“Perdonaos unos a otros, como Dios nos ha perdonado” (Efesios 4, 32
En mi lectura diaria de la Palabra de Dios, me encontré con un bello versículo en (Lucas 17, 1-6) “Si tu hermano te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”. Difícil de digerir, me dije, al reflexionar sobre esta misteriosa palabra “perdonar”, sobre todo si es reiterativa la ofensa. Sin embargo, recordé que, para alcanzar la destreza en un oficio, hay que insistir, persistir y practicar cuantas veces sea necesario. Así serás maestro de tu propio destino. En tal sentido, el perdonar una y otra vez, puede darme la oportunidad de comprender al otro y perdonarlo de corazón.