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CCO. Jillian Schleger (2018). Abeja. Vuelo. Recuperada de https://pixabay.com/es/photos/naturaleza-abeja-abejorro-vuelo-3543228/ |
Afilar tu hacha forma
parte de tu diario Ser y hacer, para que la vida sea placentera y productiva.
¿Afilas con frecuencia tu hacha?. O ¿buscas atajos que te impacientan?. “La Historia de los
Leñadores: Una Lección de Vida”, recuperada de la web Emprendices, nos abre
los ojos, para darnos un momento y afilar tu hacha.
RECIENTEMENTE TUVO
LUGAR el “Campeonato Mundial de Leñadores” que se celebra todos los años en
Canadá. ¿Los finalistas? Un Canadiense y un Noruego llamados Peter y Johann
respectivamente.
Su tarea era muy
sencilla. A cada uno de ellos se le adjudicó un sector del bosque. Aquel que
talara más árboles entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde, sería el
ganador.
A las 8 en punto sonó
el silbato y los dos leñadores se pusieron manos a la obra con destreza. Iban
talando intercambiando golpe tras golpe hasta que a las nueve menos diez el
Canadiense oyó que el Noruego se detenía… Advirtiendo su oportunidad, ¡el
Canadiense redobló sus esfuerzos!
A las 9, el Canadiense
oyó que el noruego comenzaba a talar otra vez. Una vez más parecía que iban
talando intercambiando golpe tras golpe, ¡hasta que a las diez menos diez el
Canadiense oyó que el Noruego se detenía! El Canadiense perseveró, decidido a
sacar el mayor partido posible de la debilidad de su adversario.
A las 10 en punto, el
Noruego comenzó a talar de nuevo. Hasta que a las once menos diez hizo una
nueva pausa. La confianza del Canadiense iba en AUMENTO — podía “oler” la
victoria y prosiguió con su ritmo regular y constante.
Y así sucesivamente a
lo largo de todo el día. Cada hora a menos diez, el Noruego paraba y el
Canadiense seguía talando. Cuando sonó el silbato a las 4 de la tarde señalando
el final de la competencia, ¡el Canadiense estaba absolutamente convencido de
que el premio era suyo! Te podrás imaginar cuál sería su sorpresa al descubrir
que había perdido…
“¿Cómo lo hiciste?” le
preguntó al Noruego. “Cada hora a menos diez oía que te parabas. ¿Cómo demonios
pudiste cortar más árboles que yo? ¡No es posible!”
“Pues realmente es muy
sencillo,” respondió el Noruego con franqueza. “Cada hora a menos diez, paraba.
Y mientras tú seguías talando, yo me dedicaba a afilar el hacha…” (fxtrader, 2009)
Por lo general, al
iniciar tus actividades diarias, te preparas, organizas y Bendices tu tarea.
Así mismo, durante la jornada y al término de ésta te das un descanso: para
oxigenar, retroalimentar y afilar tu hacha, aunque quizá no seas consciente de
ello. Pero afilas tu hacha y continúa la siembra. En todo tiempo hay que afilar
el hacha, y al comenzar el año es una buena oportunidad, para definir con
claridad tus propósitos, objetivos y metas, que te llevaran a acumular leño
durante el año sin fatiga y desespero.
La cosecha toma su
tiempo para que de ella recolectemos los mejores frutos, luego de acompañar la
etapa de cultivo. Así también alcanzan nuestros logros el máximo provecho, una
vez recuperada la valentía de afilar el hacha, en el momento oportuno y en
permanente mejora. El líder es energía en la medida en que Recrea el Espíritu con
nuevos conocimientos, en función de mejorar habilidades y estrechar la mano del
Hermano en el momento más crítico.
Amigo, amiga, afila tu
hacha con la Oración y la Palabra de Dios: Haz un hábito el encuentro
con Jesús: fortalece tu fe, valores y principios. Afila tu hacha con tu Pequeña
Comunidad, ella es tu fuerza emocional, solidaria, de amor mutuo y servicio
ciudadano. Afila tu hacha afianzando tu propósito de vida. Dios tiene un
propósito para ti. Conocer tu propósito da sentido y enfoca tu vida. Escríbelo,
sintiendo el amor de Jesús. Afila tu hacha reafirmando tus objetivos y metas.
Haz una lista de tus logros del año que paso y da gracias por las Bendiciones recibidas.
Estas son tu soporte para fijarte metas específicas, medibles, alcanzables,
realistas y oportunas. Te enfocan en lo que quieres y aumentan tu autoestima. Realiza
por lo menos estas cuatro acciones, la vida te agradece.
Para ser instrumento de
salvación es imperioso detenerse y afilar el hacha. De esta manera conquistas
tu escenario y sirves de camillero del querido amigo en dificultad; como
aquellos hombres que bajaron ante Jesús en una camilla a un paralitico (Lc 5,
17-26). Fueron perdonados y sanados por su fe. Afila tu hacha y continúa tu
siembra. Dios te
Bendiga.
José Miguel Ángel
Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…
02/febrero/2020
La
comunidad tiene la palabra. Sol estéreo. 99.1 FM. 11 am-12:30 pm.
Bibliografía
fxtrader. (28 de 06 de 2009). La Historia de los
Leñadores: Una Lección de Vida. Obtenido de emprendices.co:
https://www.emprendices.co/la-historia-de-los-lenadores-una-leccion-de-vida/