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| CCO. mohamed_hassan (2018). Mentor. Recuperada de https://cdn.pixabay.com/photo/2018/08/16/11/36/mentor-3610255_960_720.jpg |
Cada
día es un instante para alcanzar la amistad y el amor del otro. Revive en ti la
paciencia, la misericordia y el perdón; así limpiarás las vías, que te
distancian de la alegría, de reconciliar en un abrazo, la paz de Dios en el
caminar del hermano. “Mejor es estar dos que uno solo, porque dos logran más
rendimiento en su trabajo. En caso de caída, el uno levanta al otro; en cambio,
¡ay del solo que cae y no tiene a nadie que lo levante! (Eclesiastés 4, 9-12).
Érase
una vez un buen hombre que se ocupaba de las labores del campo. Toda su vida se
había dedicado a labrar la tierra para obtener alimentos con los que sostener a
su numerosa familia.
Era
mayor y tenía varios hijos a los que sacar adelante. Todos eran buenos chicos,
pero cada uno tenía un carácter tan distinto que se pasaban el día peleándose
entre ellos por las cosas más absurdas. En casa siempre se escuchaban broncas,
gritos y portazos.
El
labrador estaba desesperado. Ya no sabía qué hacer para que sus hijos se llevaran
bien, como debe ser entre hermanos que se quieren. Una tarde, se sentó junto a
la chimenea del comedor y, al calor del fuego, se puso a meditar. Esos chicos
necesitaban una lección que les hiciera entender que las cosas debían cambiar.
De
repente, una lucecita iluminó su cerebro ¡Ya lo tenía! – ¡Venid todos ahora
mismo, tengo algo que deciros! Los hermanos acudieron obedientemente a la
llamada de su padre ¿Qué querría a esas horas?
Os he
mandado llamar porque necesito que salgáis fuera y recojáis cada uno un palo
delgado, de esos que hay tirados por el campo. ¿Un palo? … Papá ¿estás bien?
¿Para qué quieres que traigamos un palo? –dijo uno de ellos tan sorprendido
como todos los demás.
–
¡Haced lo que os digo y hacedlo ahora! – ordenó el padre. Salieron juntos en
tropel al exterior de la casa y en pocos minutos regresaron, cada uno con un
palo del grosor de un lápiz en la mano.
–
Ahora, dádmelos – dijo mirándoles a los ojos. El padre cogió todos los palitos
y los juntó con una fina cuerda. Levantó la vista y les propuso una prueba.
–
Quiero ver quién de todos vosotros es capaz de romper estos palos juntos.
Probad a ver qué sucede. Uno a uno, los chicos fueron agarrando el haz de
palitos y con todas sus fuerzas intentaron partirlos, pero ninguno lo consiguió.
Estaban desconcertados. Entonces, el padre desató la cuerda que los unía.
–
Ahora, coged cada uno el vuestro y tratad de romperlo. Como era de esperar, fue
fácil para ellos romper una simple ramita. Sin quitar el ojo a su padre,
esperaron a escuchar qué era lo que tenía que decirles y qué explicación tenía
todo aquello.
– Hijos
míos, espero que con esto haya podido trasmitiros un mensaje claro sobre cómo
han de comportarse los hermanos. Si no permanecéis juntos, será fácil que os
hagan daño. En cambio, si estáis unidos y ponéis de vuestra parte para apoyaros
los unos a los otros, nada podrá separaros y nadie podrá venceros ¿Comprendéis?
Los
hermanos se quedaron con la boca abierta y se hizo tal silencio que hasta se
podía oír el zumbido de las moscas. Su padre acababa de darles una gran lección
de fraternidad con un sencillo ejemplo. Todos asintieron con la cabeza y muy
emocionados, se abrazaron y prometieron cuidarse por siempre jamás. (Lomba, 2020) .
La
herencia que podemos dejar a quienes nos sucedan, en las responsabilidades que
hoy realizamos: en la organización comunal; en la dirección del estado o de una
empresa; en la luz como Pastor de la iglesia; en el actuar como padres,
abuelos, hijos y hermanos; sea la de vivir juntos, en familia, unidos en el
mismo propósito: lograr un mundo, donde el pan multiplique las Bendiciones a
todos sin condición de clase. Como Jesús, en juan 17, 20-26) “Que todos sean
una sola cosa; como tú, Padre, estas en mí y yo en ti, que también ellos sean
una sola cosa… Yo en ellos y tú en mi para que sean perfectos en la unidad y
así el mundo reconozca que tú me has enviado y que los amas a ellos como me
amas a mí”.
Hoy
pidamos al Espíritu Santo, que mis actos no dividan a mi familia, a la comunidad
y que donde haya división, lleve unidad y amor.
Dios te
Bendiga.
José Miguel Ángel
Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…
Bibliografía
Lomba, C. R. (30 de 05 de 2020). El viejo y sus hijos.
Obtenido de Mundo primaria:
https://www.mundoprimaria.com/fabulas-para-ninos/el-viejo-y-sus-hijos
