DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

La Vida Eterna Propósito de Año, por Fortalecer…

 “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo”

 (Eclesiastés 3,1)

Cada nuevo año, es un prodigio que Dios nos da, para bien de nuestras almas y alcanzar nuestros propósitos de vida. También, es un milagro tener la oportunidad, de escribir nuestros objetivos, metas y propósitos a realizar durante el año. Estos deseos deben ser claros, concretos y en lo posible con un plan de acción definido, que permita controlar su ejecución y logro.

A la hora de formularlos, no exageres, en señalar todo lo que quieres alcanzar, se prudente y por lo menos defina de tres a cinco, así es probable que, al terminar el año, puedas sonreír y darte un abrazo de satisfacción por los resultados obtenidos.

A estas alturas de tu vida, ya eres una persona más madura y espiritualmente libre, para tomar decisiones, que, te ayudan a prosperar tu proyecto de vida. Sabrás si, lo que haz construido te hace un ególatra sin sentido y altruista bufón o un verdadero ejemplo de progreso familiar y desarrollo social. Revisa tus dones. Dios te los dotó como un propósito de vida en conservación de la vida misma y no de su destrucción. Abrázalos y hazlos tu capital para el bien común y para maravillarte con la creación. Apasiónate con lo que haces y entrégate por entero, como Juan el Bautista; llamado a evangelizar y a mostrar el camino de salvación, con todo su corazón y amor.      

Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?" El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías"… y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?". Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia". (Jn 1, 19-28).

En esta sencilla palabra, el evangelista nos muestra como Juan el Bautista tiene claro su objetivo, propósito y meta, en la construcción del Reino de Dios. No se ufana del papel que cumple sino por el contrario, afirma lo que es y hace y le da el valor que le sustenta. Este es un buen ejemplo de compromiso cristiano y de vida. Así mismo, cada uno de nosotros debemos tener claro al comienzo del año, las metas, los objetivos, al cual nos dirigimos. Ser claro: “En lo que eres, haces y quieres alcanzar”.

Por lo general, nos proponemos compromisos de trabajo, salud, mejorar competencias profesionales, vivienda, un auto, en fin, todo lo terrenal, olvidándonos de nuestra salvación eterna. Recordemos que, Dios nos ha dado la gracia santificante, desde el bautismo; es el don de la amistad con Cristo, y esta es la que tenemos, hacer crecer este año. Entonces, al lado de tus propósitos materiales del año, defina una meta clara que te ayude a alcanzar la salvación eterna. Con seguridad te ayudará a lograr todas las demás metas y a ser libre como Juan, al proclamar a Jesús.

Ahora bien, ten presente estas tres acciones, que te ayudaran a definir tus propósitos del año y a centrarte en el sentido de tus metas.

1.       Escribe en una hoja de papel: Fundamental escribir con tu puño y letra tus propósitos. Así adquirirás un compromiso mayor para lograrlo. Aquí puedes repasar los logros del año anterior, y evaluar si fortalecen tu proyecto de vida o por el contrario hay que revaluarlos.

2.       Define tus propósitos: Se razonable con tu potencial profesional y tiempo. “la ambición rompe el saco”, dice un adagio popular. De tantos sueños, hazte el propósito de alcanzar por lo menos de tres (3) a cinco (5), bien pensados y claros. Por ejemplo: “Para alcanzar la vida eterna, dedicaré media hora diaria a leer la Palabra de Dios y a Orar”. Aplica el método SMART: Específico (Specific), Medible (Measurable), Alcanzable (Achievable), Realista (Realistic), De duración limitada (Time-bound).  

3.       Plan de acción: Desde que nacemos, la vida nos va enseñando, paso a paso. Así caminamos, hablamos, crecemos; hasta desarrollar las habilidades, que te hacen profesional. Es una eficaz hoja de ruta, que te ayuda a controlar y, a evaluar tus metas. Allí plasmamos: actividades, recursos, tiempos y responsables. Visualízalo cada día y recompensa tus logros.

 El mejor bien que Dios nos regala, es el tiempo, un año más de vida. ¿Qué estás haciendo, para crecer tu amistad con Cristo? Dentro de ti, tienes ese don precioso, más que tu propia vida, y es la amistad con Cristo. Fortalécela con la oración en este nuevo año.

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

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