DESPERTAR ÍNTIMO

Poesía de la Vida al Arrullo del Viento

LA FELICIDAD ACTITUD EN CAMINO…

Que bien amigo y amiga, un saludo de amor, amistad y prosperidad. “No se inquieten por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presenten al señor sus necesidades con acción de gracias”. (Filipenses 4, 6).

Cada domingo al acudir al encuentro eucarístico, en la entrada del templo saludo a una hermosa dama vestida de harapos, pero con una espléndida sonrisa, que cautiva de inmediato. Con acento suplicante y sin perder en ningún instante la dulce mirada de una mujer feliz. Dice: “¡Una monedita por favor!” “¡Dios le guarde!”. Con amor algunas monedas salpican sus cálidas manos de carbón, como signos de entrega por el hermano y su dolor. Otras siguen con afán, en busca de bendición y sincero encuentro con el Señor. Con la mirada fija en el altar, camina sin vacilar, y en las primeras sillas de rodillas, sin perder el gesto de placer, se le ve durante la celebración, orar con devoción. Atónito y sin respiro, cuando al pasar por la ofrenda, la encantadora mujer, ofrece a Dios, un puñado de monedas, sin ninguna prevención. Desprendida de todo perjuicio al salir da gracias a Dios y sigue su camino, dando al mundo lo que tiene: sus harapos y una sonrisa de amor.  

En esta hermosa dama, encontré al mejor terapeuta del mundo. En ella descubrí a Jesús abriendo un camino de luz, que no quería ver. Sacudido por los hechos de infelicidad y con más lujos que los de ésta dama; aprecio que la felicidad está en el interior del ser y no en la apariencia, que llevo ante los hermanos y el Señor. Una sonrisa, que atrae sin esperar nada a cambio, mostró el amor por lo que se tiene, vive, siente y la alegría de encontrar en los desprevenidos hermanos, el lugar adecuado para conquistar una moneda de sincera amistad, y miradas que se atrevan a ser felices al dar un palpito de su destrozado corazón, al samaritano del camino. Huir de la realidad es abandonar la esperanza de encontrar en ella la felicidad de amar aunque cueste abrazarla.  

¿Qué es la felicidad?, en el diccionario de la real academia se transcribe: “Estado de grata satisfacción espiritual y física.”. Estudios demuestran que la felicidad es un sentimiento que contribuye a un estado de bienestar. Emociones que con el tiempo, producen cambios en el cuerpo y en la mente y te pueden proporcionar un vivir plenamente. En consecuencia, la felicidad está en tu actitud para proporcionarla. En la manera como afrontas tus difíciles situaciones al cumplir tus obligaciones. En vivir cada circunstancia y ver en ellas la oportunidad para recuperar el amor de Dios, con oración y entrega. 

Quizás busques tu felicidad en alcanzar un cuerpo esbelto, entre comillas de modelo, o aceptarte cómo eres; en casarte o desistir del compromiso matrimonial; en el auto último modelo, o en el viejo auto aventurero; en la fiesta laik, donde los jóvenes pierden el respeto y el pudor o en aquel encuentro familiar que afianza tus principios y valores, que te construye; en el solitario momento del que no quieres brotar por la incomprensión o en aquel instante dónde Dios te llamo al combate.  En cada lugar está la felicidad, en el dolor y en la alegría, en la decisión constante de buscarla.

Cristo fue el hombre más feliz de todos porque su voluntad humana estaba en perfecta armonía con el plan Divino.

Por eso la felicidad debe ser conquistada. La felicidad consiste en el Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. Como dice la carta a los Gálatas, “La alegría, es decir la felicidad, es fruto del Espíritu” (Gal. 5,22), y como tal debe ser conquistado con el amor a Dios sobre toda las cosas. Si miramos siempre a Dios en todo y en Él ponemos nuestro corazón, la luz de su rostro no se apartará de nosotros y su felicidad invadirá todo nuestro corazón. Siguiendo este principio, de que la felicidad depende de no negar nada a Dios, y no anteponer nada a su amor, debemos afirmar que Cristo fue el hombre más feliz de todos.

Amigo, amiga, que tu felicidad no dependa de otros, ni de los bienes que posees o de lo que no tienes; sino en todo aquello que llena tu ser, al cambiar tu actitud de ansiedad, por agradecer cada momento de vida; y sentir como pablo “he aprendido a vivir contento en cualquier situación”. La felicidad actitud en camino. Dios te Bendiga.

José Miguel Ángel Beltrán Gómez.
RecreaEspíritu…
02/junio/2019
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