“Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres” (Flp 4, 4-5)
Este tiempo de adviento y época navideña, es propicio, para continuar preparándonos, año tras año, por los caminos de espera, de conversión y de esperanza, en las que el niño Jesús se hace presente y se encuentra con nuestros propósitos y metas, dando sentido al amor de Dios, en cada acción que restaura la misericordia y entrega. Darnos al otro es un leal compromiso de amistad y fortalecimiento de las rocas que, sostienen una sociedad sincera y justa, identifica que desechar, para mejorar la vida y ampliar fronteras de cambio.