DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Dar Hasta la Vida Perdura en el Amor y la Amistad

“El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 10, 39)


Caminar juntos, es una oportunidad para comprender, el valor de amar y conquistar la sincera amistad. Sembrar la felicidad en todo tiempo, aún en los áridos momentos, te permitirá ver la luz de tu entrega. Como decía Madre Teresa de Calcuta “La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz”. Y, “Difunde el amor donde quiera que vayas. No dejes que nadie se aleje de ti sin ser un poco más feliz”. Darse al otro, lleva el sello de preocupación, por la vida y por el ser que amamos; no solo por la satisfacción de contarlo entre los miles de seguidores, en el orgullo de mis redes sociales. Cuando te comprometes a ser portador de la dulzura, en medio del dolor, entregas la esencia de tu verdadero amor, sin esperar más que la gracia que Dios da. Dar Hasta la Vida Perdura en el Amor y la Amistad.

En medio de las tensiones ideológicas, corremos el riesgo de debilitar la común unidad, basada en la amistad y el amor, por conquistar objetivos comunes. Caemos en el falaz egocentrismo, concentrándome en mi propio interés que, en acercar diferencias, en pro de un mundo mejor.  Pareciera que la vida vale, por el grado de amor propio que el de amar a las demás personas. En Lucas 6, 30-31, Jesús nos revitaliza con su palabra: “A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y tratad a los hombres como queréis que ellos os traten”. Difícil de digerir, pero nos adentra en la posibilidad, de ceder al amor del otro, desde mi profesado amor, que exijo con vehemencia. En la siguiente historia “Dar y Perder la Vida” compilada en el libro “La culpa es de la Vaca”, el amor florece, en la entrega total, por el ser querido, aun sin comprender que hasta la muerte se puede dar, porque la vida siga siendo el principal actor, de la vida misma.      

Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz, que sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a darle su sangre. Yo lo vi dudar por un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: "Sí, lo haré si eso salva a Liz".

Mientras la transfusión se hacía, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, muy sonriente, mientras nosotros los asistíamos y veíamos regresar el color a las mejillas de la niña. De pronto el pequeño se puso pálido y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: "¿A qué hora empezaré a morir?"

No había comprendido al doctor: pensaba que tendría que darle toda su sangre a su hermana. Y aun así había aceptado.

"Da todo por quienes amas. Ama como nunca lo has hecho. No desprecies la amistad de tus amigos. Vive cada día con fe, amor y paz." Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

11/septiembre/2022. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
Imagen de alfredzedelmaier en Pixabay 

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