“El precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes” (Salmo 19 (18), 8 )
En las dos últimas semanas una visita inesperada
cambio el centro de atención en el hogar. La llegada de un cachorro, ¡quien lo
pudiera imaginar!, si el tener uno, no era de gran necesidad. Sin embargo, supero las expectativas y colmo
un espacio de divertida enseñanza, para comprender el comportamiento y
convivencia de la pequeña perrita, Zoe. Ha dado lecciones de amistad, amor, persistencia,
lealtad y disfrute en la sencillez de la vida y sin preocupación; sobre todo
con aquel objeto y amistad que la distrae. Comparta con tu mascota los mismos
sentimientos que al hermano das, allí depositas la esperanza de transformar
actos inestables que en su vida has podido encontrar.
Como todos los acontecimientos y prácticas que
dinamizan a la sociedad e involucran al hombre en la productividad y economía
de una nación; también la cuaresma y la semana mayor son el centro litúrgico
que la humanidad celebra con fervor y fe. La cuaresma, tiempo de conversión
interior y de penitencia, comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la
Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. La Semana Santa desde el Domingo de
Ramos hasta la Pascua, celebramos la redención de Cristo, la infinita
misericordia y amor por el hombre. En este tiempo acompañemos a Jesús con la
oración, sacrificios y arrepentimientos de nuestros pecados, para resucitar con
Cristo. Vivamos la cuaresma y renovemos en Semana Santa acogiendo estas cuatro
sugerencias:
1.- Escucha a
diario la palabra de Dios: En la
cuaresma Cristo y la iglesia nos invitan a caminar con Jesucristo y a cambiar
de vida, escuchando la palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y
haciendo obras buenas. Haz de las sagradas escrituras tu fuente de inspiración
emprendedora y de conversión.
2.- Practica
el perdón y la reconciliación fraterna: En todo momento saquemos de nuestro corazón el
odio, el rencor, la envida, los celos que se oponen al amor de Dios y al de los
hermanos. Acercarnos al otro, incluso al que consideramos enemigo nos brinda la
oportunidad de crecer en la diversidad.
3.- Posibilita
espacios de escucha en medio de tanta indiferencia: el Papa Francisco nos recuerda que, “En la
Cuaresma, estemos más atentos a ‘decir palabras de aliento, que reconfortan,
que fortalecen, que consuelan, que estimulan’, en lugar de ‘palabras que
humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian’. Regala una sonrisa y
una palabra que estimule, pueden ser el desayuno del día. Y,
4.- Celebra
Semana Santa, imitando al Maestro: en medio de todos nuestros contratiempos: disgustos,
problemas familiares, dificultades económicas, calumnias y cosas
extraordinarias que se nos presentan; encontremos en ellas el sufrimiento y la
pasión del Señor, para renacer en Él con el perdón, la paciencia, la
comprensión y la generosidad para con nuestros semejantes. Muere con Cristo a
la vida fácil, sensual, egoísta, soberbia y de avaricia; el pecado te quita la
gracia de Dios.
Concentrar la mirada en Dios, en la cuaresma y Semana
mayor, es la alegría de vencer con responsabilidad, aquellas acciones que
sabemos hacen mal al Espíritu, en lo personal y comunitario. Como gozas con esos
eventos especiales o encuentro con tu mascota, contempla el misterio pascual y
concreta tus propósitos, para vivir como verdadero cristiano, renovado y reconociendo que, en Cristo todo lo podemos. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
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