DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

¿Qué Me Separa Del Otro?

 “El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.” (Proverbios 17, 9)


Jesús de Nazaret en mateo 5, 43-48, nos invita a amar al prójimo, incluso al que consideramos nuestro enemigo. “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que aborrecen, orad por quien os persigue. Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué hacéis más que otros?  ¿No hacen lo mismo que los gentiles? Es natural que, en las relaciones humanas, se presenten situaciones que nos puedan apartar de una sana convivencia y de estrechar lazos de amistad duraderos. En ocasiones, consentimos sentimientos de odio y rencor, que, por el contario de dañar al otro, nos afecta considerablemente a nosotros mismos. La siguiente historia del león y el jabalí, deja claro la necesidad de acercar diferencias por un logro común, antes de ser comidilla de quienes se nutren de nuestras discrepancias. 

 Cierto día en el bosque y cuando el calor en el verano era insoportable, se encontraron en la orilla de un pozo un león y un jabalí completamente sedientos. Ambos se odiaban mutuamente y cada vez que se veían o encontraban empezaba la pelea.

Así es que ambos se pararon frente de la orilla del pozo y con tantas ganas de tomar de esa agua, discutieron sobre quien debería tener el honor de tomarla primero. Es entonces que, al no llegar a decisión alguna, de la discusión se fueron a los gritos y de ahí se retaron a una lucha mortal.

En plena pelea revolcados en el suelo dándose fuertes golpes que iban y venían uno al otro, decidieron tomar un poco de aliento para continuar con fuerza la pelea y vieron de pronto como una sombra oscura estaba volando encima de ellos. Ellos levantaron la cabeza y vieron una nube de aves de rapiña que estaban dando vueltas encima de ellos. Es más hasta en las ramas de los árboles alrededor del pozo había también buitres y cuervos esperando tranquilamente que uno de los dos cayera vencido para devorar sus restos.

En eso tanto el león como el jabalí se miraron e inmediatamente hicieron las paces para poner fin a la pelea diciendo: ¡vaya que tonos somos! Mientras peleamos por quien bebe del agua primero, otros esperan a ver cuál de los dos se devoran luego. ¡más nos conviene hacernos amigos, que servir de comida para los cuervos y buitres! Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.

Si nutrimos el corazón con las pequeñas rencillas, nos quitaran la oportunidad de ser feliz con esas personas tan importantes en nuestra vida. Observemos a nuestro alrededor, porque quien pensamos que es nuestro peor enemigo es aquel que me va a tender la mano en el momento qué más lo necesito. Haz un propósito de vida que te ayude a reencontrarte con tus amigos: “A partir de hoy antes de acostarme, hacer un examen de conciencia para recapacitar sobre los conflictos que he vivido en el día y cómo los podría solucionar. Una vez inicie mi nuevo día, procederé a poner en práctica la mejor solución que he discernido, nunca sabemos si sea el último día de vida y es mejor irnos en paz con los seres queridos”. Cuando visites a tus amigos, salúdalos como Jesús a sus discípulos “la paz este con vosotros”.   Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

04/septiembre/2022. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Imagen de Annie Spratt en Pixabay 

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