“Instruye al niño en el camino correcto,
y aun en su vejez no lo abandonará.” (Proverbios 22,6)
Ser dueño de tu vida, es
filosofía pura. Es responder a tus responsabilidades y asumirlas como vengan.
Ya sean por tu acción directa o por delegación. En cada acto de tu vida, no hay
otro que pueda decidir con claridad, como lo puedes asumir tú mismo. Cuando te
miras al espejo y te preguntas ¿Qué ha sido de tu vida? Te darás cuenta del
tesoro escondido y la riqueza acumulada.
Eres exitoso, por tu constante y persistente valor, para poner a prueba
tus dones y competencias en favor de tu bienestar y la de otros. Con la mano
puesta al sol y tu sentimiento en el creador, estas mirando a un verdadero
gladiador en la mitad de muchas batallas superadas. ¡Aquí estoy, porque Dios me
escogió y, soy el mejor!
Esta aventura por la que
el principito viajó, nos enseña a ver los sueños de otra manera. Si por alguna
circunstancia no se realizan con los detalles soñados, es porque, hay otros
caminos esperando ver, tu felicidad y satisfacción, por lograr el sueño anhelado.
No has fracasado, has direccionado el rumbo y ajustado velas, para dar plenitud
a tu proyecto de vida. Persiste, aunque
la tormenta sea adversa, esta es una oportunidad, para volver, sobre aquello
que inunda tus ideas.
De esta acción heroica
del principito por los asteroides y, del encuentro con hombres cautivos por el
poder; me surgieron tres acciones que considero podrán ayudar a enderezar tu
vida como me dieron la oportunidad, de viajar al interior del travieso que
siempre me acompaña.
1. No perder la inocencia: jamás pierdas la
capacidad de asombro, aunque madurez, ganarás la gracia de explorar. Dentro de
ti hay un niño que todavía dialoga con las flores, aunque tengan espinas. Por tanto,
empodera a ese príncipe interior, juega y sueña: “Cuando el misterio es
demasiado impresionante, es imposible desobedecer” (El Principito).
2. Cultiva el amor de la convivencia: Las comunidades son más
auténticas, cuando en ellas, se valora la diferencia y, desarrolla la capacidad
de compartir; fortaleciendo la tolerancia, la caridad y coexistencia pacífica.
Es decir, construir amistad: “No era más que un zorro semejante a cien mil
otros. Pero, yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo” (El Principito).
3. Vive tu proyecto de vida con pasión: Ama con todo el corazón
todo aquello que te propongas. Probablemente encuentres puntos de vista diferentes,
pero te darán razones para llegar a la meta y abrazar la copa de tu entrega. “Fue
el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante” (El
Principito).
“Únicamente los niños
saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser
lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran” (El Principito). Como
los niños seamos conscientes de lo que queremos y vivamos cada momento con
intensidad. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán
Gómez.
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