación de amistad con Cristo. La libertad de Cristo da un paso más, Jesús quiere hacerte hijo y Dios da la filiación Divina; expansión y perfección eminente de libertad. Eres hijo y el hijo no es esclavo. “Y si el hijo los hace libres, serán realmente libres” (Jn 8, 36)     

Para que esa libertad cristiana actué en tu ser y te libere, el cura de Toledo sugiere acoger, en la semana mayor tres actos significativos:

1.- Medita asiduamente la Pasión de Cristo. Concéntrate en la Cruz y en la Eucaristía. Un alma que vive de la presencia de Jesús en la Eucaristía, se impregna de la fuerza del amor de Dios y, ya no es el mismo.

2.- Vive la pasión del Señor con tu pasión. Desciende hasta el sufrimiento espiritual de Jesús, a la pasión interna del corazón de Jesús. Ahí el sufrimiento espiritual es mayor, al dolor de los físicos. En cada sagrario, sigue viva la agonía de Getsemaní por ver, a un mundo al que Jesús ama infinitamente y, le rechaza. Acoge a Jesús en tu pasión de vida y, ama.

Y, 3.-  Acepta el abrazo de Jesús para redimirte. No es redimido lo que no es abrazado. Jesús abraza el sufrimiento para redimirte de tus heridas. La pasión, es el abrazo de Jesús a tu debilidad, a tu fragilidad. Cierra los ojos y en tus heridas, nota el abrazo de las heridas de Cristo. Vive la pasión interiormente y tus heridas serán sanadas. Jesús te libera de tu pecado, de tu tristeza y de tu vacío interior.

La pasión significa dolor, pero a su vez es la pasión de aquello que te arrastra. En el amor de Dios, Jesús asume la pasión, para liberarte en la alucinante sed que tienes por encontrarte con Jesús. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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28/marzo/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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Como La Poesía Encuentra La Palabra

“Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 51 (50), 12)


Escribir es un arte y encuentra en la poesía, la más bella expresión lingüística, para elevar las ideas en los sonidos gráficos del habla. Es la palabra del hombre, de la naturaleza, de la vida, es la voz de Dios al encarnar al verbo con amor. Es la fuente inagotable del amado que, aunque esquiva, arde en el corazón de la hermosa creación.

ELLA. ¡Una voz!... ¡Es mi amor! /he aquí que ya llega/saltando por los montes, /brincando por los callados. /semejante es mi amor a una gacela, /a un ágil cervatillo. /vedlo aquí ya apostado/detrás de nuestra cerca. /Mira por las ventanas, /espía por las celosías. /Mi amor canta y me dice: ÉL. ¡Levántate amor mío; /hermosa mía, ven! / porque, mira, ha pasado el invierno, / ha cesado la lluvia y ya se ha ido. /Han nacido las flores en la tierra, ha llegado el tiempo de la poda; / y la voz de la tórtola se siente / en nuestra tierra. / La higuera hecha las yemas / de sus higos, / las viñas en flor exhalan su perfume. / ¡Levántate, amor mío; / hermosa mía, ven!  (Cantar de los cantares 2, 8-12)      

La poesía cobra fuerza cuando en el alma se lleva, y en ella, la paz anida. “La poesía es llama en sí misma, porque enseña a vivir y a conocer el sentimiento del otro, para entender” (Poeta, Angie Cárdenas). Mario Benedetti la definió como “el alma del mundo”. Para Juan Ramón Jiménez “es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de símbolos”. Antonio Machado, dice que “la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre, con su tiempo”, pero también “es la palabra esencial en el tiempo”. En el poema “Poesía” de José Miguel Beltrán, es: “Sentimiento de amor, /dolor… /Esperanza, / llama que abriga el alma”. Para ti, ahora, la palabra hecha poesía, ¿se detiene en tu día? Hazla parte de tu vida en invierno o en verano. Lee y escribe poesía.   

En 1999, la UNESCO declaró el día mundial de la poesía y proclamó el 21 de marzo de cada año, como la oportunidad de enseñar y fomentar la tradición oral de los recitales poéticos, para transmitir valores, fueros internos y reafirmar la identidad. El Trino de la tarde y la Fundación Siembra, hacen eco de este propósito y viaja en la esencia viva de cada poeta en los vitales encuentros del ser poético. La poeta Nolcy Armenta, en su maestro andar, promueve la cultura de la palabra al afirmar que, “La palabra siente, porque está viva, irradia luz, produce energía, sensaciones, emociones, y cada vez que las palabras se unen, trascienden. Nos reitera que, “El buen escribir va más allá de la estructura del poema. Es sentarte contigo mismo y desde tu acervo cultural, darte la oportunidad de Ser”. Detente en el afán y te encontraras. La poesía encuentra tu palabra.   

Fabiola Chaparro, poeta Sogamoseña declara, “La poesía libera emociones y da alegría al descubrir mi interior”. Así la poeta Tanella Boni, dice: “No hay sociedad sin poetas”. Entonces, amigo, amiga, tú qué eres parte de la comunidad: emprende senderos de emoción, sensibilidad e imaginación; inculca desde el lenguaje poético, valores humanos, tradiciones y vínculos con la naturaleza, dando razón a cuanto se dice y escribe, en el hacer y el mensaje que trasmite. ¡Feliz día poeta!. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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Como Perdonar Setenta Veces Siete

“El que obra la verdad se acerca a la luz… actúa como Dios quiere” (San Juan 3, 21)


Una de las mayores preocupaciones que confronta al Ser humano con su tranquilidad, es la capacidad de perdonar y con ello la intensidad de amar. ¿perdonas o anidas en tu corazón, telarañas que te carcomen tu progreso? Aprovecha cada tiempo y momento para detallar caminos de perdón, estos te abrirán puertas de paz y amor en la consolidación de tu proyecto de vida. Perdonar es tarea difícil, pero no imposible. Nuestra condición humana por lo general, nos empuja al orgullo, al desamor, al desquite, a los deseos de venganza, al odio, a la soberbia, a responder golpe con golpe, nos lleva hasta herir el amor propio. Sin embargo, es posible perdonar si contamos con la ayuda de Dios y colocamos una dosis de humildad. Busquemos en la oración la humildad de Jesús para perdonar. 

Un día, alguien hirió a Lamec, y él se vengó resentido, lo mató y dijo: “A un hombre maté por haberme herido, Sí siete veces será vengado Caín, Lamec lo será setenta veces siete” (Génesis 4, 23-24). La filosofía de Lamec era: “si me hieres, te hiero, y no sólo una vez sino setenta veces siete”. Este pasaje de la Biblia, nos refleja el acontecer diario de nuestra sociedad. Por cualquier circunstancia se promueven sentimientos de odio y venganza; apartando la justicia social, el perdón y la reconciliación. El espíritu de la venganza no se satisface nunca, es más: no funciona. Cuando la violencia desenfrenada se apodera de la vida, todo se deshace y la vida se desintegra.

Como Lamec, más de una vez, Pedro había sido herido por alguien cercano. Así que, se acercó a Jesús y le pregunto: “¿Señor, cuantas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: “No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete”. (Mateo 18, 21-22). Sencillamente Jesús nos enseña a perdonar siempre. El Padre Fabio Giraldo en homilía a este evangelio nos indica cinco aclaraciones para que logremos perdonar setenta veces siete.        

1.- Perdonar no significa olvidar. Es difícil olvidar algo que nos hicieron: un engaño, una traición, unas palabras duras e hirientes; los seres humanos tenemos buena memoria para recordar lo malo y pésima memoria para evocar lo bueno. Una clave para perdonar es recordar en paz. Si recuerdo en paz, la herida se cerró. Pero si recuerdo con dolor, rabia, indignación, la herida está abierta, todavía no hemos perdonado. Pide a Dios que puedas recordar en paz para afianzar el perdón en tu corazón.   

2.-  No traigas al presente lo que ya quedo atrás. Para que traer al presente ese impase ya superado. Por ejemplo, esa infidelidad de hace 15 años: ya la hablaron, la dialogaron, se pidieron perdón, ¿Por qué abrir la herida de nuevo? No vamos a cambiar un minuto de nuestro pasado ni a modificar una página de nuestro libro ya leído. Las heridas cuando se abren se infectan. Ama tu presente, el pasado es historia, recordémoslo en paz para no volver a caer en él.  

3.- El perdón necesita dos humildades. De quien lo pide y de quien lo da. Necesitamos humildad para agachar la cabeza y pedir perdón. Aunque la verdad es que nos baila la lengua para desquitarnos. En ocasiones perdonamos después de una cantaleta o un reproche. A veces pedimos perdón, pero silenciamos la mirada. Entonces, no estoy perdonando. Dios perdona tu pecado y listo, Él siempre te busca, aunque falles mil veces. Bajar la cabeza es de valientes, hazlo y el amor llegara a tu ventana.

4.- El amor verdadero se llama perdón: el límite del amor es el perdón. Es decir, uno ama hasta donde soy capaz de perdonar. Cuando ya no se es capaza de perdonar el amor inmediatamente se termina. Cuando perdemos la oportunidad de volver la amistad con esa amiga, hablar con el querido hermano o reconciliar con tu pareja, es porque excedimos el límite del amor y dejamos de perdonar. Dios no se cansa de amarnos, porque no se cansa de perdonarnos. Práctica el perdón y el amor caerá como el roció sobre la nieve. Y,   

5.- Perdona sin excusas:  Llama la atención el actuar del hombre de hoy. Ante una ofensa, cada vez menos pedimos perdón, incluso cuando te reclaman.  Arreglamos todo con una disculpa o un lo siento y sacamos a relucir una buena excusa: es que el estrés, la pandemia, tengo muchas preocupaciones, la situación económica, los problemas que traigo de la calle o tuve un día muy difícil en el trabajo; en fin, arraigamos hábitos para eludir la bella experiencia de perdonar. Pedimos perdón porque nos duele lo causado al otro y no quiere que vuelva a suceder. Cuándo amas de verdad, te arrepientes y perdonas de corazón. Ponte en el lugar del otro y siente su dolor y si duele, jamás volverás a hacerle daño. El mejor regalo que puedes dar es el perdón. Sanas y te desinfectas de esos sentimientos malos y ofensivos que contaminan tu corazón. Tu mejor amigo y estabilidad emocional se beneficiarán, porque te sientes liviano y en paz. Pide a Dios la gracia de perdonar setenta veces siete, es decir, siempre.  Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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Como Vivir la Cuaresma y Renovar en Semana Santa

“El precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes” (Salmo 19 (18), 8 )


Durante el año, una buena parte de nuestra vida, concentra su atención al fortalecimiento de relaciones sociales y a renovar la amistad con Dios y los demás; manifestadas en actividades individuales, colectivas y propias de cada región. Estas pueden ser: festivales, actos culturales, encuentros familiares, acciones políticas, celebraciones religiosas, o sencillas motivaciones que mueven el espíritu a cimentar sus raíces y la fe. También, el sentir experiencias como la que experimento con la presencia en casa de una mascota de raza “Akita americana”, hace que nuestra atención se fije en ella, pero sin abstraernos del propósito de vida, amar y servir a Dios.     

En las dos últimas semanas una visita inesperada cambio el centro de atención en el hogar. La llegada de un cachorro, ¡quien lo pudiera imaginar!, si el tener uno, no era de gran necesidad.  Sin embargo, supero las expectativas y colmo un espacio de divertida enseñanza, para comprender el comportamiento y convivencia de la pequeña perrita, Zoe. Ha dado lecciones de amistad, amor, persistencia, lealtad y disfrute en la sencillez de la vida y sin preocupación; sobre todo con aquel objeto y amistad que la distrae. Comparta con tu mascota los mismos sentimientos que al hermano das, allí depositas la esperanza de transformar actos inestables que en su vida has podido encontrar.  

Como todos los acontecimientos y prácticas que dinamizan a la sociedad e involucran al hombre en la productividad y economía de una nación; también la cuaresma y la semana mayor son el centro litúrgico que la humanidad celebra con fervor y fe. La cuaresma, tiempo de conversión interior y de penitencia, comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. La Semana Santa desde el Domingo de Ramos hasta la Pascua, celebramos la redención de Cristo, la infinita misericordia y amor por el hombre. En este tiempo acompañemos a Jesús con la oración, sacrificios y arrepentimientos de nuestros pecados, para resucitar con Cristo. Vivamos la cuaresma y renovemos en Semana Santa acogiendo estas cuatro sugerencias:  

1.- Escucha a diario la palabra de Dios: En la cuaresma Cristo y la iglesia nos invitan a caminar con Jesucristo y a cambiar de vida, escuchando la palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Haz de las sagradas escrituras tu fuente de inspiración emprendedora y de conversión. 

2.- Practica el perdón y la reconciliación fraterna: En todo momento saquemos de nuestro corazón el odio, el rencor, la envida, los celos que se oponen al amor de Dios y al de los hermanos. Acercarnos al otro, incluso al que consideramos enemigo nos brinda la oportunidad de crecer en la diversidad.

3.- Posibilita espacios de escucha en medio de tanta indiferencia: el Papa Francisco nos recuerda que, “En la Cuaresma, estemos más atentos a ‘decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan’, en lugar de ‘palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian’. Regala una sonrisa y una palabra que estimule, pueden ser el desayuno del día. Y,  

4.- Celebra Semana Santa, imitando al Maestro: en medio de todos nuestros contratiempos: disgustos, problemas familiares, dificultades económicas, calumnias y cosas extraordinarias que se nos presentan; encontremos en ellas el sufrimiento y la pasión del Señor, para renacer en Él con el perdón, la paciencia, la comprensión y la generosidad para con nuestros semejantes. Muere con Cristo a la vida fácil, sensual, egoísta, soberbia y de avaricia; el pecado te quita la gracia de Dios.  

Concentrar la mirada en Dios, en la cuaresma y Semana mayor, es la alegría de vencer con responsabilidad, aquellas acciones que sabemos hacen mal al Espíritu, en lo personal y comunitario. Como gozas con esos eventos especiales o encuentro con tu mascota, contempla el misterio pascual y concreta tus propósitos, para vivir como verdadero cristiano, renovado y reconociendo que, en Cristo todo lo podemos.  Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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Tres Estrategias y un Poema para dejar de Quejarte

 “Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones” (Filipenses 2, 14)


Quejarte puede ser una oportunidad para asumir un reto y superar una insatisfacción. Según la Real Academia Española RAE, la queja es una “expresión de disgusto, disconformidad o enfado”. En ocasiones va más allá de una simple actitud de crítica o excesivos derechos, bloqueando tu creatividad e innovación en tiempos aciagos. En habitualmente.com, la emprendedora y nutricionista Tania Sanz afirma que “Quejarte y amargarte la vida es un hábito dañino que afecta tus relaciones personales, tu autoestima, y tu bienestar. En cambio, lograr ser un crítico saludable te ayuda a superarte a ti mismo y ayudas a que los demás también mejoren”. De esta manera, recomienda tres estrategias que te ayudaran a dejar de lanzar quejas toxicas:

1.- Ignora la fuente: las cosas solo tienen poder en ti porque tú les estás regalando el poder de tu atención. Puedes quejarte todo lo que quieras, pero, las cosas malas en la vida van a seguir sucediendo. Una opción inteligente para evitar que te afecten es simplemente ignorar la fuente (esto también aplica si vives rodeado de gente quejica). Dirigir tu atención a otra cosa, evita que se desencadene el estrés, el miedo o la ansiedad que afecta tu bienestar. Tu atención es limitada, no la desperdicies en algo que te genera malestar o incomodidad

2.- Cambia tu perspectiva: Se ha visto que quejarte demasiado te pone en “modo alerta”, tu cerebro vigilante está en la búsqueda de cualquier amenaza (real o imaginaria), y entonces las quejas aparecen en espiral sin control y muchas veces sin sentido. Por eso, encontrarle el lado bueno al asunto relaja a tu cerebro, te da tranquilidad, y te pone de buenas. Encuentra el lado bueno y aprovéchalo a tu favor. Y,

3.- Crea una queja ecológica:  No todas las quejas son malas, a veces, simplemente están disfrazadas de soluciones. Si algo te genera incomodidad, enojo, o frustración, entonces lanza tu queja, pero, incluye una solución, una idea para mejorar, una reflexión o una enseñanza. De esta forma tu queja es ecológica: le aporta algo a la gente de tu alrededor (y no contaminas). Aporta algo positivo con tu queja.

Aunque Job se quejó ante Dios, lo fructificó en la prueba, porque comprendió al Señor y Oro por los que cuestionaban su situación. Ora para templar tu carácter y tomar firmes decisiones, antes de quejarte. Pablo Neruda, desnudando al hombre, nos seduce con el poema “No culpes a nadie” para que descubras en tu ser, la respuesta a tus quejas.

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, / porque fundamentalmente tú has hecho/ lo que querías en tu vida. / Acepta la dificultad de edificarte a ti / mismo y el valor de empezar corrigiéndote. / El triunfo del verdadero hombre surge de/ las cenizas de su error. / Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, / enfréntala con valor y acéptala. / De una manera u otra es el resultado de / tus actos y prueba que tú siempre / has de ganar. / No te amargues de tu propio fracaso ni / se lo cargues a otro, acéptate ahora o / seguirás justificándote como un niño. / Recuerda que cualquier momento es / bueno para comenzar y que ninguno es / tan terrible para claudicar. / No olvides que la causa de tu presente / es tu pasado, así como la causa de tu / futuro será tu presente. / Aprende de los audaces, de los fuertes, / de quien no acepta situaciones, / de quien vivirá a pesar de todo, / piensa menos en tus problemas / y más en tu trabajo y tus problemas / sin eliminarlos morirán. / Aprende a nacer desde el dolor y a ser / más grande que el más grande de los obstáculos, / mírate en el espejo de ti mismo / y serás libre y fuerte y dejarás de ser un / títere de las circunstancias porque tú / mismo eres tu destino. / Levántate y mira el sol por las mañanas / y respira la luz del amanecer. / Tú eres parte de la fuerza de tu vida, / ahora despiértate, lucha, camina, / decídete y triunfarás en la vida; / nunca pienses en la suerte, / porque la suerte es: / el pretexto de los fracasados… Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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28/febrero/2021. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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