“Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad” (Sal 86(85), 11)
Apreciados amigos y amigas, comenzamos un tiempo de oportunidad, para acoger en nuestros corazones, ese camino que nos lleva a Jesús: La Cuaresma. Cuarenta días de preparación, reflexión y conversión. Un encuentro personal con el Señor, para con Él, cambiar algo de nosotros, vivir a profundidad el crecimiento espiritual y humano; en favor de un mundo mejor y experimentar el amor de Cristo. Con el miércoles de ceniza dimos comienzo a este trascendental cambio de vida, que nos invita a escuchar la Palabra de Dios, a perdonar, a la reconciliación fraterna y a practicar con cariño: la Oración, el ayuno y la caridad.