Esta
semana me llamó la atención, un interesante hecho de elogio que la palabra de
Dios hace a Bernabé, un santo apóstol que nos lleva a reflexionar: si nuestros
actos y palabras son coherentes con lo que predicamos y hacemos. “Porque era un
hombre bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud se unió al
Señor” (Hch 11, 21-26).CCO Geral (2019). Espíritu. Recuperado de
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esp%C3%ADritu-santo-4664706/
Bernabé significa “hijo de la consolación”, o “exhortador”, era natural de Chipre y Judío Levita. Son muchos los detalles que representan su vida y son ejemplo de este Santo.
1.- El nombre Bernabé representa el que ha recibido consuelo, concuerda con una de las definiciones del Espíritu Santo, “el consolador”, por eso Bernabé estaba lleno del Espíritu Santo, como su nombre de hecho lo era.
2.- Tenía un campo, lo vendió y el dinero lo puso a disposición de los apóstoles, es decir entrego lo que poseía materialmente al servicio de la comunidad Cristiana.
3.- Bernabé empujo y animo al apóstol Pablo para que fuera acogido por la comunidad apostólica y continuara como apóstol de los gentiles, luego que éste, incomprendido, se retirara a Tarso; así Bernabé influye en la misión de Pablo y en la historia evangelizadora de la iglesia.
4.- Bernabé no formaba parte de los doce apóstoles, pero su amor por Jesús lo comprometió y llevo a motivar y a empujar las misiones sin protagonismo alguno.
5.- Sabe cuándo tiene que aparecer,
pero también sabe cuándo tiene que desaparecer; su encargo brilla en el
silencio de sus actos. Qué bonita obra “de un hombre de bien, lleno del
Espíritu Santo y de fe”, como lo enaltece la palabra, y del que podemos
inspirar nuestros trabajos al servicio de la familia y de la pequeña comunidad.
Amigos y Hermanos, este ejemplar santo, José Bernabé nos aporta enseñanzas para nuestra vida diaria de conversión.
1.- Ora y déjate inundar por el Espíritu Santo para que tu nombre brille en los altares y seas reconocido por tus desinteresados servicios; porque fuiste un hombre de bien, humilde, bondadoso, como Bernabé lleno del Espíritu Santo y de fe por lo que hace.
2.- A no tener miedo a aparecer o a pasar desapercibido, cuando asumas un liderazgo al frente de tu comunidad. Dios sabe que en tu corazón hay un provecho común y no de interés propio.
3.- A entregarte “con alma, vida y sombrero” como dice el dicho popular, es decir, a darte por entero, a descubrir y a promover los valores y aspectos positivos que las personas tienen, y los que hay en los acontecimientos felices y de dolor.
Se el motor que va en la búsqueda de los Saulos de Tarso
que hay en la comunidad, encausándolos en la fe, y para que actúen con amor,
bondad y lealtad; aunque no comparta sus opiniones. Pidamos al Espíritu Santo
para que irradie nuestras buenas obras con la sabiduría necesaria para tender
puentes que unan; para ver las virtudes del otro, más que los defectos; para
ser misioneros de fe y como Bernabé, un “hombre de bien”. Que la solemnidad del
Corpus Christi, de la sangre y cuerpo de Cristo, nos ayude a sellar el
compromiso diario, de vivir el sacramento de la Eucaristía.
Dios te
Bendiga.
José Miguel Ángel
Beltrán Gómez.
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