DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

Haz el Bien en el Silencio de Tu Corazón

“No nos cansemos de hacer bien, porque a su tiempo cosecharemos, si no desfallecemos.” (Gálatas 6, 9). Algunos días atrás, me encontré en uno de los supermercados de la ciudad, realizando algunas compras, necesarias para el hogar. Con lista en mano buscaba por las góndolas los productos a llevar. Debido a la poca práctica de mercar, preguntaba a los encargados dónde podría los artículos encontrar. Dos actitudes llamaron mi atención. Aunque atentos los dos gestores; uno con poco entusiasmo, señaló y su trabajo continuó. El otro acucioso y animado, ¡con gusto señor, venga Usted conmigo¡ aquí siempre estarán y cómo ve los encuentras de varios colores. Sorprendido, di las gracias por la atención y avance en la cosecha. Sin embargo, reflexioné: que es posible hallar en un mismo lugar, gente muy atenta, pero con preocupaciones diferentes y de las que se aprende para amar lo que se hace.

Este encuentro cultural me recuerda una de las frases célebres del generoso Sacerdote Francés, San Vicente de Paúl “El ruido no hace bien; el bien no hace ruido” es decir no basta con hacer el bien, hay que hacerlo bien. Entonces, ¿qué es hacer el bien? Probablemente para muchos hacer el bien es cumplir tus obligaciones, sean estas laborales, matrimoniales, religiosas o cualquier actividad en la que cumples, los preceptos dados o ser respetuoso de la libertad del otro y cumplir al pie de la letra las leyes que te gobiernan. En la anécdota del supermercado, ambos asistentes realizan su trabajo con diligencia; sin embargo uno de ellos sobrepaso la expectativa del servicio: ejecuta su trabajo, pero lo ejerce haciendo el bien; con amor, satisfacción y agradecido por servir en el cumplimiento de sus funciones.

En mateo 9, 14-17, los discípulos de Juan se le acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿por qué tus discípulos no ayunan, siendo así que nosotros y los fariseos practicamos el ayuno? Si te fijas los discípulos de Juan y fariseos están haciendo el bien, ayunando y cumpliendo la ley de Moisés; pero cuál es el hecho en que incurren: que critican a los demás y viven diciendo que sus semejantes no hacen lo que les corresponde. Es particular que en ocasiones caigamos en este proceder. En lugar de darnos cuenta de nuestro actuar al cumplir la ley o nuestras funciones, estemos juzgando las buenas acciones de los otros, porque no se ajustan a las mías. Haz lo que te compete y hazlo correctamente.

De estos dos momentos de historia, tres consejos adaptados de la Homilía “El bien no hace ruido” del Padre Francisco Bonilla para que el bien surja desde el silencio de tu corazón.   

1.- Haz el bien pero no presumas. Si lo que te interesa es el aplauso y el reconocimiento, alardea y muere en tu laberinto. Sin embargo, si buscas el servir sin ser visto y la aprobación del creador; hazte pequeño y tú crecerás. Si ayudas, corriges y levantas a alguien entregando tu corazón, es Bendición; aunque se enteren. Lo más conveniente es hacerlo de cara a Dios, haz el bien y no te jactes de ello, hazlo con sencillez, con discreción.

2.- Haz el bien pero no te hagas superior. Por lo general, somos dados a criticar a los que no están en nuestra sintonía o no se encuentran a la altura o no hacen lo mismo que nosotros. Quizá, porque has progresado; ejerces un cargo de mayor rol o has avanzado en tus estudios o perseverado en las cosas de Dios; entonces quisiéramos que todos estuvieran en la misma línea. No siempre es así. Tú has el bien, y que eso no te situé como ser supremo ante los demás. Recordemos que en algún momento de la vida, también te costaba levantarte o estabas comenzando y otros te tuvieron paciencia y tendieron el manto. Por eso, da la mano al que necesita ayuda, al que va empezando y sé comprensivo. Haz constantemente el bien, que eso no te haga mejor ni mucho menos pecar de soberbia y de orgullo.

3.- Haz el bien pero no pretendas que con eso podrás comprar la salvación. Ese era un error de los fariseos. Creían que con el mero cumplimiento de la ley de Dios ya estaban salvos. Eso es, legalismo. Cumple los mandamientos y haz el bien, no intentes con ello conseguir conciencias y el cielo para ti. Lo que damos, recibimos, y si la redención buscamos, es por gracia de Dios y no porque al querer cumplir la ley, asaltemos la dignidad de otros. “Obras son amores”, pero con misericordia, caridad y bondad sin creerte el Superman. Haz el bien en el silencio de tu corazón sin presumir, sentirte superior y pretender obtener tu libertad. Cómo San Pablo escribía a los Gálatas “No te canses de hacer el bien”.

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

26/julio/2020. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Crítica Haciendo el Bien…

“Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37). La crítica es un bien que puedes potenciar, si tu corazón reconoce el actuar de tu hermano sin juzgar desde tu herida y amarga experiencia de vida. En ocasiones repasamos la historia, ahogándonos en las propias críticas, que nos estancan para alcanzar los caminos del progreso, el amor y crecer en comunidad. 

La crítica nos puede llevar por varios senderos que no podemos esquivar, por el contrario, hay que enfrentarlos para moldear el Espíritu y agradar a Dios. Por ejemplo: El volar por encima de los otros y cuestionar su tranquilidad. El paralizarte ante los desafíos, vicios o sus propias debilidades. El quedarte sin hacer nada y criticar todo lo que se hace, solo mirar cualquier detalle para estorbar y no dejar avanzar los proyectos que te hacen mejor;  o sencillamente ser aquel gran amigo que hace el bien, con discreción sin aplausos, sino con el solo ánimo de ayudar al que necesita, su fe lo mueve.

Un pájaro volaba por el cielo observando la vida de un pequeño topo de pelaje denso y patas cortas. Siempre estaba criticando duramente su modo de vida ante los demás animales:

— ¡Qué vida más aburrida! Siempre excavando largos túneles y viviendo debajo del suelo, ¡qué infeliz debe ser!

Una mañana, bajó a tierra y dijo en voz muy alta para asegurarse que el topo oyera lo que decía:

— ¿Cómo puedes ser feliz con esa vida tan aburrida? — Yo vuelo por todo el mundo, — dijo estirando sus alas, conozco la libertad, disfruto de los paisajes y, cuando miro hacia el suelo veo que enterrado estás, ¡todos los días igual!, y para colmo eres ciego, ¡ay, qué penita me das!

Entonces, el topo muy tranquilo ante la sorpresa del pájaro contestó: — No soy ciego, veo poco, mis ojos son mi nariz y no la meto en asuntos que no me atañen a mí. Bajo tierra excavo túneles y eso me hace sentir bien. Soy feliz con lo que tengo, porque más no necesito. Y el pájaro cerró el pico. (Santamaría, 2018)

El pájaro de esta historia, un vanidoso criticón como muchos tantos que vuelan si rumbo, porque no han encontrado su valor, en el Don que Dios les dio, y en consecuencia se dedican a malgastar los preciosos momentos en criticar, hasta que se estrellan con el ventanal y les quiebra el pico. Esta escena contrasta con la que Jesús nos muestra en Mateo 9, 1-8 “De pronto le llevaron un paralítico tendido en una camilla. Jesús al ver su fe, le dijo al paralitico: “Animo, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos maestros de la Ley se dijeron: “Este blasfema”. Aquí viaja  un paralitico, un amigo que hace el bien, al acercar la parálisis ante Jesús y unos escribas que no hacen nada y critican todo. Un encuentro con la palabra de Dios que nos ayuda a reflexionar.  

La Real Academia de la Lengua Española define a la crítica como: “Dicho de un momento o una ocasión: Idóneo o más oportuno para algo”. Si así lo asumimos, estamos ante una ocasión propicia para hacer de la crítica, el bien que queremos para los demás en las situaciones aciagas y en las que hay que sembrar amor y encontrar comprensión.

La pregunta para hoy, y para ti hermano ¿en cuál de éstos cuatro caminos y actuar de éstos personajes te encuentras?. El pájaro que vuela y crítica la felicidad del otro; el paralitico postrado por algún sentimiento de culpa; el escriba que solo crítica, comenta y señala lo bien que otros hacen; o el amigo que intercede por el que lo necesita, con la oración, con los consejos, con la caridad. Buscate a ti mismo y sigue el camino que el Espíritu te guía.

La invitación es que vivamos la experiencia de aquellos amigos que no se cansan de ora por los demás, esos amigos que levantan al que esta caído, esos amigos que tienen fe y buscan su conversión en cada paso que dan. Que en cada acto de nuestras vidas, seamos esos amigos y hermanos que escuchamos atentos la música del mundo, y encontramos en ella la esencia del respirar humano para superarnos y fortalecer al que junto a mi camina. Que seamos aquellos que volamos, para golpear las nubes y la lluvia renueve a todos; que levantemos al que esta postrado y lo llevemos al médico, a Jesús; que alcemos nuestro dedo para ser bordón del que necesita ayuda para seguir; en fin el amigo que crítica haciendo el bien.    

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

12/julio/2020. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Bibliografía

Santamria, M. A. (27 de 03 de 2018). El pájaro cerró el pico. Obtenido de guiainfantil.com: https://bit.ly/3fUks10

María… Madre y Maestra de Corazón

El mes de junio es un mes privilegiado. Celebramos la solemnidad del sagrado corazón de Jesús, la devoción al inmaculado corazón de maría y el feliz día del padre. El maravilloso don de ser padre o madre, son una Bendición de amor que transforma vidas y enseña a vivir, de una manera incondicional y sin esperar recompensa alguna. Felicidades padres, son también maestros en la alegría de alimentar a los inquietos hijos, ansiosos por descubrir el mundo. Padres somos puentes donde descansan la cabeza los hijos y la huella que seguirán. Podríamos hablar de las bondades de ser padres, sin embargo la reflexión de hoy se centra en el corazón de María. “Ellos no comprendieron lo que les decía. Jesús fue con ellos a Nazaret, y les estaba sumiso. Su madre guardaba todas esas cosas en su corazón” (Lc 2, 41-51).

A toda madre le palpita el corazón, incluso cuando sin ver, percibe una satisfacción o una situación de peligro en la integridad de su hijo. Ella sin mediar tempestades acude al llamado y se ufana por ser la maestra que el hijo espera encontrar, en el momento justo y dar valor a su misión de madre. ¿Piensa querida madre en ese hermoso instante en que decidiste ser madre? No importa el lugar ni la condición, pero es el majestuoso encuentro con la creación y el amor del Padre Dios, encomendado al tierno corazón de María, mi madre, tu madre y nuestra madre.     

Recuerdo a mi madre, una mujer emprendedora y llena de fe. Sabía dar a las situaciones amargas, la nota necesaria, para convertirlas en pentagramas de exquisita melodía. Solo ella, encontraba solución a la ingenua duda, que como hijos no comprendíamos y sin contar con diccionario en la mano, las respuestas nos hacían sentar cabeza; así caminamos hasta su partida a la eternidad, desde donde nos cuida con el mismo cariño y amor, que lo hacía en nuestras asiduas horas de dolor o de  triunfo. En un rincón de la casa, un altar abría las mañanas y frente a él, de rodillas, con un rosario a la inmaculada, oraba por sus hijos y sin desfallecer, su corazón entregaba. Gracias madre por darme tu corazón.

El corazón representa la personalidad del hombre y en él están contenidos los pensamientos y las emociones. Así, el corazón inmaculado de María representa sus virtudes, sus gozos, sus tristezas y su amor de madre. La historia de esta devoción comienza en el siglo XVII, cuando san Juan Eudes comenzó a promoverla junto con la del sagrado corazón de Jesús. Este santo decía que el corazón de María es la fuente y el principio de todas las grandezas y excelencias que la adornan y que la hacen estar por encima de todas las creaturas. En 1917, en la tercera aparición de Fátima, nuestra Madre pidió que se consagrará el mundo al inmaculado corazón y que se difundiera esta devoción para lograr la paz del mundo.

El sábado que sigue al segundo domingo después de pentecostés celebramos la memoria del inmaculado corazón de la Virgen María. “Conservaba todo en su corazón” (Lucas 2, 51). El corazón de la Virgen María tuvo, a lo largo de su vida, muchas cosas sobre las que meditar, desde el anuncio y nacimiento de su hijo, hasta su muerte y resurrección y la venida del Espíritu. Este corazón de María, meditativo, atento, abierto a Dios y a los demás, se convierte en modelo para nosotros, los seguidores de Jesús. Este maestro de Jesús, su madre, muy sencilla, pero llena hasta rebosar de la sabiduría de Dios. María la silenciosa, la de mirada transparente, la acogedora; atendió a su hijo, y contándole, con una narración aparentemente ingenua, lo que más nos cuesta entender: que la felicidad es la del corazón pobre, misericordioso, pacifico con rostro de niño y sabiduría de profeta. María… Madre y Maestra de Corazón.

A veces no comprendemos lo que quiere Dios para mi vida, pero no debemos tener miedo de seguir el camino si tengo a la palabra de Dios en mi corazón. La Virgen María tenía claro la voluntad de Dios para su vida y en consecuencia actuó, guardando en su corazón cada momento de la vida de Jesús, desde la perdida y encuentro en medio de los doctores en el templo, hasta seguir los pasos de muerte en la cruz.  

Como María acojamos los planes y voluntad de Dios, aunque no los comprenda, siempre hay allí un para que, que me hace reflexionar y confiar en Él, porque sé que no me falla. Dios quiere lo mejor para ti, confía en Él y sigue a Jesús.  Practiquemos el silencio y la oración, como María. Meditar y orar en el silencio todo lo que nos sucede, nos da la calma para comprender la cuarentena por ejemplo, y actuar con cautela según las llamadas de Dios. En el silencio Dios nos escucha y habla para que la mente, corazón y acción sean la Bendición que buscas para tu vida. Se feliz y guarda en el corazón las espinas y flores que nutren tus buenas acciones. Te consagro María, mi corazón.                   

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

21/junio/2020. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

Caridad... Dar Aunque Te Cueste

Dar es un acto de sensibilidad y amor por tu prójimo. Es un camino duro de recorrer, pero si lo haces de corazón, te dará la oportunidad de sentir, el mismo sabor que cuando recibes. “Pero llegó una viuda pobre y echo unos céntimos… ella ha echado de su indigencia todo lo que tenía para vivir” (Marcos, 12, 38-44).  

Santa Teresa de Calcuta cuenta una historia muy hermosa, dice así: un día bajaba yo por la calle, un mendigo se me acerca y me dice: madre Teresa todo el mundo te hace regalos, también yo quiero darte algo; hoy he recibido tan solo veintinueve centavos en todo el día y te los quiero regalar. Reflexione un momento dice la Santa, si acepto estos veintinueve centavos que no valen prácticamente nada, el corre el riesgo de no comer nada esta noche, y si no se los acepto le voy, a dar un gran disgusto, entonces extendí la mano y tome el dinero. Nunca jamás he visto sobre ningún rostro tanto gozo como el de este hombre, por el mero hecho de haber podido dar algo a madre Teresa, se sintió muy feliz, fue para él que había mendigado todo el día, bajo el sol un enorme sacrificio el darme esta irrisoria cantidad, con la que no se podía hacer nada, pero fue maravilloso también, porque estas pequeñas monedas a las que renunciaba, llegaban a ser una gran fortuna porque habían sido dadas con tanto amor.

Entonces, según esta historia de Madre Teresa ¿qué es la caridad?, ¿te has preguntado al dar aquello que te sobra o de lo que no necesitas? Por lo general damos lo que ya nos estorba o incómoda en la alcoba; eso podría ser desperdicio, lo entrego y no lo pierdo. La Real Academia de la Lengua, define a la caridad primeramente como “actitud solidaria con el sufrimiento ajeno” y “limosna que se da o auxilio que se presta a los necesitados”. Si te das cuenta, la caridad está relacionada de manera directa con la compasión, a la que la misma RAE precisa a modo de “sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien”. Dicho así es una simple expresión lingüística, que busca dignificar al que necesita; pero la misericordia va más allá de una sencilla definición.

En palabras del Padre Sam “la verdadera caridad es cuando, o nos damos a nosotros mismos o cuando eso que regalamos nos cuesta, cuando eso que vamos a entregar no es fácil desprendernos de ello”. Dos ejemplos ilustran esta afirmación: alguno necesita ser escuchado, pero tú no tienes tiempo, o no te gustaría escuchar al individuo, porqué habla mucho o ya conoces su situación; no obstante por caridad prestas atención, lo escuchas pacientemente, ahí estás haciendo caridad con este ser; o por ejemplo en tu casa, estás viendo el programa de televisión favorito, empero alguien más quiere mirar el televisor, te cuesta dejar eso, cambiar de canal o apartarse del control, más lo haces por caridad; eso que te cuesta, eso precisamente es caridad”. En Marcos 12, 38-44, Jesús llama el interés de sus discípulos, con la parábola de una pobre viuda, que entrega dos moneditas y les asegura, que ella ha echado más que nadie, en las arcas de las ofrendas que los demás, porque han entregado de lo que les sobra; pero la mujer, que pasa necesidad ha ofrecido lo que tenía para vivir. Hoy pregúntate una vez más, ¿que tan caritativos somos nosotros, de que cosas que realmente nos cuestan somos capaz de desprendernos?.

Por ejemplo, Quizá nos cuesta dar nuestro tiempo, nos cuesta escuchar a otra persona, nos cuesta cederle el lugar o darle algo a alguien que no nos cae bien; eso que te cuesta, ahí estás haciendo una gran caridad con los demás. Hermanos descubre en ti todo aquello que te cuesta dar y bríndalo desde el amor de Dios, sin la pretensión de la fama o el acumular tu vanidad, que tu mano izquierda no cuestione lo que tu derecha da. Pide al Espíritu Santo que te ilumine cada día, para desprenderte de aquello que no te deja amar como Jesús nos ama.    

Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.

RecreaEspíritu…

07/junio/2020. La comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.

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