“Amar al prójimo como así mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios” (Mc 12, 33)
Al comenzar un nuevo año dedicamos un tiempo para balancear, reflexionar y meditar sobre los logros, frente a los deseos y expectativas del año anterior. En medio de un agresivo y mortal virus, según los científicos, COVID-19; sin duda, tus resultados son de amplios aprendizajes que, te mueven a sentir el ahora y el aquí de manera más tranquila y apreciando a tus seres queridos. Para muchos fue la ocasión para adoptar nuevas formas de hacer las cosas y recuperar espacios olvidados, en la carrera de sobrevivencia. Tus conclusiones con seguridad te llevarán a revisar los caminos que desviaron tus objetivos y a reforzar aquellos que dan verdadero valor y sentido para vivir un año próspero y con el amor de Dios.
Hoy valoramos las herramientas tecnológicas, porque
nos han permitido acercarnos para reunirnos y formarnos profesionalmente, aun
del distanciamiento y protocolos de seguridad para evitar contagios.
Comprendimos que el consumismo y desenfrenado acumular bienes, no rescatan
nuestra salud mental, física y emocional. Aprendimos que la resiliencia, el
perdonar, la solidaridad, la caridad y el amar; despiertan la conciencia, por
encima de las ideologías que separan al ser humano de la vida.
En este refrescar la memoria, y designar derroteros,
para afianzar tus propósitos al servicio de un mundo necesitado de justicia y
vida digna. Les dejo unos consejos que el Padre Valentín Aparicio, conocido
como el “Cura de Toledo” participa para sobrevivir el año. Quizá no pasen por
tu mente, a la hora de decidir metas para el año, pero con seguridad, aportan a
tu vida Espiritual y material. Con alegría los comparto porque me identifican y
apropio en cada momento de mi vida, en las acciones que me acercan al prójimo y
a Dios.
3. Haz de la Misa tu centro: Si te es posible, asiste a la Eucaristía diaria. Es la experiencia Espiritual que ha transformado mi vida y contribuido en la compresión, y logro de los objetivos. Es la que más te ayuda al encuentro diario con Cristo. Para ti que estas abatido, el mejor relax, es la participación diaria en la misa, te ayuda al encuentro diario con Cristo, tu ser y el prójimo.
4. Lectura Espiritual: ¿Cuánto tiempo dedicas viendo Instagram, Facebook, YouTube o redes sociales? ¿Has cogido un buen libro entre tus manos? ¿Lees la Biblia? Porque no te lees historia de un alma de Santa Teresita del Niño Jesús o meditaciones sobre la fe, del Padre Tadeusz Dajczer. Porque no te lees una buena biografía de los santos, por ejemplo, la Biografía del Padre San Pío de Pietrelcina o libros fantásticos, un libro como el de María Vallejo-Nágera, Eliecer Sálesman o un buen libro de poemas. Pasamos más tiempo curioseando o leyendo periódicos o noticias que no nos aportan nada, porque nos secan Espiritualmente. Dedica 10 minutos o media hora diaria de buena lectura espiritual, incluso antes de dormir. No te duermas viendo las redes sociales sino con la luz de tu mesita de noche leyendo ese buen libro que te inspira, alimenta y ayuda a crecer en tu proceso de conversión Espiritual.
5. Reza el rosario: tardas 20 minutos en rezar un rosario. Lo puedes hacer camino al trabajo, antes de la misa o al final del día, junto a la imagen de la virgen que tienes en tu casa. Es el método de oración más poderoso para hidratar tu cabeza ante las múltiples preocupaciones que te dan vuelta. Cuando cuentas a tu madre tus problemas, ella te abraza y tú, te vas feliz. El rosario es colocar tus inquietudes a los pies de la Virgen María, y rezando despacio, el rosario se vuelve en un descanso completo en los brazos de tu madre, como el de tus padres cuando algo te inquieta.
Ofrezcamos cada día al Dios de la vida nuestros
proyectos, sueños, objetivos y metas. Caminemos junto a Jesús, para que cada
problema sea una oportunidad de cambio y acercamiento a quienes necesitan ayuda.
Pide al Espíritu Santo para que te de sabiduría y goces de un año en el amor y
Espíritu de Dios. Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
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