“El pequeño merece misericordia, pero a los poderosos se los examinará con rigor” (Sabiduría 6, 6)
Dos mundos fluyen al
interior de la flor del hombre. La tranquila, libre, fresca y divertida manera
de un niño disfrutar la vida, y la carga insatisfecha de razón y sabiduría del
adulto que, cree vivir mejor, con las exigentes formalidades de buscar la
felicidad. ¿Cuál de éstos dos universos avivas en tu corazón, para recuperar
los colores en tu mejilla? Tomate tu tiempo y busca ese niño que llevas dentro.
El mentor Álvaro Mendoza,
nos invita a explorar diez lecciones aprendidas del tercer libro más vendido de
todos los tiempos después de la Biblia y de El Capital; “El Principito” del
autor francés Antoine Saint-Exupér, un libro infantil, pero de inspiración y
reflexión para todas las edades. Disfruta de esta filosofía simple que, en
frases sencillas, te enriquecen y motivan tu aventura.
1) Perseverancia: “Es una locura odiar a
todas las rosas solo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños solo
porque uno de ellos no se cumplió”. Persiste en tus sueños, aunque fracases.
2) Amistad: “No era más que un zorro
semejante a cien mil otros. Pero, yo le hice mi amigo y ahora es único en el
mundo”. Acoge con amor y perdona a tu enemigo.
3) Sabiduría: “Es mucho más difícil
juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo,
eres un verdadero sabio”. Dedica tiempo a encontrar las virtudes del otro.
4) Fe: “He aquí mi secreto, que no puede ser más
simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los
ojos”. Confía en Dios y su palabra te hará libre.
5) Amor: “Si vienes, por ejemplo,
a las cuatro de la tarde, desde las tres yo empezaría a ser dichoso”. Madrugar
te hace bien.
6) Sacrificio: “Caminando en línea
recta no puede uno llegar muy lejos”. Las espinas pueden ser tu oportunidad que
abre puertas.
7) Sensatez: “Se debe pedir a cada
cual lo que está a su alcance realizar”. La prudencia te hace sabio y justo.
8) Empoderamiento: “Cuando el misterio es
demasiado impresionante, es imposible desobedecer”. El conocimiento te abre los
ojos y te ayuda a comprender la obediencia.
9) Enfoque (atención): “No se debe nunca
escuchar a las flores. Solo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi
planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello”. Céntrate en tu objetivo
sin distracciones. Y,
10) Pasión: “Fue el tiempo que
pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”. Ama lo que haces.
En cada uno de nosotros,
sin importar lo que hagamos, hay un Principito, un Antoine Saint-Exupéry, un
soñador. La vida real, tal y como lo cuenta el libro, está llena de amarguras y
dificultades, pero también de logros y satisfacciones. El éxito consiste,
entonces, en superar aquellas y disfrutar estos. Así de simple, así de difícil.
Anímate a explorar al principito que hay dentro de ti. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…