Que bien amigo y amiga,
un saludo de amor, amistad y prosperidad. “Que gobierne en sus corazones la paz
de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.
(Colosenses 3,15).
Agradecer es un acto
sublime y un hábito, que debe perdurar en tu corazón, para recuperar la paz y
permanecer en tranquila amistad con la vida, con Dios y con tu prójimo. No
esperes al día de acción de gracias, a las festividades navideñas o al mes de
amor y amistad, para agradecer por todo el bondadoso amor que Dios te da, a
través de su creación. Respiras, y por ello da gracias, la vida continua… Agradece
con alegría tu día… Bendiciones lloverán.
Me
llego una bonita historia, de esas que circulan por las redes. La comparto.
“Agradecimiento en las redes”, publicada por el Padre Hugo Tagle @HUGOTAGLE.
Cuenta el relato que un famoso escritor, haciendo un recuento de las
experiencias vividas, escribió: “El año pasado tuve una cirugía y me quitaron
la vesícula biliar. Tuve que quedarme en cama por un largo tiempo. También, el
año pasado cumplí 65 años, y tuve que renunciar a mi trabajo favorito.
Permanecí 30 años de mi vida en la misma editorial y ahora tuve que jubilar.
Casi en paralelo, sufrí el dolor por la muerte de mi padre. Y mi hijo fracaso
en su examen médico, porqué tuvo un accidente de automóvil y estuvo
hospitalizado durante varias semanas. El auto sufrió pérdida total.” Al final
escribió: “sí, ¡el año fue del terror!.
Cuando
la esposa del escritor entró en la habitación, lo encontró triste y
meditabundo. Le pidió el papel que había escrito y lo leyó en silencio. Salió
de la pieza y volvió con otro papel. Lo colocó al lado del de su marido. Este,
curioso, lo leyó. Decía: “El año pasado finalmente me deshice de mi vesícula
biliar, después de pasar años con el dolor. También cumplí 65 años con buena
salud y luego de un fascinante tiempo laboral. Me retiro dando espacio a otros
y para utilizar mi tiempo dedicándolo a mi familia, hacer el bien a otros, a
obras de caridad, rezar y tiempo para los amigos. También, el mismo año, mi
padre, a la edad de 95 años, sin depender de nadie y sin ninguna condición
crítica, murió. Se podrá encontrar con sus propios padres, amigos y tantos
otros que lo esperan en el cielo. Y el mismo año, Dios Bendijo a mi hijo con
una nueva oportunidad de vida. Sufrió un accidente, pero providencialmente, se
salvó. Tuvo que estar en el hospital, con un pronóstico grave, pero se
recuperará.
Y para
terminar el texto, su señora escribió: “Sí, fue un año de ¡inmensa Bendición de
Dios!”.
En
ambos papeles se describían los mismos hechos. Pero la lectura de ellos fue
distinta. En efecto, si reflexionamos bien sobre lo que nos sucede, terminamos
agradeciendo muchas situaciones que, con mirada pesimista, veremos
negativamente. Cuando uno se preocupa demasiado por lo que no tiene o sufre, le
resta atención e importancia a lo que si tiene y olvida todo lo que Dios te ha
regalado. No es la felicidad la que nos hace agradecidos, sino el
agradecimiento el que nos hace felices.
Recordemos
que siempre hay algo que agradecer. Un nuevo día de vida, por de pronto.
Sugiero comenzar el día dando gracias a Dios por un día de más. Y al final,
agradeciendo por haber podido terminarlo. En la vida, uno elige cómo escribir
el guion. (Taglet, 2019) Agradece
con alegría tu día… Bendiciones lloverán.
Amigo,
amiga, agradece a Dios, al Universo, a tus seres queridos, amigos y a ti mismo;
es un reconocimiento, aprecio y Bendición por todo lo bueno que te sucede en la
vida. Agradecer cambia tu vida, hazlo un hábito constante, para glorificar tu
vida. Y “Perseverad en la oración, siempre alerta y dando gracias a Dios”.
(Colosenses 4,2). Dios te Bendiga.
José Miguel Ángel
Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…
15/septiembre/2019
La
comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.